miércoles, septiembre 20, 2017
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Woody Allen y la tragedia griega

Irrational Man es una película de misterio y comedia dirigida por Woody Allen y protagonizada por Joaquin Phoenix, Emma Stone, Parker Posey y Jamie Blackley. La historia se centra en un profesor universitario (Joaquin Phoenix) de una pequeña ciudad, que vive una crisis existencial. Todo cambia cuando aparece en su vida una estudiante (Emma Stone) con la que inicia una relación amorosa.

Este film se estrenará en España el 4 de diciembre de 2015, ya sé que queda aún lejos, pero hace poco se hizo la presentación en Cannes y, como de costumbre, Woody Allen acude a la rueda de prensa junto con los actores y sucede algo que ya hace tiempo que se viene repitiendo.

A continuación se puede leer lo que ocurre cuando le preguntan al neoyorkino sobre el cine:

Hacer películas… no hay una respuesta positiva para la siniestra realidad de la vida. No importa cuanto te hablen los filósofos, o los curas, o los psiquiatras… en el fondo la vida tiene sus propios planes y te pasa justo por encima. Todos vamos a acabar en una mala posición algún día, tarde o temprano, y la única forma que un artista tiene para lidiar con ello es tratar de contar a la gente porqué la vida es una cosa positiva y que tiene un significado, pero no se puede realmente hacer esto sin astucia, no puedes ser honesto porque al final no tiene sentido; vives en un universo casual y estás viviendo una vida sin sentido y además todo lo que haces o crees en tu vida va a desaparecer, la tierra desaparecerá, el sol se esta consumiendo y el universo se habrá ido, y se habrá acabado todo. Y todo lo que hicieron Shakespeare, o Michelangelo o Beethoven un día se habrá ido sin importar cuanto lo amemos. Es muy difícil de venderle a alguien que hay algo bueno en todo esto. Por esto, mi conclusión es que la única forma posible en la que puedes estar aquí un poco es a través de la distracción. Si enciendes un partido de beisbol o miras una película o si haces algo que te distrae… pues lo que me distrae a mí es estar pensando: ”Oh, seré capaz de convencer a Emma y Parker para que hagan esta escena” como si todo eso significara algo en la vida… no lo hace ya que es un problema trivial, lo solucionaré, y si no lo hago pues será una mala película y ya está. Esto es lo que hago, me distraigo a mi mismo y hacer películas es una distracción maravillosa. Estas actrices llegan y están preocupadas sobre el argumento y su personaje… y eso es en lo que están pensando, si no lo estuvieran haciendo estarían en casa o sentadas en una playa pensando: ”Dios mío, ¿qué sentido tiene la vida? Me haré vieja, me moriré, las personas que amo se morirán… ¿que me pasará? Entonces la única cosa que puedes hacer en la vida es distraerte para tener algunos momentos en los que no enfrentas la realidad porque todos los filósofos, Freud, Nietzsche, Eugene O’Neill… todos sintieron que demasiada realidad era mostrar en exceso, lo cual es algo bastante siniestro en lo que pensar… el hecho de tener que seguir apartando a la realidad. Pero esto es lo que pasa, tienes que distraerte, por ejemplo, yo voy al cine y miro una película durante una hora y media y no estoy pensando en mi muerte o la decadencia de mi cuerpo, en que voy a ser viejo algún día, en un muy distante futuro y… y… esto es todo. Entonces salgo del cine y los problemas me atizan y tengo que enfrentar la realidad. Y esto es lo máximo que puedes tener… y hacer películas es una cosa amable para mantenerme ocupado.

Aquí le volvemos a tener, el Sr. Allen a sus casi ochenta años, con una mueca siempre juguetona, y un ademán siempre travieso, llevando el pesimismo hasta el extremo, es decir, siendo demasiado sincero, y yo, junto con los actores y periodistas que están con él,  riéndonos como cada año en la presentación de su film. ¿Por qué me río? No consigo responderme y con los ojos medio pensativos o medio alelados vuelvo a expulsar por la nariz un aire deliberadamente sonoro. La risa del discreto. Como por lo bajini. Como cuando te ríes por un recuerdo. Como un tonto. Esto me pasa durante 5 minutos. Como a Emma Stone.

Luego empiezo a reflexionar porque si algo es el humor del cineasta, es aquello que los ingleses llaman thought-provoking, sugerente.  Si tuviera que definir qué visión del mundo hay detrás de esa rueda de prensa yo no diría pesimista, yo optaría por la palabra tragedia. Aquella obra dramática cuya acción presenta conflictos de apariencia fatal que mueven a compasión y espanto, con el fin de purificar estas pasiones en el espectador y llevarle a considerar el enigma del destino humano, y en la cual la pugna entre libertad y necesidad termina generalmente en un desenlace funesto. Allen, a pesar de ser reconocido por haber creado grandes obras en el campo de la comedia, también se ha adentrado en el mundo de la tragedia, a menudo en busca de un patrón ético clásico donde la humanidad se pueda apoyar ante la frecuente falta absoluta de escrúpulos y la indiferencia ética contemporáneas. Para él, nuestras vidas son, con mucha frecuencia, trágicas y, más importante aún, si de verdad aspiramos a alcanzar un grado de dignidad aceptable, deberíamos alcanzar o, cuando menos, acercarnos a la magnitud trágica los grandes dramas clásicos. En resumidas cuentas,  por ponerlo como Pau Gilabert, nuestras vidas, lejos de rehuirlo, deberían imitar el patrón de las tragedias griegas.

Hay cuatro películas en las que ello se hace más evidente: Delitos y faltas, Poderosa Afrodita, Melinda & Melinda y Match Point. En la primera explica que se puede vivir con un gran peso en la conciencia y que, ni siquiera constatando la ceguera de Dios ante los gravísimos pecados e injusticias de los hombres,  es necesario que siga el paradigma ético de la tragedia, vigente todavía y consistente a asumir la responsabilidad de nuestros actos, fueran cuales fueran las consecuencias derivadas de una decisión tal. Aquella frase de Oscar Wilde: “Los buenos terminan felices; los malos, desgraciados. Eso es la ficción.”

En Poderosa Afrodita, la tragedia griega esta presente de forma explícita pues aparecen bailando, como hilo conductor, unos personajes en un teatro griego. Aquí Allen recurre a una “ironía trágica positiva” ya que un Deus ex machina parece emerger para reconducir la situación.

En Melinda & Melinda, teoriza sobre la tragedia y la comedia y podemos decir que termina presentando una tesis. En la vida de hombres y mujeres hay momentos de humor, de los que se aprovechan los cómicos, pero se hace dentro de un marco general trágico; la esencia de la vida no es cómica, sino trágica, de modo que “reímos porque reír enmascara el terror real a nuestra condición de mortales”.

En Match Point, el personaje que no sólo ha ideado, sino que también ha ejecutado, un triple asesinato, incluido el del hijo que su amante gestaba, su hijo, y todo en nombre de la preservación de un estatus social y económico óptimo, conseguido con el concurso de la Fortuna y al que no está dispuesto a renunciar termina con la sentencia de Sófocles: “No haber nacido podría ser la mejor de las ventajas”. A ojos de Pau Gilabert, Allen utiliza la sabiduría antigua para poner de manifiesto como la sociedad contemporánea disfraza la falta de escrúpulos con el éxito.

Como vemos, Woody Allen demuestra beber de los clásicos. Si bien Eurípides, al tratar el tema del amor, en Medea, empieza a dar un papel preponderante de la psicología respecto al destino; por otro lado Sófocles, autor de Edipo Rey, tiene como tema principal  la relación del hombre con fuerzas mayores que lo superan. Ahí está, a mi modesto parecer, la esencia de la tragedia. “La relación del hombre con fuerzas mayores que lo superan.” En el último libro que estuve leyendo durante estos africanos días de julio, De animales a dioses de Yuval Noah Harari, se plantea la dimensión trágica a la que esta condenado el hombre debido a la genética. El Dr. Harari plantea que la moneda de la evolución no es el hambre ni el dolor, sino copias de hélice de ADN. De la misma manera que el éxito económico de una compañía se mide solo por el número de dólares en su cuenta bancaria y no por la felicidad de sus empleados, el éxito evolutivo de una especie se mide por el número de copias de su ADN. Según la teoría del gen egoísta, la selección natural hace que las personas, como los demás organismos, elijan lo que es bueno para la reproducción de sus genes, aunque sea malo para ellas como individuos. La felicidad no ayuda a la reproducción de los genes, como vemos, la genética también se pone de parte de la tragedia.

Y tampoco podemos olvidar aquello que le dijo el gran historiador francés, Raymon Aron, a Charles de Gaulle en unos momentos particularmente arriesgados de la historia de Francia cuando, en la primavera de 1968, de Gaulle sabía que de aquella efervescencia popular o de las masas en las calles de París no podía salir quizás nada bueno, podía salir la adopción del maoísmo en Francia, que como se vio después en China no era muy aconsejable. De Gaulle no sabía qué hacer, dimitió, acantonó las fuerzas… Pero Raymon Aron era un hombre al que le tenía confianza y le preguntó:

—Profesor Aron, ¿qué esta pasando?

A lo que el historiador respondió:

— No olvide general que la historia es trágica y que aquel o aquellos que jueguen con ella se encontrarán con ese fondo trágico.

La historia, la literatura, la genética, la física ponen de manifiesto la tragedia de “la relación del hombre con fuerzas mayores que lo superan.”

¿Y entonces qué hacer con todo este paisaje desolador? ¿Por qué no se acaba la humanidad? Creo que el mismo Allen ha respondido a estas preguntas también el la rueda de prensa. Entonces la única cosa que puedes hacer en la vida es distraerte para tener algunos momentos en los que no enfrentas la realidad porque todos los filósofos, Freud, Nietzsche, Eugene O’Neill… todos sintieron que demasiada realidad era mostrar en exceso. El arte y la mentira. Las ficciones colectivas que, aunque no son ciertas, hacen posible una sociedad, un ordenamiento del caos. Genéticamente los humanos no tenemos derechos universales como dice la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano de 1789. Pero nadie puede estar en contra de ellos. Nietzsche diría que “Sin arte la vida sería un error”. “El arte es una mentira que nos acerca a la verdad.” Añadiría Picasso. Y Woody Allen dejó esta escena para la posteridad en Sueños de un seductor:

Woody: — Es un bonito Jackson Pollock, ¿verdad?

Chica: — Sí, lo es.

Woody: — ¿Qué te sugiere?

Chica: — Reafirma la negatividad del universo. El terrible vacío y la soledad de la existencia. La nada. El suplicio del hombre que vive en una eternidad estéril, sin Dios, como una llama diminuta que parpadea en un inmenso vacío, sin nada salvo desolación, horror y degradación, que lo oprimen en un cosmos negro y absurdo.

Woody: — ¿Qué haces el sábado por la noche?

Chica: — Suicidarme.

Woody: — Entonces, ¿el viernes?

Roc Solà
Història a la Autònoma de Barcelona. L'Enric Parellada em va obligar a crear un blog i des de llavors porto La Trivial al cor.
https://rocsola.wordpress.com

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