miércoles, noviembre 22, 2017
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¿Cómo de realista es una “política de derechos humanos” como la de Podemos en un mundo capitalista cada vez más deshumanizado?

Lore Purroy

El 8 de Julio de 2015 el Consejo de Derechos Humanos de la ONU publicó la revisión de los derechos humanos en España. Entre los asuntos que resaltó se encuentran la investigación y castigo de abusos por parte de la policía; las condiciones de malos tratos en centros donde se encuentran inmigrantes; la necesidad de investigar pasadas violaciones de derechos humanos y la expulsión de emigrantes de Melilla y Ceuta. Por lo tanto, mucho queda por hacer en nuestro país. Cuestiones que afectan a los más desfavorecidos son, realistas o no, las protagonistas de las políticas de Podemos. Como Pablo Echenique mencionó en la Universidad de Verano de Podemos, el pasado Julio, ellos defienden una “política de los derechos humanos”. Este es el tipo de política que va a la esencia de la humanidad, pretendiendo colocar al ser humano por encima de meros intereses económicos y políticos. Sin embargo, hay que tener en cuenta que España forma parte de un mundo capitalista global. A pesar de haber organismos internacionales, como el Consejo de Derechos Humanos de la ONU (que, a su vez, está criticado por estar politizado), existe un número mucho mayor de entidades cuya función es precisamente extraer el máximo nivel de riqueza, poniendo en un plano secundario el ámbito de los derechos humanos. Además, el interés económico es una parte intrínseca del creciente capitalismo que como dijo Žižek, el filósofo, psicoanalista y socialista, “sabemos que el capitalismo es malo, sin embargo no hacemos nada sobre ello”. Debido a esta pasividad predominante él considera que “es más fácil imaginar el final del mundo que el final del capitalismo”. ¿Significa esto que estamos condenados de por vida a una sumisión bajo un sistema tan injusto? ¿O significa que precisamente está en nuestras manos acabar con tal pasividad y convertir nuestro sistema en uno más humano? Estas preguntas no tienen respuesta fácil. Sin embargo, es importante planteárselas.

España ha vivido una creciente indignación en los últimos años, manifiesta, por ejemplo, en el Movimiento del 15-M, en la postura de aquellas personas que han decidido formar el partido político de Podemos y en sus seguidores. Por lo tanto, parece que parte del pueblo español comienza a despertar y carece de manera progresiva de pasividad. No obstante, si esto fuera el motor humanista de un sistema político, ¿qué tenemos que decir sobre los pasados hechos en Grecia? En este país, Syriza, con el apoyo de una gran parte del pueblo griego, tenía la voluntad de gobernar bajo unos ideales que tenían como protagonistas a los derechos humanos. Sin embargo debido a la dependencia que Grecia tiene de la Unión Europea, estas intenciones fueron fallidas. El Consejo de Derechos Humanos hizo un comunicado el 15 de Julio en el cual un experto en deuda extranjera de la ONU, Juan Pablo Bohosluvsky, pedía a las instituciones Europeas, al FMI y al Gobierno Griego que se asegurasen de que las nuevas medidas de austeridad no tuvieran un coste en materia de derechos humanos. “La prioridad debe ser garantizar que todo el mundo en Grecia tenga acceso a un mínimo nivel de derechos económicos, sociales y culturales, incluyendo el derecho al cuidado de la salud, comida y seguridad social”, señaló el experto. No obstante ¿es esta realmente la prioridad de las políticas de la Unión Europea y del FMI? La Troika no parece regirse por tales, todo lo contrario, no tienen en cuenta aquellos ciudadanos que sufren de manera directa debido a la su exigencia de implantación de políticas de austeridad. El sacrificio por el que tienen que pasar estos seres humanos es visto como algo natural, propio de un país en deuda. Estas personas no han elegido nacer y ser de países que han sido endeudados y, por lo tanto, algo tan básico cómo sus derechos humanos no deberían ser afectados. Sin embargo podemos decir que esto forma parte de una “visión humanista” de la realidad y esta institución tan solo parece tener una “visión capitalista” de la misma y carece de voluntad para la combinación de ambas.

Mientras que países como Grecia y España permanezcan en la UE, deben ser conscientes de que gran parte de su soberanía política y económica reside en otro lugar. Además, debido a las tendencias globalizantes guiadas por principios capitalistas que dan pie a la voluntad de adoptar iniciativas como la del TTIP, esta soberanía tiende a estar cada vez más lejos del país afectado. Por ello, la lucha y la defensa de ´políticas de derechos humanos´ solo parece ser realista si es guiada por un movimiento global (o al menos europeo). En realidad, en el caso de la Unión Europea, esta institución tiene una voluntad indiscutible de integración de los diferentes países constituyentes. Si perciben el levantamiento de una gran parte de la población europea, no solo de los países del sur, sino también de personas de los países del norte concienciadas con los derechos humanos, es posible que sean más humanos a la hora de establecer condiciones, dando pie a la posibilidad de que cada gobierno establezca en su país las políticas que haya prometido a su pueblo. No obstante, este puede ser un cambio que de fruto a largo plazo. En el caso de Grecia, antes del acuerdo de aceptación de las medidas de austeridad determinadas por la Troika, algunas personas consideraban que la salida de la UE era la única solución para no sumirse en una serie de medidas injustas para la población. A pesar de ello, esta medida está en gran parte vinculada por la población europea con un retroceso que no sigue la tendencia indiscutible de globalización del mundo capitalista actual, indiferentemente de si esta tendencia es adecuada o no.

En cualquier caso, aunque sea difícil y ambiguo determinar cómo de realista es una “política de los derechos humanos” en el mundo actual es claramente necesaria. En los momentos que estamos viviendo es crucial la concienciación y la finalización de la pasividad por parte de la población y partidos políticos como Podemos están llevando a cabo esta función informativa. ¿Será posible lograr una globalización más humana?

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