Viernes, Junio 23, 2017
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YES WE PARTICIPATE: Claves para construir espacios plurales desde la igualdad

YES WE PARTICIPATE: Claves para construir espacios plurales desde la igualdad

Sabemos que un mundo mejor solo se construye con personas que respetan sus diferencias y se relacionan como iguales. En este artículo abordamos algunas herramientas para aportar soluciones reales y caminar hacia una convivencia inclusiva que construya a Jóvenes en Pie como una organización feminista.

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Que las mujeres jóvenes y la política tengan una relación tan difícil en pleno siglo XXI es mala señal, pero al menos estamos siendo honestos al señalarlo. Si el primer paso para solucionar un problema sigue siendo reconocerlo e identificarlo, ya hemos avanzado un trecho fundamental.

Hay desigualdad en los espacios de participación política, sí. Tristemente no se produce una convivencia igualitaria, pero esto se da por una razón muy sencilla: porque también hay desigualdad en la vida diaria, y de ello las agresiones sexistas en fiestas populares de nuestro país este verano o la cosificación de mujeres deportistas con ocasión de los Juegos Olímpicos de Río, son ejemplos demoledores. Extrapolamos a lo público las formas de relacionarnos que hemos aprendido en lo personal. Pero que sigamos siendo forasteras en estos espacios políticos, además, está relacionado con que aún funcionan dinámicas que, aunque naturalizadas en esos espacios, no son cómodas para todas las personas y las acaban expulsando.

A la hora de ponernos en pie para defender nuestros derechos, nosotras encontramos una situación de partida distinta, más difícil y que se desarrolla siguiendo una triste tendencia: la de hacernos sentir cada vez más ajenas a esos espacios. Es positivo que cada vez seamos más las personas

concienciadas con este problema, pero ¿estamos realmente haciendo un esfuerzo por cambiar las cosas?¿Hemos intentado firmemente eliminar nuestras conductas machistas en lo cotidiano?

Nos educaron para entender un mundo que luego hemos visto que necesita ser mejorado, por tanto es comprensible que sin una mirada crítica que abarque la vida cotidiana, sea complejo relacionar que ciertas conductas ­los ninguneos, el abuso en el uso de la palabra, las conductas agresivas o incluso las agresiones sexuales­ son todas formas de hacer más grande el abismo de la desigualdad y de fortalecer las conductas machistas. En nuestra mano tenemos el poder de construir el mañana que queremos compartir. E ste es el punto de partida, ahora toca avanzar.

A la hora de poner solución a la desigualdad en las organizaciones juveniles, las cuales son el futuro y en ello reside la importancia del asentamiento de unas buenas bases y condiciones igualitarias, entra al campo de juego lo que conocemos como feminizar la política. Y esto no solo consiste en que haya más mujeres en nuestras filas, de nada vale que seamos muchas si a la hora de la verdad no se escucha nuestra voz. Por ello, feminizar la política también reside en tres cuestiones básicas.

En primer lugar en feminizar los contenidos, resaltando y visibilizando todas aquellas problemáticas que nos afectan a las mujeres y que, hasta ahora, habían sido evidenciadas e invisibilizadas consecuencia de que nosotras no estábamos presentes en el debate.

En segundo lugar en explotar las lógicas y semánticas que nosotras ejercemos en la política, no porque nosotras tengamos una forma propia de hacer política la cual esté sujeta a la manera en la que se nos ha educado o a una “cultura de mujeres” sino porque simplemente, son prácticas más efectivas a la hora de compartir un mismo espacio y convivir. Digamos entonces que el objetivo sería acabar con las formas masculinizadas propias de otras épocas de modo que generemos unas dinámicas y prácticas políticas más amables y plurales las cuales impulsen la participación de aquellos sectores oprimidos poniendo en el centro los cuidados y sustituyendo la competitividad por la cooperación.

Finalmente, decimos que feminizamos la política cuando las mujeres tomamos todos aquellos espacios que históricamente, en política, estuvieron reservados para los hombres, no de manera forzada porque la organización demande paridad en sus responsabilidades sino de manera espontánea, natural y voluntaria, fruto de un árbol de condiciones que facilite a las mujeres el dar el paso al frente, condiciones las cuales hemos citado en el anterior punto.

Por ello no hemos de apartar a nuestros compañeros del conflicto sino que tenemos que hacerlos partícipes de la lucha contra las actitudes machistas, trabajar y pensar en común, independientemente de quienes seamos y de donde vengamos, para suprimir de manera eficiente y perdurable toda traza de machismo en nuestra organización. Solo de esta manera seremos capaces de construir alternativa desde la pluralidad y la igualdad.

Feminizar la política, por tanto, no sólo pasa por incluir una mayor presencia paritaria en las organizaciones y espacios políticos, sino por introducir dinámicas y prácticas políticas que favorezcan la participación voluntaria de las mujeres, su empoderamiento y su inclusión en los espacios de toma de decisión y de liderazgo.

Sin embargo no basta solamente con esto. La feminización de la política no consiste únicamente en la feminización de las prácticas, sino también de los contenidos. Una mayor incorporación de mujeres en los espacios de toma de decisión política se traduce también en un paradigma más rico y en la incorporación de nuevas cuestiones y perspectivas. Significa poner en el centro los cuidados, los afectos y a las personas, sustituir la competitividad por la cooperación y, sobre todo, poner sobre la mesa una serie de problemáticas que han sido tradicionalmente evidenciadas y que nos afectan a la totalidad.

Es por esto que la feminización de los espacios políticos es una tarea que requiere la colaboración de todas y todos. También de las mujeres que todavía no se han sentido interpeladas por el feminismo y de los hombres, que son aliados esenciales en el objetivo común de lograr la igualdad –no sólo formal, sino efectiva­.

Así, dado que las organizaciones políticas se insertan en el contexto de una sociedad patriarcal y reproducen las dinámicas machistas que en ésta se dan, es necesario establecer herramientas que corrijan estas tendencias desde la raíz.

En nuestra experiencia común en Jóvenes en Pie, que aunque es de corto recorrido es consecuente y lúcida al respecto –es un asunto que hemos abordado con mucho cuidado, ya que nos preocupaba especialmente­, hemos dado con algunos instrumentos que nos han resultado bastante útiles. Por un lado, la creación de espacios seguros libres de machismo, materializados en espacios no mixtos, han servido para fomentar la participación y el empoderamiento femenino y para tejer lazos afectivos y promover la sororidad en el caso de las mujeres; y para ofrecer perspectivas de nuevas masculinidades y alimentar una actitud más empática en el caso de ellos. Todo ello generó un caldo de cultivo con un gran potencial transformador para avivar nuevas dinámicas, más sanas y beneficiosas para todas y todos, y esto se nos confirmaba en la posterior puesta en común, que en este caso se concretó en una asamblea mixta, en la cual se generó un ambiente confortable y distendido donde nos sentimos arropadas por nuestros compañeros.

Para reforzar este clima de empoderamiento, nos apoyamos sobre todo en dos instrumentos más: establecimos una suerte de “código de seguridad” que conocíamos todas las compañeras por el que, si alguna de nosotras se encontraba en una situación que le resultaba incómoda, podía utilizarlo y contar con el respaldo de todas nosotras para abandonar el lugar y crear un entorno libre de machismo, en el cual eran bienvenidos los compañeros que nos quisieran mostrar su apoyo. Por otro lado, instalamos un sistema de refuerzo positivo que consistía en elegir a un compañero para el “premio al hombre más feminista”, elogiando su actitud.

Todas estas herramientas, y sobre todo la sororidad construida a través de ellas, nos han recompensado a todas y todos. Se hace camino al andar y con la sensación de haber avanzado también somos conscientes de que el camino aún es largo. Desde el empoderamiento femenino llegaremos a hacer más frecuente el liderazgo femenino, por ello, respetarlo y potenciarlo será un ejercicio fundamental en el corto plazo para salvar la distancia de la que partimos actualmente. Y para esto último necesitamos más aliados, más hombres y mujeres feministas que se impliquen en Igualdad. En definitiva, el reto principal será el de hacer tarea de todas y todos construir una convivencia amable y feminista donde todas las personas se sientan pieza fundamental.

Firman: Nuria Mesa, Camila Piñeyro y Elena Cuartero.

2 thoughts on “YES WE PARTICIPATE: Claves para construir espacios plurales desde la igualdad

  1. Espacios libres de machismo no mixtos, código de seguridad y compañeros que quieran mostrar su apoyo, vamos que si algo no me gusta en la asamblea reúno a mis compañeras nos ponemos de acuerdo y luego le damos cera a quien no esté de acuerdo con nosotras,perfecto vamos

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