Viernes, Junio 23, 2017
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El existencialismo y la lucha en l’Espoir de Malraux

El existencialismo como escuela y corriente filosófica tiene sus raíces en la primera mitad del siglo XIX. Se ha querido dividir el existencialismo en tres ramas: el existencialismo ateo, el más reciente de todos, encabezado por Jean-Paul Sartre, el existencialismo cristiano, muy potente y que cuenta con grandes plumas como Dostoievsky y Kierkegaard y el existencialismo agnóstico, de Camus y Heidegger. Definir el existencialismo no es una tarea fácil y más tratándose de una filosofía tan ricamente nutrida y adaptada a muchos escritores. El existencialismo surge en pos del positivismo, rompe con lo anterior y se centra en el individualismo y en el irracionalismo del género humano. El existencialismo tiene como eje los problemas que padecen los seres humanos, centrándose en la angustia, el miedo, la melancolía, lo absurdo, podríamos decir es la mirada más amarga y real de la filosofía.

Uno de los grandes pensadores del siglo XIX, Nietzsche, trata en sus escritos de la tarea que tenemos las personas de convertir del barro de la vida en alegrías, algo así que él llamaba la alquimia del dolor. Muy relacionada con la idea del Übermensch o el super-hombre, la idea de ser capaz de dominarse uno mismo y sus sentimientos y ser capaz a su vez de disfrutar de los placeres, una idea que rompe con la tradición clásica del auto-control y de la abstinencia. Así es como se puede crear el super-hombre mediante la transvaloración de los valores, ser capaces de destruir aquello que nos ha sido impuesto y poder crear unos valores nuevos, la moral del señor. Nietzsche marca un punto y a parte en la filosofía y en la historia del pensamiento político y moral, porque era necesario modernizar y crear valores nuevos, muy alejados de aquellos valores caducos que la filosofía tradicional enseñaba en tiempos de Nietzsche. La importancia va más allá de que en el ámbito personal seamos capaces de crearnos a nosotros mismos y de la posibilidad de convertirnos en mejores seres, sino también en ser capaces de criticar la moral impuesta y poder decidir por nosotros mismos.

Muchos escritores y artistas van a ser influidos del individualismo de Nietzsche, pero para mí creo que hay un punto y a parte en la historia del pensamiento y del arte después de la primera guerra mundial. El existencialismo que trata de una forma pesimista y determinista de ver el mundo, aún tendrá más fuerza después del trauma de la gran guerra, la guerra moderna que ha demostrado el salvajismo de las civilizaciones y la cara más cruenta del imperialismo. Las vanguardias de los años 20 adaptarán una fuerza política nunca antes vista después de la revolución rusa y de los primeros focos del fascismo en Italia. Se va configurando la visión de un intelectual nuevo, el intelectual orgánico, el artista toma papel consciente de la sociedad y denuncia aquello que no le es agradable mediante el arte y el periodismo. El siglo XX es un siglo violento y los intelectuales quieren ser partícipes de la realidad política y social, algo que Gramsci se dará cuenta y para las sociedades modernas la figura del intelectual orgánico será clave para crear una nueva cultura popular que emane del pueblo.

Podría alargarme más y sé que es difícil poder definir en pocas páginas qué es el existencialismo, pero me centraré esta vez en tratar sobre la visión del existencialismo en la novela francesa de principios del siglo XX y en especial a una novela que plantea la nueva visión del hombre de acción, l’Espoir de André Malraux. La Esperanza es una novela que recopila la historia del piloto francés Malraux en la cuadrilla Spagne que la formaban voluntarios que fueron a luchar contra el fascismo en el bando de la II República. La Esperanza es un valiente e importante documento histórico que explica la historia de muchos de los personajes que vivieron en primera línea el horror de la guerra y de la lucha de clases en España. En el libro, se plantean muchas de las cuestiones de las cuales gira el existencialismo, pero a mí me gustaría destacar el papel de la lucha, visto como algo necesario y redentor para poder crear una sociedad más justa pero que a su vez es difícil poder luchar por causas perdidas. Los sueños que no acaban de fraguarse y la derrota de la República española que marcarán a la nueva generación de artistas europeos después de la guerra civil española.

Habría que definir bien el concepto de la Esperanza. Este término que tanto uso y que le doy un valor característico deriva en parte del libro con el mismo título de André Malraux: l’Espoir. Mi concepto no es el mismo que el que expresa el escritor en su novela, son esperanzas distintas, aunque he de reconocer que me baso en gran parte en su relato y su mensaje. La Esperanza, ¿qué es la esperanza para André Malraux? Deberíamos de saber que su novela trata sobre la guerra civil española y él escribe esta novela y más tarde hará una película con el mismo título, una película que por cierto, fue grabada en Barcelona durante la guerra civil española. La esperanza para Malraux se basa en aquellos hechos que dignifican la vida del hombre. Malraux ha contemplado el horror de la guerra y sabe que no hay nada de humano ni de excelso en la guerra moderna, que más bien una guerra se trata de un apocalipsis como apunta algunas veces. La esperanza para entonces son aquellos actos de solidaridad pura, de bondad hacia al prójimo y el creer en un ideal superior hacia un bien común. Sabemos que Malraux simpatizaba con el PCE durante la guerra civil y que su postura era muy parecida a la de las Brigadas Internacionales, por lo tanto, no es raro llegar a la conclusión que es la esperanza aquello que une al hombre en su lucha contra las desigualdades y que busca dignificar la vida pese a la miseria, la guerra y la propia existencia. Malraux también es un escritor existencialista y ello lo vemos en su forma de tratar los sentimientos de los personajes, sus realidades y horizontes así como también sus límites. Su libro es un alegato a la libertad humana, un grito a que el hombre salve lo que queda de ese mundo ideal para poder construir otro de nuevo. Malraux tiene dos facetas: la de militante y soldado comunista y la de escritor aventurero existencialista. En su trayectoria, el escritor sigue tratando la problemática de la realidad que se encuentra la humanidad, busca crear una esencia donde poder reconocer a aquellos hombres inconformistas que no quieren aceptar su realidad (El demonio del absoluto, biografía sobre T. E. Lawrence o la Condición humana sobre la revolución china).

Teniendo en cuenta mi breve visión e interpretación de lo qué es para Malraux la esperanza, voy a decir cual es mi visión. La esperanza es aquello que hace que el hombre pueda creer en unos ideales y dar su vida si hace falta por ellos. La esperanza es aquello que unifica las virtudes del hombre y hace que sea un ser capaz de poder mejorarse a sí mismo y a la sociedad en su conjunto, al individuo y al colectivo a la vez. La esperanza es aquello que dignifica, el no saber claudicar y seguir luchando por las buenas acciones que inspira tal sentimiento. La esperanza pasa a ser algo de vital importancia para la existencia del hombre y es lo que lo diferencia de ser un cobarde. He de reconocer que mi interpretación está basada en parte en el superhombre de Nietzsche y también por otros autores y escritores (Camus, Kafka, Hesse, Lorca, Baudelaire: todos ellos tienen una insatisfacción hacia la vida y tienen puntos de vista en parte existencialistas).

Habiendo visto así resumidamente el papel que influye la filosofía existencialista en la novela francesa, prometo seguir escribiendo en otro artículo ya que es un tema muy extenso y requiere un análisis muy minucioso.

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