Lunes, Junio 26, 2017
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Del oficio de escribir, reflexión sobre el arte y las letras

“Tomando ora la espada, ora la pluma” – Garcilaso de la Vega, égloga III

Miguel Hernández definió la literatura como la crónica de las tres grandes heridas: vida, amor y muerte. Desde la aparición de la escritura en el 3100 aC hasta ahora, el ser humano siempre ha producido textos y ha creado, sus inquietudes siempre han sido muy parecidas pero han variado según el contexto. Tanto las letras como el arte, forman parte inherente de la mentalidad humana y ya desde tiempos pretéritos que el hombre ha tenido siempre la voluntad de manifestarse. El lenguaje ha sido un canal atractivo donde poder transmitir aquello que el individuo siente y desea expresar, lo que ha sido durante mucho tiempo como el arte, la dialéctica del sentimiento: la poesía y la prosa.

Hoy, muchos siglos adelante, miramos el futuro en un tono nostálgico, añorando la bella y recta Roma, la blanca y dulce Grecia, soñando con estar a orillas del río Tiber o en clases de lógica con los maestros griegos. El hombre romántico, ha tendido a divinizar las figuras del pasado donde muestran un reflejo irreal de lo que fue aquella Roma y Grecia que los poetas románticos exaltaron. Si algo es cierto, es que a día de hoy, seguimos leyendo los clásicos en las escuelas, universidades, bibliotecas y nuestras casas, leyendo a Aristófanes, Hómero, Virgilio, Ovidio, Plauto, Terencio. Nos seguimos riendo de las mismas alegrias, llorando de las mismas penas, sufriendo al fin y al cabo por lo mismo, por el paso de la vida, por aquello que Hernández calificó como las tres heridas del hombre: vida, amor y muerte. Porque el hombre de hoy, que parece que tenga que extrañar o le es ajeno lo antiguo, sigue siendo en esencia lo mismo.

El ser humano es un animal político, porque no nos engañemos, toda la vida en sí se trata de tomar partido y toda decisión en la vida es política, aunque creo también, que el ser humano es un ser irracional y sentimental. Nunca sabremos porqué los primeros humanos quisieron rasgar las paredes de las cuevas donde vivían y pintar animales y figuras humanas. Tampoco sabremos porqué tomando las estrellas del cielo quisieron crear formas para hacer constalaciones. No sabremos tantas cosas, pero lo que sí que sé es que el hombre por algo inherente a él, por el hecho de ser humano, siente, y al sentir, es cuando surge el deseo y este lleva consigo un deseo irracional. Porque los humanos somos irracionales y somos imperfectos, porque deseamos, soñamos, porque en aquello que desconocemos creemos que nos es extraño, pero no hay nada tan extraño para un hombre que el propio hombre.

Año 2015 después de Cristo, a día de hoy, los humanos han inventado los ordenadores personales y los libros electrónicos y quizá algún día se pase del uso del papel al uso de la tinta digital para la lectura de los libros. Pero estoy seguro, que aunque los canales varien o aunque la modernidad quiera aclaparar lo tradicional, podrá no haber poetas pero siempre habrá poesía, porque a pesar de que no surga el deseo, que alguien en alguna parte sueñe, continuarán existiendo los mismos dolores y las mismas alegrias, porque el hombre por muy moderno que sea, sigue siendo un animal que está dispuesto a sufrir pero también a vivir y tiene el derecho a manifestarse.

Y a día de hoy, nos puede parecer absurdo que alguien decida hacer una carrera de humanidades o que no hay nada que decir ya en la literatura y en el arte porque todo ya está hecho. Pero aunque parezca imposible, el ser humano está destinado a expresarse y a refugiarse en el arte. Porque en la sociedad deshumanizada, en el mundo del espectáculo, en la distopía de Fahrenheit 451, siempre habrán algunos locos que se aferran a sus libros como el Quijote o Guerra y Paz y siempre habrá algo para que valga la pena escribir y para algo que merezca la pena existir.

Preguntarse sobre la existencia es preguntarse: ¿para qué sirve vivir? o ¿qué es vivir? Y creo firmemente que la existencia tiene el significado que queramos darle y que la visión edulcorada y perfecta de la vida sin problemas y solucionada es solo un mito moderno. Nietzsche consideraba que la vida representa sufrir penurias, enfermedades, fracasos y numerosos golpes. Pero es de estos golpes es cuando uno se templa y como una piedra poco a poco va perfilándose a medida que a cada golpe nos deja al sitio donde deberíamos de estar. Debemos de aprender de ello y a la vez es esto lo que nos hace ser nosotros mismos. La vida de una persona es una historia y cada vida tiene sus historias particulares. Es cuando entonces toma como cauce el arte, porque el arte muchas veces, ha sido canal y manifestación de los males de muchos artistas y escritores que decidieron del barro de la vida dar algo de provecho.

La literatura es un fenómeno universal y muchas veces los escritores se han hecho la pregunta retórica de ¿para qué sirve escribir? o ¿para qué escribir? Y creo que una de las respuestas más lúcidas fue la de André Gide: escribo para que me lean. Cuando alguien decide escribir es porque muchas veces siente la fuerza interior de hacerlo. Ser escritor significa escribir y esto conlleva muchas veces no ser capaz de llevar a las palabras aquello que el espíritu siente y ser escritor es ser capaz de transformar los sentimientos en palabras y convertirlos en estatuas, en cincelar mediante versos y frases. Platón consideraba inaudito cuando asistía al teatro y veía que el público reía o lloraba asistiendo a una obra de teatro porque Platón sabía que eso no era real. Pero a veces el hombre necesita de ilusiones para vivir y necesita refugiarse en la risa y el llanto ante el tedio de la vida.

Yo quiero hacerme la misma pregunta de un modo personal, ¿para qué escribo o para qué escribir? Escribo por el placer de escribir y para no sentirme tan solo. Porque cuando escribo, cuando siento que estoy hablando conmigo mismo, me siento feliz y reconfortado de saber que aquello que escribo toma sentido y forma parte de la realidad y de la vida, porque los sueños, aunque sueños son, son necesarios para el hombre y cuando alguien en alguna parte del planeta imagina, aquello que idealiza es tan cierto como la existencia de ese individuo.

Este artículo ha pretendido ser una reflexión sobre la literatura y sobre muchas cosas más. Espero que algún día nos planteamos de un modo diferente el oficio de escribir, para que crezcan el número de lectores y el número de escritores y entre todos, una nueva forma de ver el arte y entender que aquello que muchas veces es tachado de inútil es lo que puede ser más útil y más propio de las personas.

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