sábado, diciembre 16, 2017
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Movimento dos Trabalhadores Rurais Sem Terra. Entrevista a Ariadna Alonso

Entrevista por Blai Burgaya (Versió en català aqui)

Esta es una entrevista sobre un tema, o más muy dicho, sobre un movimiento social del cual se habla poco en Europa pero de los más importantes de América Latina, efectivamente, hablamos del Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Terra (en portugués, Movimento dos Trabalhadores Rurais Sem Terra o MST). ¿Por qué digo que es uno de los movimientos sociales más importantes del continente americano? Básicamente porque cuenta con un millón y medio de miembros y está organizado en 23 de los 27 estados que componen Brasil. Para conocer mejor este movimiento nos ha parecido que podía ser interesando reunirnos con a Ariadna Alonso Cazorla, que es graduada en Ciencias Políticas y Gestión Pública (con mención en Relaciones Internacionales) por la Universitat Autònoma de Barcelona y autora del trabajo de final de grado: Estudio sobre el Movimento dos Trabalhadores Rurais Sem Terra: Implementación de la reforma agraria para transformar la sociedad.

Aun así, también es una entrevista muy personal, porque a Ariadna y a mí no tan sólo nos une el hecho de ser de la misma ciudad y estudiar en la misma facultad, sino que nos une una relación de amistad que, a día de hoy, ya hace bastante tiempo que dura. También es una entrevista personal porque he vivido con expectación la construcción de este trabajo, no sólo por el interés intelectual que me pudiera suscitar el tema, sino porque Ariadna me hizo partícipe durante las largas conversaciones que compartimos al bar de la facultad. Podríamos decir, que el objetivo de esta entrevista no es ninguno otro que recuperar los eternos debates que teníamos sobre este tema (y tantos otros, igual o más interesantes) que tanto añoro. Con su mirada crítica y audaz Ariadna consiguió que fuera capaz de mirarme el mundo de otro modo, consiguió que comprendiera que el desarrollo de una sociedad, no se tiene que medir por su grado de tecnificación, sino por el grado de felicidad de aquellos que la componen.

Blai Burgaya: ¿Para empezar, nos podrías explicar brevemente qué es el MST, y en que consisten sus ejes principales de lucha?

Ariadna Alonso: Básicamente, podríamos definirlo como un movimiento de campesinos de alcance nacional que lucha por la tierra, la reforma agraria y para conseguir una transformación social, tanto a nivel nacional como global.

BB: El MST es un movimiento que se inscribe bajo la etiqueta de los “movimientos alter-globalizadores”: ¿qué quiere decir esto exactamente? ¿Crees que es una etiqueta que está “desgastada”?

AA: El MST forma parte de estos movimientos que se empezaron a organizar a finales del s.xx para plantear una globalización más sostenible, solidaria, equitativa y democrática. Es importante remarcar el hecho que sea alter-globalizador y no antiglobalización. Estos movimientos no están en contra del fenómeno de la globalización, sino del hecho que se haya globalizado el capitalismo.

Así, la globalización contra-hegemónica que la MST plantea –las bases de la cual se debaten al Foro Social Mundial (FSM)- se basa al aprovechar la experiencia social de todo el mundo y encontrar maneras factibles para globalizar la sanidad, la educación, la justicia, el desarrollo, y no sólo las mercancías.

El FSM es un espacio donde se discuten las bases para construir una globalización alternativa y donde se comparten experiencias locales y nacionales de varios grupos. Se maximiza aquello que une a los participantes y se minimiza el que los divide. Es cierto que puede parecer todo muy utópico, o que tan sólo sean palabras y no se lleguen a llevar a cabo ningún tipo de acción. Pero cuando visitas cualquier asentamiento del MST te das cuenta de que esto es real, y que está pasando. Por lo tanto, no creo que sea una etiqueta que esté desgastada, sino que es una idea con muy potencial, en la que se tiene que seguir trabajando porque un día se convierta en una realidad.

BB: En tu trabajo hablas de oposición a las políticas neoliberales, democratización de la tierra y de creación de nuevas identidades colectivas. En este sentido, nos gustaría que nos explicaras más concretamente, ¿qué es y qué cambios reales representaría la reforma agraria?

AA: Para entender la importancia de la reforma agraria, hay que entender la situación política, económica y social de Brasil. Según la ONU, este es uno de los países con peor reparto de tierras y con más desigualdad social. Son esquemas que se vienen repitiendo desde la colonización portuguesa y la posterior independencia. El hecho que nunca se haya llevado a cabo una reforma agraria real en Brasil es la principal causa de pobreza y desigualdad social en este país, puesto que esta crea condiciones porque el campesino salga de la pobreza y consiga independencia económica.

La reforma agraria que plantea la MST se basa al democratizar el acceso en la tierra, abolir la propiedad privada de las semillas, acabar con la explotación y la opresión de los trabajadores rurales, garantizar la soberanía alimentaria, así como una educación pública, gratuita y de calidad por la población campesina. Tiene que ser una reforma donde se reconozcan los derechos sociales de los trabajadores rurales y se garanticen condiciones de vida dignas. También es imprescindible elaborar un modelo económico alternativo, basado en la agroecología, trasladar parte de la industrialización en el interior del país, eliminar las desigualdades sociales y económicas entre los trabajadores rurales y urbanos, generar cambios en la naturaleza del estado, y democratizar el poder judicial, legislativo y ejecutivo.

Todas estas propuestas se encuentran recogidas en el Programa de Reforma Agraria de la MST. Es un programa muy ambicioso y a largo plazo, pero a los asentamientos que visité más de la mitad de estas propuestas ya eran una realidad.

BB: Vamos más concretamente a tu experiencia en el trabajo de campo pues. ¿Dónde estuviste? ¿Con quien te entrevistaste? ¿Cómo funcionan los asentamientos?

AA: Durante la estancia en Brasil visitamos dos asentamientos. El primero fue el Assentamento Terra Vista, fundado oficialmente el 1994, a pesar de que el proceso de ocupación empezó en marzo de 1992. Este se encuentra situado en el estado de Bahía, en el municipio de Arataca, y está formado por 55 familias de asentados, conviviendo en un espacio de 913.6 hectáreas. Se ha convertido en una referencia en cuanto a la preservación del medio ambiente, la agroecología y la producción de cacao orgánico.

El segundo asentamiento visitado se encuentra en el estado de Santa Catarina, al municipio de Dionísio Cerqueira. Este es el asentamiento más antiguo del movimiento, fundado el 1990, después de tres años de ocupaciones. Recibe el nombre de Conquista na Fronteira y actualmente conviven 46 familias en un territorio de 1198 hectáreas. Toda la producción es colectiva y centralizada en su cooperativa, llamada Cooperunião, hecho que requiere mucha organización. Este asentamiento se ha convertido en el ejemplo de que la reforma agraria puede garantizar una alimentación saludable, renta y desarrollo, tanto por los asentados como para otras comunidades.

Las tres entrevistas formales se llevaron a cabo con el coordinador del asentamiento Terravista, con el ex-coordinador y actual líder de familia de Conquista na Fronteira y con dos directivos de la Cooperunião y ex líderes de familia. Aun así, también se llevaron a cabo entrevistas informales a los responsables del sector de salud y de educación de ambos asentamientos.

A cada asentamiento viven unas 60 familias. Se construyen las casas cerca para crear una unión entre los miembros. Hay varios sectores como el de salud, la escuela, el huerto, la administración, etc. Todo el mundo trabaja 8 horas en el día en su sector con posibilidad de cambiar, para romper con la rutina. Cada 15 días hay asambleas, donde puede asistir todo el mundo. Cada 15 familias están organizadas por dos líderes de familia que van rotando. Todos los asentamientos tienen dos coordinadores generales y una cooperativa. Porque te hagas una idea, un asentamiento es como un pequeño pueblo en medio del bosque, donde todo el mundo participa del mismo modo y recibe el mismo.

BB: Para ti, ¿qué es el que mejor ha hecho el MST para crear nuevas identidades sociales y colectivas, o en este sentido qué es el que más te llamó la atención a la hora de cómo construyen las comunidades?

AA: Para llegar al momento del asentamiento, los miembros del MST han tenido que pasar por procesos muy duros. Familias que pierden sus hijos por las condiciones de vida que tienen que aguantar, violencia por parte de la policía, asesinados por parte de los propietarios de la granja ocupada… Durante una media de 3 años tienen que vivir bajo tiendas de plástico, hasta que el gobierno no les cede la tierra. El hecho de aguantar todas estas dificultades hace que el grupo se una.

En el proceso de ocupación es donde se empieza a crear un sentimiento de comunidad, de unión, entre los participantes. En este momento es donde se inicia la integración al movimiento y donde las familias empiezan a desarrollar una conciencia social y política sobre la importancia de transformar la sociedad y la necesidad de previamente, cambiar el Estado para conseguirlo.

Lo que me sorprendió más, es el cambio que de vida que tienen que experimentar los miembros del movimiento. Los campesinos tienen que dejar de actuar individualmente, y aprender a vivir de forma colectiva. Ya no vivirán bajo una lógica de sumisión, sino que tienen que tomar ellos mismos sus propias decisiones. También tendrán que aprender a dejar de banda una vida de estabilidad, pues tienen que abandonar sus casas para empezar una vida dentro del movimiento, que los exige actuar como colectivo, llegar a acuerdos constantes con todos los otros, arriesgar sus vidas y resistir las adversidades.

Como visitante, cuando llegas al asentamiento, ya han hecho todos estos aprendizajes y realmente es muy impactante verlo. Las familias desarrollan valores de solidaridad, resistencia y cooperación entre ellas, y la vida que traen, a pesar de estar muy lejos del que estamos acostumbrados, funciona perfectamente.

BB: Me ha gustado mucho un concepto que aparece en tu trabajo es el de “democratización del conocimiento” o destruir la barrera de la ignorancia. ¿A que hace referencia, nos lo podrías explicar?

AA: No se puede democratizar la tierra ni democratizar los medios de producción y comercialización del campesino- y, por lo tanto, conseguir una reforma agraria-, si antes no se democratiza el conocimiento. La lucha por la tierra requiere conocimientos, y no se podrá conseguir ningún objetivo mientras la mayoría de los miembros del MST sean analfabetos y no tengan una educación básica. Por eso desde los inicios el MST ha visto la educación como una prioridad. Se trata de potenciar una educación que llegue a todo el mundo, tanto a pequeños como grandes, que sea de calidad y gratuita. El que se trata con la educación es poder plantear en el pueblo la situación en la que se encuentra y así apoderarlo, obteniendo una respuesta por su parte.

 

BB: Ya para ir acabando, vista la actualidad política de Brasil actualmente, ¿Cuáles crees que son o tienen que ser las nuevas metas de la MST? O más bien dicho, ¿que falta para conseguir? Porque la lucha no se acaba…

AA: El MST ha conseguido mucho para sus miembros, se les ha cambiado la vida y el destino que tenían preestablecido. Pero ha conseguido poco dentro del campo institucional. Falta más presión sobre el gobierno porque la reforma agraria no sólo se lleve a cabo dentro de los asentamientos, sino que sea una realidad nacional. Pero para poder hacer presión, hay que construir alianzas con otros movimientos, que no sólo formen parte de medio rural sino también urbano, pues la reforma agraria beneficia a toda la sociedad y no sólo a la MST. Por este motivo, actualmente los esfuerzos del MST van destinados a globalizar su lucha y crear alianzas con movimientos de todo el país y del mundo para pedir una reforma agraria real.

Después de esta conversación hay una idea que me ronda por la cabeza, y creo que, en el fondo, es la idea central que tiene que transmitir cualquier movimiento social. Es la idea de que la creación de nuevas identidades colectivas y de nuevos significantes no se construye siempre a partir de grandes movilizaciones y acciones espectaculares, sino que se construye a partir del trabajo diario, con la rebelión del día a día. Cómo dijo alguien, la revolución no se acaba el 25 de octubre con la presa del palacio de invierno, sino que el trabajo importante empieza el día 26, porque los cambios reales se construyen diariamente. La integración y la conciencia social se estructuran gracias a la capacidad de crear comunidad, y es por eso por lo que la MST puede ser un buen ejemplo por una gran cantidad de movimientos y demandas sociales que defiendan los métodos de insurrección no violenta, porque han sido capaces de construir nuevas formas de socialización gracias a la convivencia y la interpelación diaria de sus miembros. Esto es, la insubordinación como forma de vida. Cómo dice Álvaro García Linera: “Una revolución no es un acto, sino un proceso, en el cual las viejas complacencias, y tolerancias morales de los gobernados hacia sus gobernantes se licúan. Donde las viejas identidades estables y conformistas de las clases subalternas se licúan. Y todo se vuelve un remolino creador, y es cómo si el espacio-tiempo einsteniano se comprimiera en un instante, en un solo segundo, y tienden a suceder cosas, y a movilizar gente con una velocidad y una amplitud que marea. Una revolución es una mezcla gráfica, en que las clases, las identidades, las tolerancias se licúan y la gente empieza a sentirse empujada a tomar decisiones, a participar.”

 

*Para acabar, me gustaría expresar que, cuando acabo de transcribir esta entrevista, me envuelve un poco la tristeza, básicamente, porque tomo conciencia de que pasará bastante tiempo hasta que Ariadna y yo no nos volvemos a ver. ¿El motivo? Ariadna ha tenido que marchar a vivir en Bélgica en busca de un futuro más ilusionante y próspero que el que se le plantea en nuestro país. Cómo tantos otros jóvenes graduados, ha tenido que ir a buscarse la vida fuera, huyendo de la precariedad que impera en nuestra casa. ¡Es justamente por eso, que le envío un abrazo, le deseo suerte y muchos aciertos! Porque perdemos una de las mentes más lúcidas, intrépidas, irreverentes y brillantes con quienes he tenido el placer de compartir mi tiempo.

 

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