domingo, diciembre 17, 2017
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DE LAS TASAS UNIVERSITARIAS EN CATALUÑA

DE LAS TASAS UNIVERSITARIAS EN CATALUÑA

 

  • El Sindicato de Estudiantes de los Países Catalanes (SEPC) y la Coordinadora de Asambleas de Facultad (CAF) convocaron dos jornadas de huelga a primeros de marzo: el día 1, en la UAB; y el 2, en todas las universidades públicas de Cataluña. A pesar de la labor de los piquetes, el seguimiento fue desigual, dependiendo de las universidades y de las facultades. El día 2, tuvo lugar también, en el centro de Barcelona, una manifestación no muy concurrida (un 2,3% de los 170.000 universitarios catalanes).
  • Según rezaban las pancartas y los grafitis, los universitarios se movilizaron principalmente por dos motivos. Por un lado, contra el incumplimiento, por parte del Gobierno de Cataluña, de un mandato del Parlamento catalán de 2016: se debía proceder a una reducción del 30% de las tasas universitarias que, en 2012, habían subido un 67%. Además, se exigía una equiparación del precio de los créditos de “grado” y de “máster”, ya que los de máster duplican a los de grado.
  • A simple vista y desde la óptica estudiantil, estas reivindicaciones pueden parecer lógicas y razonables para justificar las movilizaciones. Sin embargo, si las analizamos desde un punto de vista más sistémico, podremos constatar que denotan cortedad de miras y una patente falta de análisis y de argumentos. Por eso, se podría afirmar que las exigencias estudiantiles precitadas son los árboles que, aunque forma parte del bosque, no dejan ver el meollo del bosque: el origen de los problemas de financiación de la universidad catalana.
  • Por un lado, llama poderosamente la atención que los planes de estudio de Bolonia (en 2010, el 4+1; y luego, en 2015, el 3+2) hayan sido implantados y que, a partir de 2012, las tasas universitarias hayan subido como la espuma, sin una oposición clara, firme, decidida, contundente y masiva de los dos principales actores universitarios: alumnos y profesores. Ante estos hechos, las movilizaciones del pasado y las de hace unos días han sido minoritarias, tímidas e inconsistentes. En efecto, no se ha conseguido que la comunidad universitaria tome conciencia de lo que estaba y está en juego. Por eso, después de las últimas movilizaciones de principios de marzo, el statu quo se consolida aún más: la implantación del 3+2 sigue su curso y el Gobierno de Cataluña mantiene las desorbitadas tasas académicas. ¿Para qué han servido las jornadas de huelga? Simplemente, para que se entrenen los piquetes, que tienen el cerebro en los extremos de los brazos, y para desperdiciar días de actividad docente.
  • Por otro lado, uno no llega a comprender por qué el SEPC pide sólo una reducción del 30% de las tasas, perpetuando así la discriminación de los universitarios catalanes, en relación con los de las otras CCAA o de la Unión Europea (UE). Si todos somos iguales ante la ley y si todas las universidades ofrecen los mismos servicios (formación), no es de recibo que las tasas universitarias en Cataluña sean, de media, el doble (para los créditos de “grado”) y el triple (para los de “máster”) que en las otras CCAA. Además, si se debe converger con los países de la UE en todos los campos, habría que acercarse a la mayoría de los países de la UE que tienen una enseñanza universitaria gratuita o con unas tasas simbólicas. Hoy, las tasas en las universidades públicas españolas (¡y no digamos en las de Cataluña!) son las más altas de Europa. Y, según un informe de CCOO, la subida de tasas se ha visto agravada por una bajada de la cuantía de las becas, sin que se haya habilitado un sistema de préstamos o de beneficios fiscales o de ayudas distintas de las becas.
  • En tercer lugar, las reivindicaciones del SEPC se han centrado sólo en cuestiones crematísticas, olvidando aquellas otras que, en un mundo cada día más globalizado y competitivo, deberían mejorar la calidad de la enseñanza universitaria y la formación de los universitarios. De esta formación depende el tránsito hacia la vida laboral y el éxito en la misma, como puso de relieve Ramón y Cajal al escribir: “El cerebro humano es como una máquina de acuñar moneda. Si echas en ella metal impuro, obtendrás escoria; si echas oro, obtendrás moneda de ley”. Sólo dos ejemplos que ilustran la despreocupación y la ceguera de los estudiantes y de los profesores universitarios sobre los aspectos cualitativos de la enseñanza española a la boloñesa.
  • Uno es el de los “grados combinados”. Los estudiantes y los profesores nunca criticaron ni se opusieron a este nuevo “producto”, que constituye una degradación o devaluación de los estudios universitarios. Además, los alumnos no sólo mordieron este anzuelo sino que incluso protestaron, el curso pasado, contra la eliminación de algunos de estos grados. Si los grados simples (240 créditos) no proporcionan una formación sólida y satisfactoria, y, por eso, se aconseja a los alumnos que hagan un máster, ¿qué se puede conseguir con unos grados combinados (por ejemplo, francés e inglés), en los que se dedican sólo 120 créditos a cada una de las lenguas? Como he escrito en otro lugar y explico siempre a mis alumnos, estos grados son un engaño y una estafa a los universitarios. Y sólo pueden conducir a una decepción y a una frustración de los mismos, al poner en entredicho la inserción y el éxito laborales de aquellos que los hayan elegido.
  • La “evaluación” y la “revaluación” es el otro ejemplo. Con los planes de estudio a la boloñesa, se suprimieron los tradicionales exámenes de septiembre y se implantó, una semana después de la evaluación final, una antipedagógica y absurda revaluación. Después de haber hecho una “evaluación continua” de cada estudiante, cualquiera con dos dedos de frente puede comprender, excepto si cree en el milagro de Pentecostés, que es imposible que se puedan aprender, en sólo unos días, aquellos conocimientos o competencias que no se adquirieron durante todo un semestre. Por eso, parece lógica, razonable y necesaria la recuperación de los exámenes de septiembre que, por cierto, nunca han exigido ni estudiantes ni profesores.
  • Finalmente, con sus pacatas reivindicaciones crematísticas, los universitarios catalanes han dado muestras de una ceguera severa. Se han fijado sólo en los síntomas (subida de tasas), pero no han buscado las causas prístinas de los recortes en los presupuestos de las universidades y de la subida astronómica de tasas. Para los economistas, “los recursos son siempre escasos” y, en la gestión de los mismos, funciona el “principio de los vasos comunicantes”: los incrementos de partidas en un capítulo concreto hay que detraerlas de otros capítulos. Así de simple.
  • Es una evidencia que las políticas equivocadas, interesadas y partidistas tanto del Gobierno Central como del Gobierno de Cataluña, así como el despilfarro, la malversación y el saqueo generalizado de los recursos públicos por parte de la casta política nos han conducido a la larga y profunda crisis actual. Por eso, los Gobiernos de turno nos han obligado a apretarnos el cinturón, han utilizado la tijera en educación, en sanidad, en servicios sociales, etc. y nos ha pasado la factura a los trabajadores en activo (despidos, congelación o reducción de salarios, etc.), a los jubilados (copago sanitario y subidas vergonzosas de pensiones), a los estudiantes universitarios (subida de tasas, reducción de las becas),… ¿Para qué seguir enumerando damnificados y abusos?
  • Por eso, llama poderosamente la atención la falta de lucidez y agallas de los jóvenes universitarios catalanes y el hecho de que no hayan puesto en la picota y lanzado sus críticas contra la casta política catalana, sólo ocupada y preocupada por el “proceso de independencia” y por cubrir con la “senyera” o con la “estelada” las vergüenzas de tanto cleptómano, que ha esquilmado el erario público catalán con mordidas del 3% (Maragall) o del 4% (Millet y Montull) o del 6% o el 10% (según otros) en toda obra pública. Y esto parece que es sólo la punta del iceberg. De estos polvos, también los lodos de las subidas de tasas.

 

 

© Manuel I. Cabezas González

www.honrad.blogspot.com 

17 de marzo de 2017 

 

2 thoughts on “DE LAS TASAS UNIVERSITARIAS EN CATALUÑA

  1. Parece que poco os habéis preocupada de leer los diferentes comunicados y la línea discursiva del movimiento estudiantil catalán. En ningún momento se olvida el contexto de privatización y de infrafinanzamiento de las universidades públicas catalanas. De hecho, se habla de que es éste el factor que lleva hacia la subida de tasas y excluye a la clase trabajadora del acceso a la pública.

    Es evidente, y comparto, que no podemos separar estos debates: no se ha hecho. Lo que se ha hecho es seguir con la lucha que se llevaba a cabo desde el año pasado y que ha destapado, una vez más, las políticas del Govern: ni delante de una demanda de mínimos como es una rebaja del 30% aprobada en un Parlament que, según ellos, es soberano, han cedido.

    Por otra parte, Manuel, si participaras en estos espacios unitarios que son las asambleas de facultad verías como sí se han tratado, se ha debatido y se ha actuado contra el 3+2, el tipo de evaluaciones, etc. Para darte un ejemplo, esta semana en la Facultat de Ciències de la Comuniació se ha aprobado una modificación del Pla d’Estudis de las tres carreras que se imparten. Gracias a la lucha de la asamblea de esa facultad esa modificación se hará entera siguiendo la arquitectura de las titulaciones del 4+1.

    Apostar por una demanda aprobada en el Parlament, que está socializada y comparten hasta rectores de las universidades públicas catalanas, puede ser la mayor decisión que haya tomado el movimiento para poder evidenciar las características de las políticas de precios aplicadas en los últimos años y puede servir para concienciar a la comunidad universitaria de la situación en la que estamos (que, por cierto, también te animo a mirar las diferentes redes de las asambleas para que puedas ver como todo este análisis que tu haces des de fuera también se hace des de dentro).

  2. Yo entiendo que sea muy fácil criticar todas las acciones del movimiento estudiantil, criticar la imagen radical, decir que las movilizaciones son minoritarias y demás sin implicarse ni pretender en ningún momento sumarse a lucha.

    Además, hay liberales que desde el teclado encuentran soluciones a todos los problemas del mundo pero que luego nunca se involucrarían ni le destinarían las horas que implica cambiar la situacion.

    Muchas de las críticas que se leen en este texto son fruto de la lejanía que tiene su autor de todas las personas implicadas en el movimiento estudiantil y sus desmedidos improperios son una manifestación clara de ello.

    Los que estuvimos sentados delante de la Secretaria d’Universitats a principios de mayo, entendimos que culpar a los defectos del movimiento estudiantil de las derrotas es algo profundamente reaccionario, a saber, no se comprendería que el Estado tiene sus aparatos de coerción preparados para criminalizar, ridiculizar(como hace este texto), intimidar(para los 200 estudiantes que estuvimos en la sentada de Via Laietana hubo unos 30 furgones de los mossos, una barbaridad vergonzosa) y reprimir a todo aquel que pretenda luchar contra el statu quo.

    Para cambiar las cosas, como me enseñó un amigo, se lucha haciendo más que diciendo, con método y tesón.

    Bon vent!
    Roc

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