Miércoles, Junio 28, 2017
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Entrevista a Elvira Navarro

Las familias no son grandes lectoras, el colegio no te convierte en un gran lector, la universidad tampoco, con lo cual:
“Si uno no es un gran
lector, no sé yo cómo se
enfrenta a un libro de
Laclau”
ELVIRA NAVARRO Escritora
Autora de La ciudad en invierno, La ciudad feliz y La trabajadora, entre muchísimas colaboraciones en obras colectivas, como también en revistas y periódicos como El Cultural o bien el Público y eldiario.es, Elvira Navarro Ponferrada es una escritora española licenciada en Filosofía. Entre muchísimos otros méritos y premios a lo largo de su longeva producción, siendo a su vez joven, cabe destacar, por ser de lo más reciente, que la revista El Cultural nombró a La trabaja- dora como una de las mejores obras escritas en español el pasado 2014.
Texto Enric Parellada Fotografía Asís Ayerbe
Elvira realizó una ponencia en la Universidad de Verano del Instituto 25M Democracia. Por todo esto, aunque en realidad es mucho más lo que me dejo que lo que os he contado, hoy la tenemos hablando aquí con nosotros, para La trivial y también para todo aquel quien quiera pasar un buen rato con las palabras de una voz tan sabia como la suya.
Enric Parellada: Juan Mayorga, autor de obras de tea- tro como por ejemplo Himmelweg, escribió una tesis sobre Walter Benjamin. Relacionándolo un poco con tus estudios de losofía, me gustaría hacerte una pregunta que a él le hicieron parafraseándole. Él dice que Himmelweg es la obra que menos insatisfacción le produce. ¿Cuál de tus obras es de la que te sientes menos descontenta?
Elvira Navarro: No sabría decirte. La que sí sé es la que menos me gusta. No te sabría decir… En cualquier caso, entre La ciudad en invierno y La trabajadora, son las que menos des- contenta me dejan. Pero vamos, en realidad es una pregunta que no te sabría contestar.
EP: ¿Por algún motivo sabes cuál es la que menos contenta te deja?
EN: La que menos contenta me dejó fue la segunda, La ciudad feliz, y en realidad es una cuestión de las condiciones
de escritura. Yo creo que son determinantes a la hora del resultado. Porque yo escribí esta novela, que en realidad son dos novelitas cortas, en unas condiciones en las que yo tenía demasiado miedo a meter la pata y creo que esa no es la mejor manera de escribir. Entonces con miedo no se hace. Creo que en la obra se ha transmitido mucho miedo.
P: Sin embargo ambas obras han hecho que se te reconozca como una de las autoras revelación con menos de 35 años.
N: Eso fue con La ciudad feliz, es decir con la obra que a mí no me acaba de convencer, pero bueno que a mí no me acabe de convencer no signi ca que la obra sea mala, en realidad no signi ca nada. El resultado de una obra digamos que tiene su sentido con el contexto. Yo supongo que, a pesar de que a mí no me deja satisfecha, contextualmente sí que fue una obra que en ciertos círculos sí que se leyó con cierta vivez porque hablaba, o ponía el dedo en la llaga, de ciertas cosas que la gente quería leer. Supongo que van por allí las cosas, pero eso ya es independiente. Digamos que la manera que tu valoras la obra siempre es bastante distinta a las lecturas que hacen. O sea, porque es muy distinto saber que yo sé de donde procede, aunque por supuesto yo no soy la dueña del sentido de la obra. Entonces, en ese juego, digamos que tuve suerte.

“Los grandes
maestros lo que
nos han enseñado
muchas veces es
que la literatura
es mucho más
e caz cuando no
transita por lo
políticamente
correcto”

P: Para que el lector te conozca un poco más, Elvira, ¿hay algún autor, alguna obra, alguna in uencia artística que crees ha marcado un antes y un después en tu vida?
N: En realidad sí. Yo hablaría de Clarice Lispector. Es una autora brasileña, un poco para quien no la conozca aunque
sea muy conocida, ya está muerta. Mi escritura no se pare-
ce nada, absolutamente nada, a la de Clarice Lispector y sin embargo para mí fue una autora crucial porque yo la leí en un momento en el que yo estaba muy bloqueada desde un punto de vista creativo. Yo venía de la losofía. Digamos que yo había asumido de una manera, no sé si acrítica, pero sí demasiado admirativa a un determinado canon. Y parecía que a partir de equis cosas ya no se puede escribir de esta manera, ya no se puede hacer esto, no se puede hacer lo otro. El descubrimiento de Clarice Lispector, para mí, fue descubrir que en realidad la creación es un acto de libertad. No fue descubrir, fue redescu- brirlo, que yo lo había perdido. Había adquirido tanta con- ciencia crítica que al nal llega un momento que se vuelve en contra.
P: ¿Recomendarías alguna obra de esta misma autora?
N: Yo recomiendo los Cuentos reunidos. Alfaguara publicó
los cuentos reunidos hace ya no sé si 10 años o 151. Ella es no- velista y es conocida por una novela que es Cerca del corazón salvaje, que tiene un inicio espectacular, sin embargo, ella, yo creo que da lo mejor de sí en los cuentos pues yo recomiendo leer los cuentos de Clarice Lispector.
1(Alfaguara publicó Cuentos reunidos de Clarice Lispector en 2002, hace 13 años concretamente).
P: Es decir, alguna de tus obras bebe de aquí.
N: Fundamentalmente la primera, La ciudad en invierno, y no es una cuestión estilística porque yo no tengo nada que ver con el estilo de Clarice Lispector, pero sí en el punto de vista de la libertad. De hacer un poco lo que quieres.
P: Ya para acabar de hacer un poco el cotilla, ¿qué libro te estás leyendo?
N: Pues mira ahora me estoy leyendo La posibilidad de una isla de Michel Houellebecq.
P: ¿Y qué tal también lo recomendarías?
N: Sí lo recomiendo. Se escribió ya hace unos años, es de 2005, yo no lo leí en su momento. Siempre aprovecho los vera- nos para desatender las novedades, porque durante el año una tiene que estar atendiendo a los libros que salen, y leer un poco lo que me apetece. Este libro se me había quedado rezagado y sí lo recomiendo porque es curiosa la visión que Houellebecq tiene de la sociedad que ahora mismo todavía se ha acen- tuado más. Es decir, que sí lo recomiendo. Además desde un punto de vista de la estructura del libro. Es un libro bastante osado, con mucho juego, hay mucha teoría política, mucha teoría sociológica. Es muy misógino Houellebecq, pero… ¡No! Houellebecq no, el personaje. Yo no sé cómo será Houellebecq (risas). Pero no creo que un personaje deba de ser moralmente intachable. De hecho los grandes maestros lo que nos han en- señado muchas veces es que la literatura es mucho más e caz cuando no transita por lo políticamente correcto. Entonces ahí Houellebecq yo creo que es un maestro.
P: Elvira, para quien no lo sepa, estuviste de ponente en la Universidad de Verano junto a otras autoridades en la litera- tura española contemporánea como Alberto Olmos y Belén Gopegui en la ponencia que se titulaba “Qué narrativa para el cambio político”. ¿Cuáles fueron interiormente las conclusio- nes que extrajiste de esas dos horas de re exión y diálogo en el que se escucha más que se habla, que en realidad esto es lo positivo?
N: La conclusión que extraje, en realidad es una conclu- sión que ya tenía. Hay una absoluta separación entre lo que es la literatura literaria y lo que lea alguien que no está metido
en el circuito literario. En la mesa había una posición de que costaba mucho hasta hace relativamente poco, digamos que
la literatura política se visibilizara. Y sin embargo, buena
parte del público lo que estaba diciendo era: oigan, nosotros
sí estamos leyendo, estamos leyendo muchos libros de autores más o menos contemporáneos y sí que nos parece que se hace literatura política. Con lo cual yo tengo una gran sensación de que hay como una especie de divorcio de lo que la literatura, o los espacios literarios, consideran como literatura política y lo que el público considera como literatura política. Y aquí hay un debate.
P: Ya. Que se podría desarrollar todavía aún más ¿verdad? N: Sí, sí
P: A ver, en Cataluña hay muchos libros que hablan sobre
la independencia. Llenan librerías. Una Cataluña posible sin España, dicen. Sin embargo identi camos un fenómeno un poco parecido referente a todo lo que sea la unidad popular. Desde el 25M las librerías están repletas de obras de Antonio Gramsci, de Ernesto Laclau, de Chantal Mouffe, de David Harvey… que por otro lado, también están llenas las librerías de los autores los cuales son la clase de personaje que pasa y disfrutamos en los Fort Apache, como por ejemplo pueden ser Íñigo Errejón, Juan Carlos Monedero, Pablo Iglesias, Jacobo Rivero, Ramón Lobo. Por decir más, Xavi Domènech, Manolo Monereo e incluso, Enric Juliana, excelentísimo periodista catalán, o como diría Pablo Iglesias, gramsciano de derechas. Todo esto creo que lo inspira el movimiento político que estamos viviendo. Tratan la situación desde muchos y diversos puntos de vista, a pesar de que quizás sea más crítica o análisis histórico, losó co, sociológico o política de la situación. ¿Pero cuánto tiene de narrativa para el cambio político el hecho de llenar las estanterías de las librerías con ediciones de este estilo, a pesar de que no sea narrativa o literatura y sí sea más ensayo o estudio?
N: Yo espero que tenga una consecuencia muy buena. O
sea, desde luego no es literatura. Pero sí son los libros que ellos escriben, o que ellos leen, que son los que se debaten en los foros, en los programas de televisión que intervienen, o un Fort Apache. Desde luego, en la medida en la que ellos son referen- cia para la gente, es decir estas guras que me has comentado, también lo que leen se acaba convirtiendo en referencia. A mí Universidad de Verano lo que me gustaría es que esos libros, además de comprarse, se leyeran. Por la impresión que yo tengo, no por supuesto de la gente que está comprando estos libros, sino en general, cuando un libro se vende mucho… Yo recuerdo aquella vez que Felipe González dijo que su libro favorito era Memorias de Adriano de Marguerite Yourcenar y de repente el libro se agotó. Fue como una especie de bombazo porque había dicho eso Felipe González. Lo que me pregunto con el tiempo es: ¿la gente lee ese libro, o sencillamente lo compraba? Es decir que hay una especie como de prestigio en determinados circuitos. Si tú te mueves en un determinado circuito y estas personas van a tu casa, tú tienes allí tus libros de Gramsci o de quien sea, de lo que resulte prestigioso en tu circuito. A mí lo que me gustaría es que se leyeran. Porqué digo esto y, además, porqué lo digo con sospecha, porque creo que España es un país en donde se lee muy poco.
P: Yo también lo creo.
N: Y donde la cultura tiene más que ver con medallitas que uno se pone y con aparentar, que con un personaje verdade- ramente crítico. Porque, no sé. La educación que hay ¿no? Es decir que ya desde el colegio. Para empezar las familias no son grandes lectoras, el colegio no te convierte en un gran lector, la universidad tampoco, con lo cual si uno no es un gran lector, no sé yo cómo se enfrenta a un libro de Laclau.
P: Claro, toda la razón.
N: Si no tienes unas herramientas losó cas… Entonces
lo que me gustaría, y ojalá ocurriera, es que estos libros se leyeran y que hubiese de verdad, en n, una curiosidad inte- lectual, pero no porque sea buena en sí misma. Es decir no por ser acopio de cultura, no por decir: es que yo soy una persona culta, me he leído tales libros. Sino porque esto te lleva a una visión más amplia y más, en n, distinta. Te da herramientas para poder debatir, para poder, en n, lo que hace es abrirte el campo. Pues a mí eso es lo que me gustaría. ¡Ojalá!
P: De hecho, hace unos días, vi una encuesta en la que se decía que menos del 35 por ciento de los españoles habían leído El Quijote, y de este 35 por ciento, el 25 había leído
únicamente la primera parte. Los números no son así con toda seguridad, lo digo de memoria. Es decir, cuando tenemos en la literatura española una de las mejores obras de la historia de la literatura universal y menos del cincuenta por ciento de las personas de España, que desde mi punto de vista creo que este 35 por ciento es un número hinchado…
N: Sí (risas).
P: Hace sentir mal esto. Es triste en realidad. Y entonces ya lo vinculo a, casi, la última pregunta. Me viene a la cabeza el libro de Albert Sánchez Piñol, Victus, que ha vendido más de 150.000 ejemplares, relacionándolo un poco con eso de ven- der, que no es igual a leer. Sin embargo, tiene derechos de tra- ducción al ruso, al alemán, al portugués, al francés, incluso al coreano. Si buscamos esto respecto a la narrativa del cambio, pero referente a los indignados de las plazas en el 15M, el hipo- tético Victus del 15M en esos ensayos y estudios que comentá- bamos, podría ser un poco el libro de Juan Carlos Monedero, Curso urgente de política para gente decente. ¿Tú crees que lo que debemos hacer es buscar, o encontrar, un Victus del 15M o potenciar y difundir la lectura del estudio de Monedero?
N: Es una pregunta muy… Para empezar yo me tendría que leer el libro de Monedero que no me lo he leído.
P: ¡Vaya!
N: Entonces, no te puedo contestar. Tendría que leerlo. No te puedo contestar a esta pregunta.
P: Bueno, pues queda pendiente, eso sí. ¿Vale?
N: (Risas) Vale.
P: Elvira, muchas gracias por este rato entrañable. Yo creo
que ha estado muy bien hacer un poco el recopilatorio de
lo que se pudo hablar en esas dos horas de la ponencia que llevaste a cabo junto a los demás ponentes. Decirte que como oyente la disfruté mucho y que hoy mismo como entrevistador también lo he hecho. Muchas gracias por haber estado hablan- do con nosotros.
N: Muchísimas gracias a vosotros.

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