Miércoles, Junio 28, 2017
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Trivializando el independentismo

Yo quiero que el Reino Unido se mantenga unido, es una asociación que tiene un éxito fantástico, pero no podemos interferir en una región del Reino Unido que se hace la pregunta; ¿Estamos mejor fuera? No podemos interferir en eso, pero creo que los escoceses se merecen una pregunta clara, justa y decisiva. Al final es la decisión del pueblo Escocés, pero quiero que sepan que el resto del Reino Unido quiere que se queden, y les hablo en calidad de primer ministro.
–    David Cameron, primer ministro del Reino Unido.

¿Se imaginan un escenario similar en el marco español frente al conflicto catalán? Parece prácticamente imposible de imaginar, veamos el porqué:

Empezaremos por describir el nacionalismo; principalmente, el nacionalismo es un sentimiento, muy legitimo, de las gentes que habitan un territorio y que tienen una cultura, lengua (no siempre), costumbres propias, mitos comunes de antepasados, memoria histórica, en fin, una identidad propia (concepto de nación cultural).

Durante el transcurso de la revolución francesa, Emmanuel-Joseph Sieyès conduce a la nación hacia un original y apasionado terreno al otorgarle el poder depositario de la soberanía: se concreta la nación política, que abarca al conjunto de la ciudadanía a quienes se les adjudica la titularidad de los designios del país. Estas ideas fueron las que concibieron en España, durante la invasión napoleónica, la primera experiencia constitucional, la Constitución gaditana de 1812. En el inicio de su elaboración, en 1810, se manifestaron de manera mayoritaria las ideas liberales y revolucionarias francesas.

El concepto de nación española entonces, nace en el marco de la invasión napoleónica, particularmente en contra de ella y su sesgo liberal, pues en 1814, vuelve la monarquia absoluta. Desde aquel entonces y hasta ahora, la nación española se concibe como una solo e indisoluble; “La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles, y reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre todas ellas” (articulo 2 de la constitución de 1978).

Desde finales del siglo XIX diversos movimientos nacionalistas periféricos, con distinta entidad en cada uno de los territorios (especialmente en Cataluña, País Vasco y Galicia), niegan o matizan su pertenencia a una unidad nacional española, adoptando a lo largo del tiempo diferentes posiciones en cuanto a la consideración e identificación, tanto de sus territorios y poblaciones, como en cuanto a su denominación como entidades nacionales o de otro tipo; solicitando en algunos casos el reconocimiento de su derecho a la autodeterminación o considerando a España bajo diferentes formas, incluso negando su naturaleza misma de nación.
Pues es fácil de comprender que en un país tan plural culturalmente como es España, territorios como Cataluña, País Vasco y Galicia no se sientan cómodos con la definición de nación plasmada en la constitución española ya que en cierto modo, niega la realidad nacional de estos territorios.

Dicho esto, es hora de introducirnos en el caso particular del conflicto catalán. Creo que todo el mundo debería estar de acuerdo en que Cataluña tiene unas costumbres, lengua, memoria histórica propias, etc y eso debería concederle el termino de nación cultural, pero la constitución española niega que pueda ser una nación, encontramos aquí la raíz del conflicto. Es bien sabido que el independentismo catalán existe desde hace más de un siglo, pero de manera muy residual en cuanto a soporte de la ciudadanía catalana. ¿Que justifica este gran auge del independentismo en Cataluña? Veamos el curso de los acontecimientos.

El Estatuto de Autonomía de Cataluña de 2006, en cuyo fallo del 28 de junio de 2010 el Tribunal Constitucional establece que carecen de valor jurídico interpretativo las referencias del Preámbulo del Estatuto a Cataluña como nación y a la realidad nacional de Cataluña.

Recordemos que pese a la muerte jurídica de el Estatuto de Autonomía de Cataluña de 2006 (impulsado por el tripartito) los indices de independentistas eran bastante menores que en la actualidad.

Fue en diciembre de 2010 cuando Artur Mas, presidente de la Generalitat, por primera vez se declara como independentista, nunca antes se había declarado como tal ni el ni nadie de su partido (CiU en aquel entonces), cabe destacar el caso de Pujol, que fue president de la Generalitat durante 23 años y nunca declaró tener aspiraciones independentistas.

¿Por qué tomó esta decisión y este rumbo Artur Más? El contexto español y catalán de los últimos años ha sido el siguiente:

–        Una grave crisis económica en el conjunto de la zona euro pero con mayor repercusión en los países del sur, crisis política tanto en España como en Cataluña, en cuanto a que el pueblo no se siente representado por las políticas del estado (casos de corrupción, etc).

–        Movimientos sociales en auge (PAH, revueltas de 15 M, manifestaciones multitudinarias en contra de las políticas de austeridad…)

–        El gobierno de CiU junto a Esquerra Republicana han recortado hasta la médula en la sociedad catalana.

No podemos afirmar que Artur Mas apadrinara las reclamaciones de soberanía por parte del pueblo catalán y las desviara al Estado español para buscar en el independentismo un subterfugio en un marco donde todos los gobiernos del establishment que se someten a votaciones en el entorno europeo acostumbran a perder, pero tampoco parece tan descabellado señalar que ha sido un oportunista.

En el conflicto Mas Rajoy vemos que la derecha española parece que quiere acorralar a Cataluña hacia el independentismo, sabemos que la Constitución no es un jarrón de porcelana que no se pueda tocar, pero lo que también sabemos es que trágicamente solo se cambia en un sentido, cuando PP, PSOE y la troika creen oportuno modificar la constitución así lo hacen, pero cuando el pueblo quiere votar dicen que no se puede, vaya por dios.

Dejen que les cuente que nunca estuvieron enfrentados hasta ahora, más bien parece que tienen mucho en común. Cuando el PP necesitaba apoyo para formar el gobierno encabezado por Aznar, tuvo el apoyo que necesitaba de CiU.  En las modificaciones de la reforma laboral que han tenido consecuencias gravísimas para toda la sociedad española, vaya, votaron juntos. Y en todas las políticas de austeridad, adivinen, sí, también votaron juntos, incluso en la parcial privatización de hospitales en Barcelona y en Madrid, Artur Más y Esperanza Aguirre hacen negocios con la misma empresa para que privaticen la sanidad. Digamos que la derecha española y catalana no son la misma mierda pero que cagan muy parecido.

En estos instantes tenemos un escenario de excepcionalidad política. Vemos como Artur Más a convocado unas elecciones en clave de plebiscito. ¿Casualidad o oportunismo? Cabe resaltar que unas elecciones y una consulta son cosas muy distintas; unas elecciones tienen como finalidad formar un gobierno capaz de 4 años que tome medidas en sanidad, haga presupuestos, determine su política social y las muchas otras competencias de un gobierno. En cambio, una consulta es un ejercicio democrático que consta de preguntar a la ciudadanía. ¿No querrá Más que si yo me siento nacionalista catalán vote a su partido en modo de consulta respondiendo a un Sí a la independencia como se plantea en estas elecciones de carácter plebiscitarias y ya de paso tenga 4 años de gobierno para seguir recortando junto al PP a la sociedad catalana y española? Seamos sinceros, CDC y Más tenían un panorama muy desfavorable si no hubieran hecho este tipo de “estratagemas”, juzguen ustedes la finalidad de estas acciones.

Llegando a las conclusiones, creo que la solución del conflicto catalán debe pasar por un ejercicio de voluntad popular democrática, pero nos encontramos con el candado del 78 de la constitución, así que la pregunta es: ¿van a permitir que se abran cauces democráticos para refundar este país y que de estos cauces se concluya un rumbo decidido por la voluntad de la mayoría de los ciudadanos, o bien se va a forzar una ruptura que tendría sin lugar a dudas consecuencias gravísimas para todos nosotros?

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