viernes, noviembre 24, 2017
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Política, paridad y machismo

Política, paridad y machismo

La violencia machista se ha cobrado ya 26 víctimas confirmadas en España en lo que llevamos de año. Esta cifra que podría incrementarse si se confirman algunos casos que están en el aire. Por desconocimiento, por miedo, muchos de los crímenes no habían sido denunciados previamente por las víctimas afectadas. Esta situación dificulta de sobremanera que se puedan evitar que se alcancen extremos irreversibles y trágicos. La eterna lucha frente a la violencia de género parece no tener fin.

Las mujeres sometidas a malos tratos tienen que sopesar obstáculos o barreras  que para muchas se presentan frente a ellas como un abismo, tal como la escasez de confianza en la seguridad de los servicios ofertados, la privación de información, las desigualdades económicas y sociales o las situaciones de vulnerabilidad en las que se encuentran inmersas muchas de las víctimas. Pero, la base del problema está arraigada fuertemente en la herencia cultural y psicosocial y es difícil de erradicar.

El modelo basado en el heteropatriarcado y establecido en la sociedad, impone roles de género y favorece la dominación de la figura masculina. Está tan normalizado entre la población que pasa desapercibido, favoreciendo de este modo, a que se mantengan fuertes desigualdades entre ambos sexos. Los micromachismos envuelven la cotidianidad y los ámbitos donde aparecen las disparidades son elevados desde la política hasta el deporte. Las mujeres han sido infravaloradas a lo largo de la historia y discriminadas solo por el simple hecho de serlo.

En política, según afirma el Instituto de la Mujer y para la Igualdad de Oportunidades (Inmujer), en el año 2015  solamente el 35 por ciento de las mujeres ocupaban cargos ejecutivos dentro de los principales partidos políticos. La imagen del representante varón sigue siendo para muchos un prototipo de credibilidad, seguridad, negando la posibilidad a otras candidatas igual de calificadas y tachándolas de vulnerables.

Otro de los temas candentes en la lucha por la igualdad, es la brecha salarial o la remuneración inferior para las mujeres por realizar el mismo trabajo que otras personas de diferente género. Desde el Instituto nacional de Estadística (INE), aseguran que el salario de una mujer trabajadora,  es entre 10 y 30 veces inferior que el de los varones. El ascenso y acceso a puestos directivos de peso, es una contienda complicada, la igualdad de condiciones parece aún lejana y sesgada.

En el marco jurídico español hay instituciones dedicadas a tratar exclusivamente este problema y leyes que consiguen reducir la diferencia entre géneros. Un ejemplo es la Ley Orgánica 3/2007 para la igualdad efectiva entre hombres y mujeres, que defiende los derechos y deberes de las personas indiferentemente de su sexo, pero queda mucho trabajo por hacer, y los partidos políticos tienen un papel importante para lograr cambios.

Tanto los partidos de un bando como de otro, tratan de forma distinta esta cuestión y hacen sus propuestas deliberadamente, con el fin de lidiar algunos temas en mayor o menor medida. Por un lado tenemos al Partido Popular (PP), que toca temas como la integración de la mujer rural o la violencia machista con su “Plan estratégico de Igualdad de Oportunidades” o el sistema “VioGem”, pero la ausencia de sugerencias para eliminar la disparidad es notoria.

Algo parecido sucede con el Partido Socialista Obrero Español (PSOE). Ellos afirman en su programa que “las mujeres son el 50 por ciento  de la población, pero siguen sin disfrutar de pleno derechos”, e incluyen medidas para combatir las agresiones como el acompañamiento judicial personalizado, o publicar una lista con todas las personas clasificadas como maltratadores de forma oficial. También hace hincapié en la trata de seres humanos con fines de explotación sexual, además de profundizar en medidas para erradicar esta lacra, pero no hablan apenas de la lucha por la igualdad de oportunidades a nivel laboral ni salarial de las mujeres u otras cuestiones polémicas como los permisos por nacimiento.

Los partidos nuevos como Ciudadanos o la coalición Unidos Podemos (Izquierda Unida y Podemos), conceden más importancia a la defensa de la paridad y la igualdad. Desde los primeros, aprecian el papel fundamental a las labores de concienciación desde la infancia para depurar los estereotipos y los roles convencionales. Por otro lado, Unidos Podemos concede prioridades a la toma de medidas que garanticen la igualdad en las instituciones públicas, luchando contra la LGTBIfobia y creando una “Ley de Identidad de género”.

De una forma u otra, la disputa contra el machismo continúa. Cada vez con más fuerza el camino está empantanado por mentes cerradas y la ceguera de algunos colectivos, pero lo importante no es conseguir algunos cambios en la sociedad del momento porque, como afirma la teórica feminista  Rosa Cobo Bedía: “lo que está en juego con esta política son las relaciones de dominación y subordinación entre hombres y mujeres”.

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