viernes, noviembre 24, 2017
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La memoria a través del sexo, el entorno cultural y el vocabulario en “Si te dicen que caí” (Parte I)

El siguiente trabajo es un estudio de la conocida novela de Juan Marsé, Si te dicen que caí (1973), en la que se intenta describir cómo el autor barcelonés mediante distintos recursos literarios consigue tratar la memoria histórica. Debido a su extensión, será publicado en dos partes. Mañana la segunda.

La memoria lo es todo para mí: tanto recuerdas, tanto vales.  Juan Marsé

Después de las aventis, la memoria es quizás uno de los temas más estudiados en la prosa del escritor barcelonés Juan Marsé. Aprendiz de joyero hasta las tres de la tarde y escritor de tres a seis como dijo Vázquez Montalbán, Marsé es sin duda un referente de la literatura contemporánea española. A su vez lo es del realismo social y sobrevivió a la censura del régimen del caudillo a pesar de que quizás en algún momento de su vida lo llegara a dudar. En especial, pues, Si te dicen que caí es el perfecto caso para hacer referencia a dicha censura y memoria histórica. A través de distintos caminos, con voluntad crítica, el autor alude al pasado en su novela sin la intención de divulgar una ideología política, pero sí la de no olvidar lo ocurrido.

Rompe con el estilo y la estructura de sus anteriores publicaciones haciéndose con una línea argumental que sabrá explotar al detalle de sus propósitos narrativos. De hecho la fecha de su publicación, comparada con el tiempo histórico de la trama, contrasta significativamente a favor del recuerdo. La acción ocurre en la época de posguerra, en la juventud del régimen franquista, mientras que por lo contrario fue escrita alrededor del 1970 cuando la dictadura estaba en sus últimos años de existencia. Asimismo se hace evidente el sentido memorialista de la obra, puesto que del devenir de los años han surgido vencedores y vencidos, que no derrotados. Vencidos por las condiciones del momento, pero no derrotados mientras perdure la memoria, el recuerdo y la voluntad de que un período de la historia no caiga en el olvido. Las voces que quizás enmudecieron en cierto día para salvar el cuello, se encargaron de recordar, y puede que todavía lo hagan a día de hoy, aquellos que perdieron la vida sin padecer afonía por tal de denunciar unas condiciones vitales indeseables.

Contexto y cambio esencial en la estructura

Si te dicen que caí se publica el 1973 en México, a la vez que consigue el primer Premio Internacional de Novela allí. Marsé escribió la obra sin pelos en la lengua y él mismo comenta en alguna entrevista que cuando llevaba pocas páginas escritas se dio cuenta de que ese texto no se publicaría en España debido a la censura. A grosso modo la novela es el recuerdo de la infancia y de los espacios de antaño en donde habitaba el autor. El relato explica como Java y Sarnita cuentan aventis a los demás niños que aparecen en escena. Se vive, entonces, una época de posguerra en la que los personajes muestran las dificultades que se presentan a un sector de la población española para vivir. Asimismo surge en la novela un estado memorialista gracias a una imaginación incesante.

Mediante su confluencia, las voces de los distintos personajes originan un perspectivismo que dará significado al argumento. Mientras que en ocasiones se complementan, también llegan a contradecirse y se ocasiona así un choque de realidades distintas el cual creará, quizás, el sentido de otra nueva realidad. Consecuencia del mensaje que se transmite a través de esta convergencia y oposición de pensamientos, nace una visión de lo ocurrido que tiene en cuenta el recuerdo del pasado desde este relativismo característico del realismo social.

Esta obra, pues, no se encuentra en un hábito rodeado de burguesía dentro de una división de clases sociales muy establecidas, sino que más bien está en una suerte de sociedad bestial en la que los diversos roles de las clases sociales anteriores a la Guerra Civil todavía están por determinar en el contexto de los primeros años de posguerra. Es verdad que Si te dicen que caí sigue la línea social política de las anteriores novelas del autor, pero varía en esta la composición de los cementos del texto. La estructura es formada de manera mucho más compleja debido a la visión otorgada por una suerte de diálogos en cierto modo bastante sofisticados.

Autorreferencialidad

La memoria histórica se transmite en la novela mediante distintos recursos de entre los cuales comentaré algunos más adelante, pero es también el carácter autorreferencial de alguno de sus personajes el que remite a situaciones del pasado. Los momentos que vivió Marsé, las peripecias que había de hacer para ayudar a casa, algún que otro recuerdo de cierto atentado o crimen vivido en primera persona etc., hacen referencia al modo de vivir de hace unos años atrás. Asimismo consigue recordar una época que no deja de lado, ni mucho menos en el olvido. Mediante una mención en la novela de cualquier hecho histórico real que hubiera podido ocurrir, no solo se encarga de llevar a cabo una posible denuncia a dicha acción en el pasado. Es sino que a través de propias vivencias concretas del autor, puestas de manifiesto en el carácter de los personajes, se está tratando de una manera muy fiel la memoria de ese momento. Asimismo contextualiza, a través de su caso personal, la realidad de aquellos años de dictadura.

A los 13 años Juan Marsé trabajó de aprendiz de joyero en un taller de igual manera que Mingo también lo hace en la obra. Marsé tuvo que ocupar el puesto de trabajo de su padre, algunos días, ya que si no perdería el empleo, cuando este era detenido por el régimen franquista. Vivencia que también le ocurre a Luís, de nuevo, en la obra. Todo esto, junto a las referencias al apellido de su padre biológico y a la muerte de una prostituta rubia, es el significante de vivir en un gobierno dictatorial. Por tanto el significado hallado en el lexema de estos distintos casos se puede concebir, después de una lectura atenta, conociendo algún dato biográfico del autor. Al fin y al cabo no dejan de ser recursos para rememorar el pasado, ambientado en la España de la dictadura.

En la relación de ficción y realidad se lee una manera de vivir, que no se debe entender como una crítica, según lo que cada uno considera justo o injusto, sino como una descripción. La autorreferencialidad es usada de manera que recae en la opinión del lector hacer un juicio u otro. Es por eso que, como antes comentaba, Marsé no pretende divulgar una concepción ideológica, en tanto que quizás la dictadura obligara a vivir a la gente en unas condiciones lamentables. El sentido de la obra es descriptivo y a su vez una narración del estilo de vida de un colectivo de españoles.

Marsé es consciente de la importancia del pasado. Y si ya es fácil de detectarlo en sus novelas, todavía lo deja más claro en el primero de sus autorretratos:

Este sujeto, sospechoso de inapetencias y como desriñonado, podría ilustrar no sólo una manera de vivir, sino también la naturaleza social del mundo en que uno vive: mientras el país no sepa qué hacer con su pasado, jamás sabrá qué hacer con su futuro”.

Coincide la publicación de este autorretrato a una fecha bastante cercana respecto a la de Si te dicen que caí, y quizás por ello creo que en este fragmento citado se acaba de ejemplificar lo que se viene contando desde el principio. El autor constata la importancia que tiene el recuerdo de las pasadas décadas, supongo que por el interés y deseo de que en un futuro haya unas mejores condiciones de vida.

Aspiraciones como novelista

Fernando Valls hizo una edición de Ronda del Guinardó y en la noticia introductoria a la novela se explica cómo Marsé respondió a un cuestionario hecho por Francisco Olmos García, quien, aparte del escritor barcelonés, también lo mandó a otros autores de la época. Allí se preguntaba a los diferentes narradores por las inquietudes a la hora de producir y, a su vez, por cómo aplicaban su estilo a los contenidos de su obra. Tal y cómo cuenta muy bien Valls:

Marsé contesta que su aspiración principal como novelista consiste en “describir la realidad sin falsearla, defender alguna causa y dejar bien clara una denuncia de la sociedad española actual”.

Esto aclara muy bien cómo plantea los textos Marsé. A pesar de que el cuestionario fuera respondido en 1963, es decir diez años antes de la publicación de Si te dicen que caí en México, en la novela hay en esencia estos tres requisitos que destaca el escritor catalán en el cuestionario.

Cuando habla de describir sin falsear, no deja de ser algo que ya hemos planteado un poco más arriba. Entendiendo la descripción como una narración realista. Explica unos hechos de la forma más mimética posible, de manera que ni engaña, ni juzga, ni intenta inculcar ninguna ideología. Sin embargo sí transmite unos valores, como podrían ser, por ejemplo, que a cualquier suceso siempre habrá distintas lecturas, puntos de vista y opiniones según la situación en la que te encuentres cuando tal cosa ocurra. Hecho que no quiere decir que Marsé no tenga su juicio propio, sino que simplemente en el discurso del relato no lo muestra explícitamente o no lo plantea. Esto es así, básicamente, porque es su propósito. Como bien él mismo explica, pretende describir la realidad sin falsearla, por tanto léase que a base de juicios, o valores ideológicos, esta se puede distorsionar al ojo del lector.

La cronología en la que están ordenadas las tres sentencias, por así decirlo, no es, sin duda, en vano. Si la descripción ya comentada es el origen, gracias a ello surge la defensa de una causa. Entre la mezcla de ambas, aunque una preceda a otra, se consigue denunciar la sociedad española. Creo que la defensa de una causa en esta novela es el recuerdo desde el realismo y que la denuncia a la sociedad no deja de ser el hecho de que si no sabemos qué hacer con el pasado, difícilmente sabremos qué hacer con el futuro.

El politólogo italiano Antonio Gramsci decía que cuando no termina de ser ayer, tampoco termina de ser mañana. Y algo parecido podemos encontrar en los relatos de Max Aub sobre el exilio. En ellos define cómo ciertos individuos del colectivo desterrado a México no acababan de superar que tras quince años de exilio el pasado en su tierra se convierte en una España de ayer. De modo que se les hacía imposible comprender la España de hoy, en aquel entonces. Pues es cierto que, quizás, podríamos tomar este discurso en la perspectiva memorialista de Marsé. Mientras no sepamos qué hacer con el pasado, no sabremos qué hacer con el futuro; si no comprendemos que hay una España de ayer, no comprenderemos la España de hoy; si no termina de ser ayer, tampoco terminará de ser mañana, puesto que se estará perdido, a destiempo, en un presente que no acaba de ser pasado.

Podríamos relacionar incluso, con un poco de imaginación, cómo la descripción de la realidad es el contexto de la obra en sí, la defensa de una causa es el argumento y la denuncia a la sociedad española es el mensaje. Las tres premisas mencionadas por Marsé en el cuestionario juntas cooperan a través de múltiples voces en Si te dicen que caí. Mientras que en un contexto de posguerra y dictadura Java y Sarnita cuentan aventis, acabamos entendiendo cómo de importante es que el pasado esté en el recuerdo, que no en el presente de la actualidad del momento. De hecho, para defender la trascendencia de la memoria histórica en la novela, hay tres recursos utilizados por el autor a los que nos podemos apoyar. Estos son los siguientes: sexo, cultura y vocabulario.

A través de cómo dibuja el autor las escenas sexuales, mediante el uso de la palabra, narra en qué circunstancias se producían tales acciones, más allá del hecho en sí. Ya sea a través de la mención de los héroes infantiles que aparecen en los cómics que leen y las películas que ven los personajes de esta novela, o bien sea mediante las referencias a las canciones que se citan y los cuadros a los que se hace referencia, se ubica el entorno cultural de la época. Y por último, a través del vocabulario emprado, tanto sean las expresiones juveniles, como los catalanismos, demuestran ciertos síntomas que se pueden detectar en la sociedad catalana que se encontraba en un régimen dictatorial.

Asimismo entre las tres aspiraciones del cuestionario a Marsé, se perfila un contexto en el cual sería imposible acceder sin el uso del recuerdo. Es por eso que mediante este triángulo temático formado por acciones sexuales, entorno cultural y el vocabulario de aquel momento, se remite a la memoria. Y digo triángulo por dos motivos; el primero y más obvio es porque son tres temas, y el segundo, más figurado, es porque si en cada uno de los vértices de dicha figura geométrica situamos los temas mencionados, por fuerza unidos por aristas, esquemáticamente vemos como cada concepto depende de los otros dos. Y es cierto que quizás sin cooperar explícitamente, en realidad no dejan de ser los elementos de una misma molécula, la memoria.

Perversidad y confusión, una realidad mayor

Como dice William Sherzer, editor de Si te dicen que caí y gran conocedor de la narrativa de Juan Marsé:

La obra consiste en una combinación de ficciones dentro de la ficción mayor que es la novela en sí.

Del mismo modo en que…

¿Quieres seguir leyendo? Mañana publicamos la segunda parte, disculpa las molestias.

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