miércoles, noviembre 22, 2017
La trivial > Política > El contrato único: un contrato para empobrecerlos a todos

El contrato único: un contrato para empobrecerlos a todos

Rod Lluglluna Guzmán

La mayor preocupación de los españoles sigue siendo el paro, por ello los partidos emergentes se afanan por presentar sus propuestas para incentivar la contratación laboral, y  entre ellos destaca Ciudadanos que presenta un radical proyecto: el contrato único indefinido. El origen, consecuencias y su encaje legal es lo que se analiza.

Partidos políticos del centro derecha, think tanks de la patronal española, instituciones europeas, estos son solo algunos de los actores que defienden la introducción de un contrato único indefinido en nuestra actual regulación laboral.

Ha sido actualmente Ciudadanos quien ha vuelto a poner sobre la mesa de debate, la idea del contrato único, a través principalmente de su economista de cabecera Luis Garicano. Pero es de recordar que ya UPyD lo incluyo en su programa electoral de las generales de 2011, y en  2010 había sido propuesto por FEDEA (Think Tank del Ibex 35, y del que casualmente formaba parte Luis Garicano). A destacar también son las declaraciones de 2013 del  Comisario europeo de Empleo, Asuntos Sociales, László Ándor sobre su necesaria implantación en el mercado laboral español (con el consiguiente rechazo de Gobierno, posición y de los sindicatos). Se ve por tanto el largo recorrido que la propuesta ha tenido en los últimos años, y la escasa novedad de la misma.

Pero en lo que coinciden todos estos diversos actores es en las causas de la disfuncionalidad de nuestro mercado de trabajo así como la medida principal para su reforma.

  • La elevada tasa de desempleo que aqueja a nuestra economía (22.37%).[1]
  • La existencia en España de un mercado de trabajo dual, que deja desprotegida a los trabadores temporales.
  • El fraude de ley que se realiza con las actuales modalidades de contrato temporales y de prácticas.
  • La complejidad para la contratación derivada de la existencia de numerosos tipos de contratos.

Sin negar la existencia de tales problemas estructurales del mercado laboral español, el fin de este artículo es refutar la tesis de que un contrato único indefinido puede acabar con dichos problemas, sino al contrario demostrar que es un paso más de la deriva neoliberal en  busca de mano  de obra barata en el sur de Europa.

¿Pero en qué consiste exactamente el modelo contrato único indefinido? Para responder a esta pregunta nos centraremos en la propuesta de contrato único defendido por Ciudadanos por ser la iniciativa de más reciente notoriedad.

Debe destacarse que la propuesta estrella de Ciudadanos va acompañado de diversas medidas complementarias como: el seguro contra el despido y complemento salarial anual.

Tal como se puede leer en la página web de Ciudadanos, el partido regeneracionista para acabar con la alta tasa de desempleo, aboga como “primera medida para resolver este problema, un Contrato para la Igualdad de Oportunidades, de manera que todas las nuevas contrataciones se hagan mediante contratos indefinidos con indemnizaciones crecientes conforme a la antigüedad el trabajador en la empresa”.

Sin embargo, la página web no ofrece más información sobre la propuesta y los medios que hacen eco de la noticia tampoco, pero si queremos hacernos una idea de cómo se acabará perfilando es muy interesante visitar el blog Nada es gratis, entre cuyos antiguos editores nos encontramos al mismo Garicano. Según el citado blog la propuesta se dividiría en dos variantes según nos encontremos ante un despido improcedente o no. En el primer caso se partiría de una indemnización de 12  días por año de trabajo con un progresivo aumento anual hasta un tope de 30 días por año de trabajo. En el supuesto de despido procedente la indemnización base se estipularía en 8 días por año de trabajo con un aumento de trabajo máximo de hasta 20 días por año de trabajo.

rod lluglluna

Y he aquí la primera sorpresa: la drástica reducción de la cuantía de la indemnización, que actualmente para despidos improcedentes en contratos indefinidos está fijado en 33 días por año de servicio con un máximo de 24 mensualidades[2] y en 20 días por año de traba bajo en los supuestos de despido procedente, de la cual se pasaría a una indemnización creciente según la antigüedad del trabajador en la empresa (tal como se expone en el gráfico).

Actualmente los contratos indefinidos constituyen el 75.1% de los contratos de trabajo actualmente vigentes, mientras que los contratos temporales representan apenas el 24.9%. Según sus propias declaraciones el nuevo tramo de indemnizaciones no afectaría a los trabajadores con contratos indefinidos actualmente vigentes, pero ello no implica que nuestro sector empresarial no aproveche esta oportunidad para realizar reajuste en su plantilla con el fin de abaratar costes, ya que a largo plazo el coste de una indemnización con la actual legislación se vería compensado tanto por el menor salario que supone una nueva contratación y por los menos costes que supondría su despido.

Pero además nada garantiza que con la inclusión del contrato único se acabe con nuestra elevada tasa de temporalidad, dado que al eliminarse la causalidad del despido y el bajo coste de las indemnizaciones, los empresarios pueden fácilmente ajustar el tamaño de su plantilla a sus necesidades productivas o económicas sin apenas costes económicos. De este modo se evita así colateralmente ver aumentar la indemnización que se verían obligados a desembolsar en caso de que la relación laboral se alargara más de tres años.

Resulta pues complicado comprender cómo una merma en los derechos laborales puede redundar beneficioso para los trabajadores temporales. Lo que me lleva a la conclusión de que tal propuesta no tiene como fin una mayor protección de los trabajadores temporales, sino recortar a los trabajadores indefinidos sus actuales derechos por considerarlos excesivamente sobreprotegidos y ser por tanto ello un escollo para un mercado laboral más flexible y con menos costos salariales.

Subyace en tal propuesta una idea muy arraigada en nuestra burguesía patria[3], según la cual el trabajador actualmente recibe un sobrecompensación por su despido, no obstante nuestros ideólogos liberales parecen olvidar que la indemnización es una justa compensación al trabajador derivada de la plusvalía que de su trabajo ha revertido en el empresario, ya que el precio obtenido por la mercancía resultante de su trabajo siempre es menor al sueldo que recibe el trabajador por el mismo.[4]

Hay que reseñar algo que ya he apuntado en párrafos anteriores, la eliminación de exigencia de causalidad en los despidos (despido libre), lo cual contradice la exigencia legal del mismo[5]. No obstante actualmente (y especialmente tas la última reforma laboral del Partido Popular), nos encontramos con un despido libre pagado, en el que el empresario ante un despido improcedente generalmente[6] puede optar entre readmitir o indemnizar al trabajador. Si bien la sentencia del 2 de junio de 1981 del  Tribunal Constitucional estableció la exigencia constitucional de la causalidad en el despido, ha sido el mismo Tribunal quien ha dejado la puerta abierta al despido libre pagado tras avalar en 2013 la reforma laboral del PP, que incluye entre otras causas de despido las causas objetivas: económicas, técnicas o de producción (preceptos legales suficientes amplio y ambiguos que en la práctica permite el despido libre).

Con todo ello en cuenta no veo complicado una sentencia del Tribunal Constitucional que avale la reforma laboral de Ciudadanos.

Pero además el contrato único presenta una serie de inconvenientes estructurales. En primer lugar un mercado laboral de un país desarrollado presenta diferentes sectores productivos cada uno con sus propias necesidades, por tanto es erróneo hablar de un solo tipo de contrato aplicable a cualquier situación. Por ello Ciudadanos denomina a su contrato único: contrato de igualdad de oportunidades. Obviando el eufemismo irónico del título, lo que denota el cambio de nombre es la conciencia por parte de sus ideólogos de que un contrato único indefino puede llegar a aplicarse a gran parte de los trabajos por cuenta ajena, pero no a la totalidad de los mismos. De hecho existen situaciones laborales que nos son compatibles ya sea por el tiempo de duración o por el fin formativo de la actividad laboral (dentro de esta categoría los autores de Nada Gratis incluyen los contratos de formación, los de sustitución y los celebrados por ETT[7]).

Pero cómo no esperar que nuestro sector empresarial no acuda a los contratos de formación, sustitución o de ETT para eludir la regulación laboral y reducir costes, dice Ciudadanos que perseguirá tales prácticas fraudulentas. Pero no cabe preguntarse si no es más sencillo perseguir el actual fraude de ley de los contratos temporales y conservar nuestros derechos laborales si no es acaso una mayor de  protección de los trabajadores temporales lo que persiguen.

Ciudadanos propone una completa homogenización de los actuales tipos de contratos laborales, lo que conllevaría acabar con la desprotección de los trabajadores temporales, dado que la desaparición de los contratos temporales así como la rebaja de las indemnizaciones por despido incentivarían a los empresarios a la contratación indefinida, que el actual salto cuantitativo entre las indemnizaciones de los contratos temporales y los indefinidos  frena.

Este será su mantra durante la próxima campaña electoral, pero que nadie se deje engañar, a lo que conllevaría un modelo contractual único es extender la precariedad laboral al conjunto de la población activa, dado que ante la baja indemnización por despido y la no exigencia de causalidad  los empresarios podrán libremente contratar y despedir trabajadores sin excesivos costos laborales. En definitiva mano de obra barata en el sur de Europa.

[1] Datos de la EPA del segundo trimestre de 2015

[2] Art. 56 del Estatuto de los Trabajadores.

[3] Las declaraciones del presidente de la CEOE Juan Rosell respecto al elevado de las indemnizaciones son un ejemplo prefecto

[4] Cabe recordad que  Karl Marx elaboro su  teoría de la plusvalía a partir de la obra del economista clásico inglés David Ricardo.

[5] Actualmente el Estatuto de los Trabajadores prevé tanto casusa objetivas (económicas o de producción), disciplinarias o aquellas que las partes establezcan en el contrato de trabajo.

[6] En supuestos tasados el empresario se veo obligado a readmitir al trabajador

[7] Empresas de Trabajo Temporal

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *