viernes, octubre 20, 2017
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BRIDGE OF SPIES

Habiéndose apagado ya los “flashes” de la 88ª gala de los Oscars –pues parece que todo el mundo se ha olvidado ya de ellos, si no fuera por los “memes” que revientan Internet–, parece que ya podemos hablar de otra cosa que no sea Dicaprio. Hablemos de “Bridge of spies”, que con 6 nominaciones, consiguiendo el galardón al mejor actor de reparto: Mark Rylance, pasó desapercibida por culpa de la ansiada estatuilla de Leo. Así pues, no le demos más importancia al actor de moda y ensalcemos las maravillas de un film de espionaje “sin tiros”, “sin gadgets” y “sin acción” –démonos cuenta que las comillas son un sutil guiño a la ironía, pues sí que hay tiros, gadgets y acción, pero no recordaréis la película por su presencia– , ya que trata de un film de espionaje político, ideológico, burocrático, patriótico y, sorprendentemente, humanístico. Película que no decepcionará a los fans de Tom Hanks y que sorprenderá con la actuación de Mark Rylance.

 Una sinopsis poco interesante –si me permiten la licencia– sería la siguiente: guerra fría, hay buenos, hay malos, hay americanos, hay soviéticos, hay espías, hay americanos buenos, hay americanos malos, hay soviéticos buenos, hay soviéticos malos, hay espías americanos buenos, hay espías americanos malos, hay espías soviéticos buenos, hay espías soviéticos malos y hay un abogado americano (Tom Hanks) –con una familia feliz– que hace lo que puede para sentirse un buen hombre, el cual tiene que defender a un espía soviético capturado en Estados Unidos acusado de espionaje. A partir de este punto empieza el drama, las dudas de lo ético y lo moral y se desarrolla la epopeya que comparten estos dos personajes para cumplir con el deber para con sus respectivos países.

 Teniendo en cuenta lo dicho, la película podría ser descrita como la típica “americanada” patriótica, y los que estén esperando esto no van a salir insatisfechos de la sala, pero aún siendo el típico film dónde lo bueno se asocia a América y lo malo a sus enemigos –recordemos que la guerra fría, aunque a otro nivel, sigue librándose hoy en día–, intentemos disfrutar de la película más allá del mensaje o del guión propagandístico, sabiendo que, aunque esté basada en hecho reales, no debemos confundirla con un documental, porque no lo es.

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