Viernes, Junio 23, 2017
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Gran Coalición: Posibilidades

Gran Coalición: Posibilidades. ¿Quién fagocita a quién? Gran Coalición y Podemos en la oposición.

eduardogarciazgz.wordpress.com

Las posibilidades que ofrece el caos político son amplias. Pero como siempre, una posibilidad no te asegura llegar a conseguir nada, ni te marca una estrategia (la cual tampoco vendrá nunca marcada por determinismos varios). Con el definitivo giro a la derecha del PSOE y la zozobra discursiva de Ciudadanos, se deduce que el espacio político del inmovilismo crece en su contenido pero no expande sus fronteras, lo que le deja ante una situación de colapso que podría llegar a liquidar a uno de sus tres ocupantes (PP, PSOE y Ciudadanos). Sánchez decide bailar con “la más fea” mientras la cal viva enciende el Congreso en el primer debate de investidura en el que, como era de esperar, se sale con un NO. También del segundo. Se han decidido: la derecha antes que las fuerzas del cambio político. Esto, sin entrar a predecir su potencialidad electoral, les sitúa definitivamente como una fuerza antes del régimen que socialista. Por ello, muchos espacios del tablero político quedan vacíos, especialmente los dejados por el PSOE.

No hay que cerrar puertas a la Gran Coalición, algo que con algún perverso mecanismo y con cuatro explicaciones rápidas podría ser una realidad. Si el rumbo de las negociaciones sigue este curso, podríamos estar ante una situación que dejara dos elementos clave: (1) un gobierno policéfalo (y, previsiblemente, corto) con demasiadas tensiones internas y (2) una única fuerza (con posibilidades a medio plazo de ganar unas elecciones) en la oposición. El hipotético gobierno, que sería trágico para España por suponer una continuación de lo que venimos sufriendo desde 2008, sería también inestable. Esto último no sucedería por la esencia misma de los tres partidos, sino por lo que supondrá el patético esfuerzo de unos y otros de no verse fagocitados por su propio gobierno. Ni Ciudadanos se mostraría públicamente comprensivo con la corrupción que, podemos intuir, seguirá aflorando; ni el PSOE se mostraría públicamente responsable de más recortes y precarización; ni el PP se mostraría públicamente “nuevo” y moderno. Podemos (y aquí está la miga) sería a efectos prácticos LA oposición. Y esto, lejos de ser una formalidad, es una oportunidad histórica que necesita trabajo, discurso y estrategia. Lo que durase el gobierno sería un tiempo en el que serían inmensas las posibilidades para la gente corriente de seguir ocupando espacios políticos que antes estaban bien cerrados sistemáticamente, bien ocupados con firmeza por las fuerzas del régimen. La hipotética situación de un PSOE ahogado en una coalición con la derecha y remando para no “marcarse un UPyD” y un Ciudadanos fagocitado por el régimen (si no lo estaba ya antes) es, francamente, interesante (y trágica, insisto). Primero porque desde el punto de vista politológico, sería emocionante y daría mucho de sí. Sería casi como un juego de apuestas. Y segundo (y esto es lo crucial) porque Podemos sería la otra fuerza, la oposición. Con un pie dentro del sistema y con otro pie fuera. Pero sobretodo sería la única oposición con fuerza. Sin duda no es necesario dar muchas vueltas para comprender la magnitud de esto. Si prevemos que un gobierno PSOE-Cs-PP sería ineficaz e inestable adivinamos que no dejaría contentos al grueso de los votantes de ambos partidos (especialmente de los dos primeros) y que tampoco duraría una legislatura completa y, si lo hace, sería a trompicones y con personalidades cayendo por el camino. Y eso permite imaginar. Pero sobretodo permite recordar que estamos aquí para convertir la ilusión en trabajo diario para articular y cohesionar al país primero contra lo viejo y segundo en pro de lo nuevo: la fraternidad entre los pueblos, la democracia, la justicia social… Hace falta tener mil manos en cada pequeño espacio político que se abra a la posibilidad de ser transformado y ocupado por las nuevos discursos y los nuevos posicionamientos.

No se puede adivinar si la Gran Coalición pasará de posibilidad casi macabra a realidad traumática, pero se puede plantear qué posibilidades pondría encima de la mesa. Sin duda hay una posición clara de PP y Ciudadanos: SÍ al pacto (la estrategia, no obstante, no está muy clara). Pero lo crucial es que el debate está abierto en el PSOE, que parece a ratos olvidar lo que les ocurrió a sus hermanos griegos del PASOK. Las cabezas más importantes (me niego a decir lúcidas) del Partido Socialista llevan meses allanando el terreno para el gran pacto que, no obstante, necesita una justificación. Para esto recurre ahora el PSOE a echar balones al tejado de Podemos. La estrategia está clara: la culpa del pacto PSOE-Ciudadanos es de Podemos (también lo será si el pacto se cierra con el PP). Francamente, es una buena opción para los socialistas. Lo que está por ver es si será eficaz. Lo que es innegable es que estamos viviendo unos meses en los que la batalla ideológica nos está dejando vuelcos discursivos espléndidos (no entro a valorar si respetan la verdad) por parte del Partido Socialista. Queda esperar. Mayo nos responderá algunas preguntas.

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