Miércoles, Junio 28, 2017
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“Hacer un uso decidido del cuerpo de la mujer y su imagen, tiene que formar parte de las cosas que hacemos libremente”

“Hacer un uso decidido del cuerpo de la mujer y su imagen, tiene que formar parte de las cosas que hacemos libremente”

 [Imagen: www.europapress.es]

Educación sexual para elegir. Anticonceptivos para prevenir. Aborto legal para no morir. Son frases que pueden escucharse en las manifestaciones y pueden verse escritas en las paredes de nuestras ciudades, frases que ilustran tres cuestiones que definen qué podría ser una buena política en materia de salud sexual y reproductiva. Quienes las hemos gritado en las calles llegamos ahora a las instituciones para comprobar lo que ya sabíamos, que las actuales políticas públicas no apuestan por la garantía de los derechos sexuales y reproductivos ni por el respeto a la libre decisión de las mujeres.

Esto escribía Clara Serra a principios de marzo para publico.es, profesora de filosofía, diputada en la Asamblea de Madrid y responsable del Área de la Mujer e igualdad del Consejo Ciudadano Estatal de Podemos, aceptó compartir con los compañeros de La Trivial un momento para la reflexión.

Enric Parellada: Explicas muy bien en el artículo cómo empezar a apostar por una garantía de los derechos sexuales y reproductivos, ¿pero cómo se conciencia a hombres y mujeres de la importancia de esta lucha?

Clara Serra: De las tres cuestiones del texto citado, la educación sexual es fundamental precisamente para eso. Para concienciarnos a todas y todos de lo importantes que son los derechos sexuales y reproductivos. Es una asignatura pendiente que desde luego el partido popular no ha querido, durante todos estos años, llevar a cabo. La educación en salud sexual y en efectividad, en los colegios por ejemplo, es una cosa que brilla por su ausencia y está haciendo que muchos jóvenes no sepan ni qué métodos anticonceptivos existen. Más allá de otras cuestiones que tienen que ver con la sexualidad, que no solamente es la anticoncepción. Creo que este sería el primer paso que dar si hablamos de concienciar.

EP: Mientras tanto algunos que apelan constantemente a lo constitucional y a lo democrático, no tienen ningún tipo de vergüenza en opinar que Ada Colau debería estar fregando suelos y no en la alcaldía de Barcelona.

CS: Sí, es una muestra más de la rabia de quienes han estado tanto tiempo en las instituciones haciendo de ellas un cortijo privado y usándolas para sus propios intereses. Se ponen nerviosos y rabian porque la gente normal llegue a las instituciones y haga con ellas lo que creo que nuestra constitución y nuestro estado de derecho establecen que hay que hacer con ellas. Cuando hay esas muestras de nerviosismo y de rabia tenemos que estar contentas y contentos de saber que estamos yendo en la buena dirección. Tendrán que aguantarse. No les queda otra porque hemos venido para quedarnos y para hacer ese trabajo. Es importantísimo poner las instituciones al servicio de la gente.

EP: Para enfocarlo desde un punto de vista quizás más teórico. ¿Tiene efecto real transgredir la gramática en el género?

CS: (Risas) Bueno, es una pregunta complicada.

EP: Me refiero a utilizar la forma del femenino para el neutro, cuando su forma aceptada por la Academia es la del masculino.

CS: En cuanto al lenguaje inclusivo, en general, creo que el lenguaje tiene una capacidad para transformar la realidad. Las palabras pueden hacer visibles las cosas o hacerlas invisibles. Últimamente hay mucha conciencia acerca de la necesidad de usar lenguaje inclusivo en las instituciones, un lugar en el que todavía falta.

Lo que me preguntas ya es otra cosa. Es si podemos invertir el uso del neutro que normalmente es masculino y hablar en femenino. Sobre esto yo diría que cuando se utilizan las palabras para romper la normalidad, hablaría de eso como una estrategia. Cuando se habla de estrategia creo que no hay que tener reglas fijas. Depende de los contextos. Se transforma la realidad en función de cuando se use determinada palabra o cuando se use determinada expresión que rompe con la normalidad y quien la está escuchando. Entonces sí que es importante que tengamos esto en cuenta.

Lo digo porque lo que me preguntas tiene sentido también para otras cosas. Cuando hablamos de usar la palabra feminismo o usar la palabra igualdad en general diría que no nos demos reglas fijas. Es fundamental la capacidad del lenguaje para romper la normalidad, por tanto abrir los ojos a cosas que no están ahí. En ocasiones hablar en femenino puede romper esa normalidad y hacernos dar cuenta de cosas, pero depende de la ocasión. Depende de quién escucha, depende de dónde lo dices. Cuando esas estrategias lingüísticas, cuando esas estrategias del discurso, se convierten en una regla, quizás pueden empezar a fallar. La estrategia siempre está adaptada a la situación, al contexto y al oyente. En definitiva, que no nos olvidemos de que la estrategia tiene que estar adaptada, siempre.

EP: Hablando de estrategia y, más que nada, del hecho de romper con, lo que dices, la normalidad, el lenguaje lo que hace es poner en contexto diversas situaciones. Asimismo me viene a la cabeza una feminista egipcia decía que la desnudez en el occidente es el velo en el oriente. ¿Qué piensas respecto a las imágenes de la mujer en determinados y distintos espacios?

CS: Efectivamente hay un uso en occidente del cuerpo de la mujer que seguro que a muchas mujeres de otros contextos culturales les llama mucho más la atención que a nosotras y a nosotros. Desde luego la televisión y los medios de comunicación son un excelente escenario para verlo. Aún así yo, creo que la desnudez en las mujeres tiene muchas caras y que es un problema ambivalente. Hace poco hablaba con Amarna Miller, una actriz porno que salió apoyando a Podemos en la campaña electoral. Usó una imagen de ella desnuda con un cartel de Podemos y fue muy criticada porque estaba haciendo uso de su cuerpo como objeto sexual. Sobre la desnudez, creo que en esto hay que tener siempre mucho cuidado.

Por un lado no pongo en absoluto en duda que la desnudez pueda ser el velo de occidente en el sentido de que es la manera de convertir a las mujeres en objeto. Creo que en general hay una sintaxis común entre el velo y la desnudez cuando se nos convierte en objeto. Hacer a una mujer taparse obligatoriamente y que las normas culturales así lo establezcan también tiene todo que ver con hacer de la mujer un objeto propiedad de un hombre, que por tanto manipula y tapa desde fuera. Tapa porque así lo dice la cultura masculina, tapa porque así lo dice la tradición en donde son los hombres los dueños de ese objeto que tapan. También la desnudez puede ser un síntoma de convertir a las mujeres en objeto, pero creo que en feminismo nos toca reflexionar un poco más con estas cuestiones.

No pondría en duda el origen patriarcal del velo o de la imagen sexualizada de la mujer en Occidente, pero creo que en ambos casos es importante considerar los posibles márgenes de re-significación y no poner en duda que las mujeres que llevan velo o que hacen un uso sexual de su imagen lo puedan hacer desde la posición de sujeto y no de objeto. A veces podemos equivocarnos cuando leemos toda expresión de la desnudez como un síntoma de dominación masculina de la mujer o como un síntoma de sumisión de las mujeres.

Esto es lo que hablaba con Amarna Miller. Creo que es importante que nos demos también cuenta de que las mujeres son siempre juzgadas cuando se desnudan y la desnudez de las mujeres se lee siempre como síntoma de una única cosa. Ella por ejemplo ponía el caso de cuando Albert Rivera salía en esa campaña en Cataluña desnudo. Decía: “bueno, cuando un hombre se desnuda, se lee como un caso de ingenio, de inteligencia política”. Fue una campaña que llamó la atención de un montón de gente. Lo que se lee muchas veces cuando un hombre se pone a sí mismo desnudo es, pues eso, cualidades que tienen que ver, no con el cuerpo, sino con lo que hay detrás, con el sujeto. El sujeto que decide ponerse desnudo en un cartel. Cuando Albert Rivera hace eso, no se pone en duda en ningún momento que haya decisión por su parte e incluso que haya inteligencia y que haya ingenio a la hora de hacer eso. Cuando una mujer sale desnuda, inmediatamente, a veces, nosotras y nosotros mismos, quienes la miramos, las propias espectadoras y espectadores ponemos en duda que pueda ser una decisión de un sujeto que está detrás; que decide hacer eso y que lo hace con voluntad propia e incluso con inteligencia, con estrategia y con motivos por hacerlo.

Lo que vemos es nada más que un cuerpo. Somos muchas veces las espectadoras y espectadores los que reducimos a la mujer a mero cuerpo, a mero objeto. Ella lo que decía, estoy muy de acuerdo y creo que nos toca hacer eso, es que hay que reivindicar el derecho y la libertad de las mujeres de hacer con su cuerpo lo que quieran, siempre y cuando sean ellas el sujeto de ese cuerpo y por tanto haya decisión. Muchas veces las mujeres nos hacemos zancadillas a nosotras mismas cuando nos juzgamos de manera diferente a como juzgamos a un hombre. La desnudez femenina creo que está especialmente juzgada. Nos toca defender los derechos sexuales de las mujeres. Somos sujetos de nuestra sexualidad y hacer un uso decidido de nuestro cuerpo y de nuestra imagen, tiene que formar parte de las cosas que hacemos libremente. Entonces le pondría muchos matices a esa frase.

EP: Por supuesto, lo que es importante, tienes toda la razón, es el sujeto y la libre voluntad. Cambio de tema, Clara. La misma semana que se descubre cierta relación entre las “tarjetas black” y la monarquía, precisamente, el partido morado se derrumba y parece que, según los periódicos y telediarios, esto es de mayor incumbencia para el ciudadano de a pie. ¿Qué opinión te merece el trato de los grandes medios de comunicación a Podemos?

CS: Siempre hay la voluntad de contar sobre Podemos cosas exageradas. Por supuesto, siempre hemos estado mirados con lupa. No solo ahora, sino desde que nacimos. Nosotras y nosotros asumimos eso. Somos un partido que reivindicamos transparencia y máxima apertura, por tanto asumimos que tenemos que estar ahí para ser mirados. No nos vamos a quejar de eso en absoluto, pero también creo que sí, que hay miedo. También estamos en un momento en el que se vislumbra la posibilidad de un gobierno del cambio, que cambiara la política de este país, que cambiara con el Partido Popular y esas recetas. Creo que hay nerviosismo. Está siendo una semana en la que las negociaciones son lentas, quizás un poco aburridas. Se están construyendo novelas negras sobre Podemos altamente exageradas.

EP: No podría acabar la entrevista sin preguntarte por los refugiados. ¿Las manifestaciones van a conseguir algún tipo de presión real ante un asunto de tal magnitud?

CS: Estamos en una situación en la que nos toca decir a todos y a todas, ciudadanas, ciudadanos y también los que estamos en las instituciones, que Europa tiene unos principios y que esos principios son los del respeto a los derechos humanos. Por tanto no vamos a reconocer a una Europa que vaya en contra de sus propios principios y que atente contra los derechos humanos, que es lo que estamos viendo. Estoy muy orgullosa de esas instituciones que están, desde las instituciones, denunciando eso. Lo digo por lo que hemos visto de bajar la bandera de Europa en señal de protesta. Nos toca reivindicar una Europa coherente, que respete sus principios y que no queremos que se convierta en otra cosa completamente diferente. Hay riesgo de ello.

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