domingo, septiembre 24, 2017
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ENTREVISTA A VICENTE SERRANO MARÍN; FRAUDEBOOK: Lo que la red social hace con nuestras vidas (2016)

La transmisión de información es un rasgo propio de la humanidad pero que se ha ido modificando al largo de la historia. Cada sociedad ha desarrollado su forma de retener y comunicar la información para usarla en su favor: de la mera transmisión oral a la escritura, de la invención de la imprenta a los medios de comunicación de masa hasta llegar a internet. Solo en nuestra época, sin embargo, la información ha adquirido un lugar decisivo dentro de la arquitectura de la sociedad. Nuestra sociedad gira entorno a la tecnología comunicativa, a partir de la información diseñamos nuestras vidas. Un broker que toma decisiones económicas basándose en datos del otro lado del mundo y una pareja que mantiene su relación a distancia mediante charlas por Whatsapp tienen un rasgo en común: su dependencia de una comunicación inmediata y continuada. Las nuevas tecnologías de la información, por lo tanto, no solo influyen en nuestras vidas y nuestro sistema político, muchas veces incluso lo determinan. La sociedad industrial ha cambiado a raíz de esta nueva tecnología, decían Serrano Marín y Salvat Martinrey (2011), y el capitalismo se ve obligado a redefinir “los valores, la actividad económica y cualquier interacción humana” (p. 34).

 

Fraudebook es el libro con el que Vicente Serrano Marín, un doctor en filosofía, reflexiona sobre la intimidad humana en la era de la información. ¿Qué queda de la amistad? ¿Cómo estamos organizando nuestra vida afectiva? ¿Facebook nos ha hecho seres más libres o, por el contrario, nos sitúa ante la enésima subordinación de una nueva forma de dominio? Cuando somos parte de Facebook aceptamos que nuestra realidad se vea determinada por esa existencia virtual. Se modifica el sujeto -el yo-, se modifican nuestras relaciones de amistad y de realidad –el no-yo- y el poder muta. Con este ensayo Serrano Marín busca dar coherencia al cableado que subyace a Facebook.

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1) EL “YO”: Biografía y construcción del sujeto.

– En su libro nos habla de que, con Facebook, incluso nuestra intimidad se ha convertido en objeto de espectáculo. ¿Cómo influye esta red social en nuestra creación y vivencia de los recuerdos personales -viajes, acontecimientos, pequeños detalles, etc.-?

 

Creo que con Facebook se ha intensificado algo que pasaba ya con la actitud de ciertos  turistas y su obsesión por dejar una foto de cada cosa por la que pasaba o vivía y que le impedía disfrutar del viaje mismo. El viaje quedaba subordinado a esa acumulación de imágenes y eso deterioraba las vivencias y el propio viaje, al subordinar a ambas a la captación en la pantalla. Con Facebook eso se ha trasladado a la vida sin más, se ha multiplicado y además respecto de cualquier acontecimiento y en múltiples formatos y al final el usuario acaba siendo un turista de su propia vida. El uso de Facebook parece haber generado a una compulsión por hacer que todo pase por la pantalla, como si no existiera lo que no se sube a la red. Al final Facebook es como el interlocutor detrás de tu vida que parece decirte que vives para él como si todos los usuarios fueran protagonistas de un reality show.

 

 

– ¿Nos hemos convertido en productores de nuestra propia vida? ¿Somos consumidores de la intimidad de los demás?

 

Literalmente lo somos en el sentido que mencionaba más arriba, somos productores de nuestro reality show, porque para quien hace un uso masivo de Facebook la red tiende a subsumir su vida propiamente dicha en ese espectáculo del que es protagonista. Eso produce una situación paradójica, pues el supuesto reality es en realidad un artificio que acaba por ocupar el espacio de nuestra vida no ficticia. Pues, en efecto, cada uno de los acontecimientos que se suben a la red son “reales”, pero al quedar apresados y expresado en la red social construyen una biografía ficticia dominada por ese dispositivo que es finalmente la biografía de Facebook.  Pero como se trata de una red, la condición  de productor y la condición de espectador van de la mano, de modo que somos productores porque hay otros productores que también lo son y a su vez cada uno es espectador del otro.

 

– Byung Chul Han dice que cuanto menos carácter se tiene, cuanto más liso y pulido y escurridizo se es, tantos más “amigos” tiene uno. ¿Facebook es un mercado de la falta de carácter?

 

Depende de lo que entendamos por carácter y si se refiere a los amigos de Facebook o al concepto de amistad sin más y al margen de la red. Creo que con respecto a Facebook el verdadero problema tiene que ver con el objetivo para el que se acumulan los llamados amigos de Facebook. Todos sabemos que esa herramienta de generar “amistades” se puede usar como forma de publicidad o promoción profesional,  o bien como medio de comunicación sin más, que es como nació. Una empresa comercial, un profesional o un medio de comunicación hacen uso de esa herramienta para aumentar sus clientes, su impacto, sus ganancias y siempre en una lógica de mercado. El problema está en quien hace un uso personal de eso y además de forma masiva en su vida, porque ahí donde el concepto de amistad se convierte en ambiguo y recoge o puede recoger cosas muy distintas, que incluye conocidos, colegas, amigos y hasta enemigos en muchos casos. En mi opinión el que acumula demasiados amigos lo que hace es interiorizar el modelo “empresarial” y del mercado en su vida personal. Y ello como consecuencia de esa anómala noción de amistad de Facebook, que en cierto modo generaliza todo vínculo posible bajo ese término, pero que  en realidad es una instrumento mercantil.

 

 

2) EL “NO-YO”: Amistad y mundo.

– ¿Son las redes sociales una forma narcisista de relacionarse? ¿Delante de la pantalla nos enfrentamos a un “otro” o simplemente satisfacemos nuestro deseo de afectos?

 

Más arriba mencionaba como hay una doble condición de espectador y productor y como ambas son inseparables. Lo que produces se dirige a que sea observado por terceros, pero a su vez tú observas cómo esos terceros lo miran. Esa es la estructura básica del dispositivo. Con esa estructura están dadas las condiciones para fomentar el narcisismo porque la comunicación en cuanto tal se puede convertir en un juego de espejos, especialmente una vez que insertamos una pieza más que es el Me gusta, que se ha convertido en uno de los elementos distintivos de esa red social. Esa estructura en un grupo reducido de amigos que realmente lo sean y que  hagan un uso prudente de esa forma de comunicación, no tendría sin embargo por qué llegar a cristalizar en narcisismo. Pero una vez que la idea de amistad se convierte en esa otra cosa que es en Facebook y que he descrito, en esa mezcla de tipos de relación, que pasa además por la acumulación, genera una maquinaria que inevitablemente inculca afectos de tipo narcisista en quienes viven pendientes de ella, que son un gran número de los usuarios. Y para Facebook es decisivo que se viva pendiente de ella y retener al usuario el mayor tiempo posible en su interior.

En cuanto a lo que mencionas de los afectos, toda relación humana está cargada de ellos y no creo que se acuda a la red para satisfacer algo así como un deseo de afectos, sino más bien para cultivar determinados afectos, que la propia red inculca en una especie de círculo vicioso, precisamente los que tienen que ver con el narcisismo o en su caso con el exhibicionismo, o con la acumulación, incluso cierta voluntad de poder si entendemos por eso una ansiedad sin objeto definido, o que tiene su objeto precisamente en incrementarse de forma indefinida puesto que vuelve sobre sí una y otra vez. El futuro de Facebook depende de eso, de inculcar esa ansiedad.

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– En el libro también se refiere a la “cuenta” de Facebook como si se tratara de una “cuenta de banco”. ¿Se ha convertido la amistad en una ciencia similar a la economía financiera?

 

En parte ya he respondido a eso más arriba al hablar de acumulación y de la subordinación de todo vínculo de sociabilidad en términos de mercado. Pero precisando algo más, es obvio que estamos ante una estructura similar a la de una cuenta corriente. El depósito inicial no es de dinero sino de información, de identidad e intimidad y el tráfico, es decir, los movimientos de la cuenta, tienen que ver con esa relación afectiva que llamamos amigos y con los acontecimientos mediante los cuales se interactúa. A partir de ahí estamos ante un flujo interminable de imágenes, comentarios, expresiones, como ocurre con los ingresos diversos de una cuenta corriente. Se supone que en este caso el que más tiene es el que acumula más intimidad, más amistad, más biografía en forma de acontecimientos. Pero claro, a diferencia de lo que ocurre con el dinero y con otras expresiones de la riqueza traducibles a dinero y finalmente a una cuenta, todos tenemos mucho de eso, pues es nuestra vida misma, nuestra afectividad. En muchos usuarios el sueño de acumulación que la tendencia general de la sociedad nos inocula y  que no se cumple en el ámbito dinerario, reaparece y se expresa ahí en este otro ámbito. Mi hipótesis es que el éxito de Facebook como red social tiene que ver en parte con eso, con esa sintonía general de nuestras sociedades y con su capacidad de contribuir a interiorizar ese modo de estar en el mundo.

 

– ¿Cree que hay posibilidad de desarrollar un pensamiento crítico del mundo en las redes sociales?

 

Me voy a referir solo a Facebook, porque hay otras redes con otras características en las que algunas cosas de las lo que menciono en mi ensayo no se aplican del mismo modo, sobre todo porque no juegan del mismo modo con la intimidad, la identidad, la afectividad  y la biografía. Uno tendería a pensar que un mensaje crítico del tipo que sea lo es en cualquier medio y que por tanto entonces se mantiene como tal en Facebook, que no hay que olvidar que es un medio de comunicación. De hecho además uno puede constatar que es así, que en Facebook se vierten mensajes de todo tipo y muchos de ellos críticos y en todas las direcciones pensables. Pero las cosas no son tan simples. Creo que en Facebook se ha hecho literal lo que en Mcluhan era solo una metáfora: el medio es el mensaje. La red genera una estructura y un orden en el que los mensajes críticos en sí mismos considerados terminan por perder su fuerza al insertarse en un conjunto que tiene las características que estoy describiendo. Desde luego no en términos absolutos, pero cualquier densidad que pueda tener el el mensaje es aligerada en el contexto de la banalidad que estructura el dispositivo. Creo que Facebook es la realización más clara en el plano discursivo de eso que se viene predicando desde ha ya mucho y que es bien conocido y notorio, que el capitalismo lo absorbe todo, lo revoluciona todo. Alguien puede pensar que al entrar en contacto con esa sustancia y usarla para su fines saldrá ileso. Pero no es así, usar Facebook como medio masivo a la larga hace roma cualquier crítica. Esa voz crítica sería algo así como un silbido arrojado a un viento tempestuoso y transportado por el mismo viento que diluye el grito.

 

3) EL PODER: Las nuevas lógicas políticas.

– Marx aseguraba que las constituciones burguesas habían traído nuevas libertades objetivas pero que, a su vez, eran partícipes de una restructuración del dominio. Usted parece tener una posición similar respecto a la nueva tecnología: dice que sólo hemos percibido las libertades que nos otorgaban las redes sociales –más libertad de expresión, de comunicación, la superación estatal, etc.–, pero que hemos sido ciegos ante las nuevas formas de poder que los nuevos dispositivos imponían. ¿Hemos sido demasiado ingenuos respecto al supuesto carácter liberador de las redes sociales?

 

Como pasa con las todas la tecnologías y en general con las novedades no es fácil saber qué nos ofrecen y qué efectos no deseados o nocivos pueden traer. Y nuestro mundo es un mundo de novedades, marcado por la tecnología desde hace ya al menos dos siglos. En virtud de la aceleración cada vez resulta más difícil reaccionar y prever los efectos que producirán, porque no hay apenas tiempo de reflexión. Facebook apenas tiene doce años y  en cierto modo es normal que nos cogiera por sorpresa porque es una herramienta de extraordinaria capacidad y que parece  incidir e incrementar la libertad de expresión y comunicación, es decir, una de las libertades básicas en torno al cual se construyó la idea misma de democracia moderna. Ahora bien, por seguir con la analogía que haces con Marx, del mismo modo que la libertad moderna, junto a muchos beneficios que Marx no negaba, era también condición de posibilidad para que el trabajador pudiera vender su fuerza de trabajo y con ello se generaran todos los efectos perversos que conocemos por la historia, así la nueva libertad de Facebook sirve para que el usuario  ceda su intimidad y su afectividad, cuya producción pasa de pronto a ser una fuente de riqueza. La cuestión es saber qué efectos tiene sobre nuestras vidas y no asumir esa herramienta como algo inocuo. Yo aquí completaría tu referencia a Marx con lo que Foucault llama la ironía del dispositivo, que al someternos nos hace creer que somos más libres.

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– ¿Cree que la autodenominada “nueva política” española –de Podemos a Ciudadanos pasando por el proceso independentista catalán– pueden producir cambios sustantivos o, por el contrario, solo estamos ante un cambio formal, ante una reformulación de un nuevo entramado político?

 

Parte de lo  afirmado en las dos  preguntas anteriores es ya una respuesta parcial a esta cuestión. Pero para ser más explícito creo que una nueva política no puede definirse como tal  por el uso de nuevas tecnologías. La novedad en esa ámbito debe estar en nuevos modos de pensar la justicia y sobre todo las herramientas concretas y viables para hacerla posible en la vida de las personas. Y de eso he encontrado nada en Facebook.

 

– El final del libro es especialmente inquietante. Nos dice que los posmodernos tenían algo de razón cuando afirmaban que han finalizado los grandes relatos, los sujetos históricos y las emancipaciones revolucionarias. ¿Cómo podemos hacer política hoy?

 

Lo inquietante es que esos relatos contenían una dimensión ética y política que parece haber perdido eficacia para entender cómo nos gobiernan y como nos gobernamos, del mismo modo como en su momento perdió eficacia ética la teoría clásica de las virtudes o de la legitimación política premoderna. En cambio, en medio de todo el ruido y el caos teórico de las últimas décadas hemos encontrado también alguna vía para entender que esas narrativas no eran capaces de sacar a la luz algunos de los mecanismos de lo modernidad. Pero entonces también que es necesario encontrar otras. La emergencia de un dispositivo como Facebook es una oportunidad precisamente porque incide de un modo muy notorio sobre la vida afectiva, porque expresa de modo muy  preciso como se puede construir un orden afectivo dominante en todos y en cada uno, incluso más allá de las diferencias de sus casi dos mil millones de usuarios y conviviendo con todos los relatos posibles. En ese punto y respondiendo a tu pregunta es obvio que no podemos abandonar las instituciones que tenemos y que esos relatos acompañaron y legitimaron, pero parece que la política tiene que incidir en la vida afectiva, en ese orden afectivo implantado desde el comienzo de la modernidad y que se ha construido ajeno a esos relatos y de manera subterránea durante los siglos modernos.

Ferran Wesselo i Comas
Tinc 22 anys, els gustos culturals d'un convergent de 50 i bigoti d'adolescent mexicà. Estudiant de filosofia i monitor de menjador.

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