Miércoles, Agosto 23, 2017
La trivial > Sin categoría > Torres Naharro y la Himenea; comedia a fantasía por excelencia

Torres Naharro y la Himenea; comedia a fantasía por excelencia

Torres Naharro y la Himenea; comedia a fantasía por excelencia

Bartolomé de Torres Naharro fue un dramaturgo nacido a finales del siglo XV, que muere en el primer tercio del XVI. No se sabe con certeza cuando nació, pero se afirma que lo hizo en 1485 en Torre de Miguel Sesmero, un pueblo de Extremadura en la provincia de Badajoz. Su obra es estudiada todavía hoy, puesto que paralelamente a Juan del Encina ambos propusieron una reforma para el teatro y la comedia clásica. Más adelante se encargó de darles la vuelta el ingenioso Lope de Vega. A Naharro, aparte de ser conocido por sus nueve obras teatrales representadas, se le reconoce el esfuerzo del buen uso del lenguaje. Le daba mucha importancia al decoro. Por ejemplo, si hacía aparecer un criado en escena, ese debía hablar y actuar como lo que es, del mismo modo que si hacía aparecer a un marqués, este debería actuar como tal. Aparte de ello, el autor intentó teorizar haciendo un manifiesto en el que exponía la manera en la que él creía cómo se había de hacer teatro en esa época.

El extremeño habitó durante una época en Italia, donde escribió y publicó algunas de sus obras. Allí tuvo una vida muy cercana al mundo eclesiástico, institución en donde hubiera podido acceder si lo hubiera precisado, pero la profesión de dramaturgo significó más para él. Escribió sus primeras obras en una edad muy joven y juntó seis de sus comedias para publicarlas en un mismo libro titulado Propalladia.

En este libro se incluyó el famoso Prohemio, el manifiesto en el que se explica su teoría teatral. Allí trata asuntos como el decorum (decoro) comentado anteriormente, acuña el término de “jornada” y fija en cinco el total de ellas en una comedia. Explica por qué añade el introito y el argumento al principio de cada una de sus obras y divide en dos categorías el teatro: comedias a noticia y comedias a fantasía. Torres Naharro fue el primer dramaturgo en publicar un manifiesto por escrito del teatro en el siglo XVI.

Comedia Himenea es la obra maestra del autor por el ritmo y la dinámica en la acción de la trama. En especial, porque los personajes no pierden en ningún momento la propiedad idiomática que les corresponde. Asimismo Himenea es la comedia por excelencia de la categoría a fantasía, de las que publica Torres Naharro.

En parte, devino autor clásico gracias a la actividad en la trama de sus comedias, la cual sucede sin que se interrumpa la dinámica del argumento. Por ejemplo, en la obra estudiada Himeneo le canta a Febea una serenata. Allí, la intervención de la música se complementa y se fundamenta en la trama simultáneamente. Cada jornada es entera y completa, sin epígrafes que la divida en sub-categorías o apartados. Y es que como dijo Humberto López Morales “la Comedia Himenea es el mejor ejemplo de balance escénico que presenta el teatro de nuestro autor”.

 

Teoría literaria teatral y comedias a noticia y a fantasía

Naharro hizo aportaciones teóricas en cuanto a la comedia muy bien consideradas en su época y a lo largo de la historia. La principal exposición de ello es el Prohemio en prosa referente a la Propalladia. En él comenta una serie de conceptos que bien aplica a sus representaciones, como por ejemplo la intención de afirmar la opinión del autor. A partir de aquí, acto seguido define qué es para él la comedia; destaca el estilo medio y el final feliz de la comedia y acepta la división de una comedia en cinco actos. Eso sí, con una pequeña modificación, ya que cambia la denominación de “acto” sustituyéndola por un término que él mismo acuña: “jornada”. Insiste en que debe haber un número adecuado de personajes, los justos, ni demasiados, ni demasiado pocos. Finalmente incide como quien más lo hizo en el decoro; considera él que esto debe ser la pauta a seguir en una comedia:

[…]Es decoro una justa y decente continuación de la materia, conviene a saber, dando a cada uno lo suyo evitar las cosas impropias, usar de todas las legítimas, de manera que el siervo no diga ni haga actos del señor, et e converso; y el lugar triste entristecello, y el alegre alegrallo…

 

Tras bien establecer sus preceptos de escritura y puesta en escena, remarca una división en cuanto a la clasificación de sus comedias. Considera que hay comedias a noticia  y, su opuesto, comedias a fantasía. Define a ambas como de cosa nota y vista en realidad de verdad, en el primero de los casos y como de cosa fantástica o fingida, que tenga color de verdad aunque no lo sea, en el segundo.

Naharro buscaba la diferencia artística entre las obras más realistas y las más imaginarias. Además, la comedia también la dividió en dos categorías distintas, el introito y el argumento. Por un lado, el introito introduce la temática de la pieza para que el lector o espectador familiarice con los personajes y la trama.La parte final de este a menudo contenía una síntesis de la acción que le sigue. Por otro lado, el argumento es el desarrollo de la acción de la comedia. Siendo muy importante el orden donde estaban colocados el introito y el argumento, ambos se reproducían previamente a las cinco jornadas.

Sin embargo de entre las dos divisiones ya comentadas, todavía falta una a pesar de que el autor no la comentara. Las comedias a noticia son la Soladesca y también la Tinellaria; y las comedias a fantasía son Jacinta, Seraphina, Himenea, Calamita y Aquilana. Teniendo en cuenta que Torres Naharro produjo hasta nueve obras, nos damos cuenta que en las comedias mencionadas faltan dos más para completar su obra, y estas son el Diálogo del Nacimiento y la Trophea. Ambas forman la tercera división o categoría, distinguida por ser parte de la tradición anterior, por no romper tanto con los clásicos preceptos hispánicos.

 

Himenea la comedia a fantasía por excelencia

La Comedia Himeneaes la más vinculada a la tradición humanística. Forma parte de las comedias a fantasía y triunfa en una temática muy parecida a La Celestina. De las comedias de Naharro esta es de las más exitosas entre la crítica, aparte de que también es la que más seguimiento tuvo. A partir del siglo XIX es cuando se empieza a reconocerle verdaderamente la genialidad del argumento y esto sucede ya que es la obra que más rompe con los preceptos clásicos y la que más se aleja de ellos.

El amor principal en la Tragicomedia de Calisto y Melibea lo emula Torres Naharro en Himenea,de hecho, hay ciertos paralelismos en cuanto a lo que a los personajes se refiere. El papel que juegan cada uno de ellos es parecido en la obra de Naharro y a la de Rojas, en donde se muestran ciertas similitudes innegables. En primer lugar las escenas de amor entre Himeneo y Febea, son un préstamo que toma el autor de la comedia, con las escenas de Calisto y Melibea. Además, también en Himenea, aparece reflejado el amor de los criados. En este caso, lo protagonizan Boreas y Doresta, mientras que en La Celestina, son Pármeno y Areúsa.

Julio Vélez-Sainz, estudioso reconocido de la época, dice al respecto que “Himeneo es un personaje menos ridículo que Calisto, Febea es más estricta que Melibea, Boreas igual de leal que Pármeno y Doresta más recta que Areúsa. Meliso es un buen reflejo de Sempronio”. Como se aprecia, hay un cercano paralelismo entre una obra y la otra, pero, obviamente, con matices.

La Comedia Himenea es la que más rasgos tiene de las comedias a fantasía. Goza de una acción en la trama muy bien dibujada y perfectamente dirigida. Que de la mancilla de la honra familiar el Marqués pase a aceptar la boda entre quienes supuestamente la habían faltado a su honor, consigue ser un trato muy ingenioso, además de inesperado. Todo empieza con el amor entre dos amantes, el cual provoca que surja un problema. Este hecho supone un malentendido que, supuestamente, pone en duda el honor del Marqués. Este considera una falta de respeto a la honra de su familia y decide vengarse mediante la muerte. Sin embargo, al final incluso el mismo Himeneo huye antes de verse en un duelo con el hermano de su amada. En suma, que al final se les permita el matrimonio, es un señal de ironía muy fina, simultáneamente muy bien elaborado por Naharro, quien remite en contra del amor cortesano.

De las comedias del autor, esta es la que más se le reconoce el talento y en parte es por el ritmo y la dinámica que propone a la trama. En una primera instancia se expone la acción del argumento y se dan a conocer todos los personajes; más adelante, se propone la doble trama con el triángulo amoroso que surge entre los criados Doresta, Boreas y Turpedio; acercándose cada vez más al final, se llega al punto álgido de la comedia al llegar Himeneo a la habitación de Febea; por última, en el desenlace de la obra cierra todas las historias abiertas entre todos los personajes habidos, sorprendiendo con el final feliz y rompiendo con el final celestinesco.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *