Viernes, Junio 23, 2017
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La crónica: Pacifists VS Sanchos

Acto I

La crónica de un partido de fútbol como este es una tarea ardua, no sé exactamente por dónde empezar.  El equipo local, los Belfast Pacisfists, dieron la iniciativa a  su rival, los Sanchos de Peralvillo, y estos aprovecharon la cobardía del planteamiento para crear peligro de forma constante durante gran parte del encuentro. Desde el inicio se pudo prever que los Pacifists saldrían a la defensiva ya que iban con 5 defensas y con un triple pivote en el centro dejando a únicamente a Hegel y Schopenhauer arriba. Hegel era considerado la estrella del equipo pero Schopenhauer se resistía a pasarle la pelota, incluso puedo recordar que hablaba al mismo tiempo que él para que no se le entendiera. Por su parte, los Sanchos empezaron con un 4-2-3-1 más equilibrado en el que Allan Poe, el extremo derecho,  jugó a pie cambiado dejando la banda libre para Woody Allen que subía con sus famosas internadas por la banda. Al principio el juego se centró más en esa zona hasta que hacia el minuto veinte, Poe amenazó con suicidarse si Allen no dejaba de centrar a la tercera gradería, a lo que el carrilero respondió diciendo que “seguramente tendía algún tumor, o una úlcera, como él mismo que seguro que también tenía una, y que la vida no tenía sentido y que…”

A partir de la primera media hora nos encontramos con un partido nuevo. El trivote de los de Irlanda del norte empezó a dar sus frutos ya que entre ellos tres, con Isósceles en el centro,  se dividieron todo el centro del campo con el objetivo de no dejar que el otro equipo monopolizara el poder de esa zona. Durante toda la semana el míster Montesquieu había hablado de su división del centro del campo en tres pivotes fundamentales y, como se pudo ver, estaba dando sus frutos. Con buen juicio, Napoleón tras recuperar la pelota ejecutaría a la perfección un pase en profundidad a Hegel quien regatearía al portero Cervantes para terminar marcando; los Pacifists imponían su ley. Por otra parte también hubo quien criticó al entrenador de los Sanchos por poner de portero a alguien con solo un brazo, a pesar de ello, el coach siempre había dicho que el guardameta tiene toda su confianza pues había demostrado sobradamente que era mejor en la segunda parte. Con el 1-0 se llegaba al descanso.

Acto II

Con la reanudación del match vimos como el equipo que iba en desventaja  cambiaba su dibujo táctico haciendo recular al media punta pasando así a un 4-3-3 con bandas muy abiertas y con un nueve fijo. En esta posición jugaba Platón quien se mostró muy activo en toda la segunda parte llegando a enviar un balón al palo en el minuto cincuenta; al final del partido cuando fue preguntado por ese disparo le dio la culpa al reserva con el número veintisiete, llamado Sócrates, por haber puesto cicuta en las cantimploras en vez de agua, también aseguraba que de no haberse enterado hubiese sido un mal trago. Alrededor del minuto setenta se producía el momento clave del partido: Nietzsche llegando de segunda línea conseguía marcar tras un rechace desafortunado del portero de los Pacifists de Belfast. Era un partido nuevo después del gol dudoso del alemán. Como se aprecia en la repetición Friedrich le hace cosquillas al defensa Van Gogh para despistarle y así rematar a placer. A simple vista parece que Nietzsche le moja la oreja a la defensa pero tras la repetición se aprecia claramente una acción hábil por parte del pícaro bigotudo antes de embocar a un vendido Dalí.

Con este tanto los visitantes se vinieron arriba y ni con el apoyo del público irlandés(del norte) entregado, los Pacifists consiguieron reaccionar. Si querían ir a por el partido tenían que hacer un cambio ofensivo y por eso Montesquieu daba entrada a Cortázar, intentando así ganar en juego aéreo. Julio, a un minuto del final del tiempo reglamentario, remataría fuera un centro de Maquiavelo. La prensa no comprendía cómo podía centrar el balón con la espinilla y siempre que era preguntado por eso respondía que el gol justifica los medios y de momento nadie se lo ha desmentido aún. Con el tiempo se dijo que él no había pronunciado nunca esas palabras. Habiéndose cumplido el tiempo reglamentario, Groucho Marx se acercaba al árbitro, Albert Einstein, para decirle:” ¿O usted se ha muerto o se ha parado mi reloj?” El colegiado entendió que le estaba preguntando por el tiempo añadido y respondió:”3 kilómetros”. Al finalizar el partido publicó una teoría física para justificar su confusión de magnitudes espaciales por temporales.

En los momentos finales del partido, Hegel recibía un balón de Schopenhauer, por equivocación del pasador, y lograba enchufar un cañonazo por toda la escuadra izquierda de Cervantes. Al final del partido, Hegel declaraba:”Con este gol se ha llegado al final de la historia de este partido”. Cortázar afirmaba haber encontrado algún cronopio; Allan Poe se suicidaba porque, según él: “Woody llevaba taladrándole la cabeza todo el partido”; finalmente el meta Salvador Dalí atribuía mérito al “magno bigote” de Nietzsche y añadía que el partido le había recordado a “un unicornio de camping”. Por último, Shakespeare expresaba en las redes sociales su desacuerdo con la sanción que recibió por haber querido jugar un partido en leotardos.

Roc Solà
Història a la Autònoma de Barcelona. L'Enric Parellada em va obligar a crear un blog i des de llavors porto La Trivial al cor.
https://rocsola.wordpress.com

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