miércoles, noviembre 22, 2017
La trivial > Sin categoría > Tener ídolos machistas impide superar la mierda que nos rodea

Tener ídolos machistas impide superar la mierda que nos rodea

Las mujeres han servido todos estos siglos como buscar gafas que poseen el poder de reflejar la figura del hombre al doble de su tamaño natural.

(Virginia Woolf)

Tener ídolos machistas impide superar la mierda que nos rodea

Feminizar la política no es intentar vivir en una sociedad más igualitaria, es conquistar el mundo. ¿Por qué llega un día en el que el hombre empieza a oprimir a la mujer? En un magnífico texto de Virginia Woolf se cuenta que cosas tan cotidianas como el hecho de orinar ya determina correlaciones de fuerza en el género. Esto es, mientras que para hacer pipí, la mujer se agacha, se sienta, contrae su cuerpo y, en suma, se esconde, el hombre, derecho, orina sin vergüenza. Juega con su miembro viril a la vez que dibuja o se imagina ganar batallas de espadas.

Concepciones como la de Woolf no se contemplan a nivel coloquial para combatir por la hegemonía del feminismo. Por eso al campo de batalla se va con otras herramientas para combatir el tema; inferioridad en los sueldos, menor porcentaje de mujeres en altos cargos laborales o institucionales, violencia machista y esta clase de relatos.

“Porque a mi mear sentada o derecha no me putea ni me quita la vida, la sociedad del patriarcado y el machismo sí”. Sin embargo las mujeres no somos princesas, somos lo que cada una de nosotras quiera ser. Curiosamente la cuestión del machismo es transversal a la condición social; afecta a las mujeres con alta capacidad adquisitiva como también a las mujeres del pueblo llano. La opresión machista es una cuestión incluso más poderosa que la de pobres y ricos. Al camuflarse con que hay mujeres más poderosas que otras (quienes aceptan o no condenan las conductas propias de la sociedad del patriarcado), estas seguirán con un sueldo inferior, morirán en manos de asesinos, serán sometidas a las garras de violadores, padecerán acosadas.

Pensar que esto no incumbe a los hombres es completamente mentira. Es posible actuar para conseguir mucho más. Creo que es importante exteriorizar la conducta feminista, hacerla extrovertida, mostrarla sin pereza ni temor a nada. Pero esto no es posible si no cambian los héroes. Aquella o aquel que idolatra a alguien, no es porque dicho ídolo lo representa, es porque quiere ser como él. Por ejemplo, Lacan decía que el deseo de uno es el deseo del otro. Para que se produzca el cambio, debe ser bueno cambiar de ídolos, porque sus deseos, al fin y al cabo, serán los de las masas. Una sociedad opresora, genera ídolos opresores y a su vez, en los oprimidos, el deseo de llegar a oprimir.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *