lunes, septiembre 25, 2017
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Si yo fuera presidenta…¿prohibiría la tauromaquia?

Marina C.R.

Lo primero que se me pasa por la cabeza cuando leo la pregunta es un alto y claro “sí”, “por supuesto”, “qué locura sería no hacerlo”. Pero cuando ocupamos un cargo tan importante y del cual depende de uno toda la ciudadanía como es la presidencia del gobierno, se ha de actuar con la cabeza y no con el corazón, por duro que resulte a veces. Por lo que mi respuesta es NO, no los quitaría. Y no lo haría por la siguiente razón: si impones algo a la sociedad no conseguirás tu objetivo, que en este caso es que entiendan que la tauromaquia es una verdadera atrocidad. El hecho de imponer algo a alguien que opina diferente hace que la sociedad acate la ley con resignación, odio, rencor y ganas de revancha. Hace que incluso a la gente que le parezca un tema indiferente lo critique por el simple hecho de imponérselo, y, hace que esas personas cuadriculen más su opinión negándose a ver el significado real de la tauromaquia. Está claro que en España hace falta -como diría Boaventura de Sousa Santos- “desaprender para aprender”, quitarnos entre otros muchos, este lastre que refleja lo peor de nosotros nacional e internacionalmente. Hay que ser inteligentes y saber que cada vez que se decreta una nueva ley, la sociedad actuará como un péndulo, es decir, una dicotomía en la que automáticamente se incorporarán personas en el bando contrario evitando a toda costa que dicha ley se cumpla. Por esto, intuyo que la solución no es oprimir, sino concienciar; mediante el diálogo y la palabra enseñar a aquellos que están a favor que eso no es cultura, no es arte y es una completa barbaridad impropia de los valores que deben dotar los seres humanos. Esto se puede equiparar a numerosos aspectos vigentes, por ejemplo: ¿Sería una buena idea que obligáramos a las mujeres musulmanas a no ir tapadas?; evidentemente no, ellas se lo tomarían como una ofensa y un desprecio a su cultura, ¿no sería entonces más sensato hacerles entender que esa cultura es profundamente machista y con ello, una actitud flagrantemente sumisa?; evidentemente sí. Claro ejemplo el tema que tenemos a diario en los medios: la independencia de Cataluña. Si alguien quiere marcharse de España, y únicamente respondes con un rotundo “no”, ¿harás que esa persona cambie de opinión o harás que sus ganas de marcharse aumenten radicalmente? queda demostrado con los porcentajes del aumento de independentistas que no es así, que quizá sería mucho más lógico atraer y convencer a esa persona que desee quedarse. Por lo tanto, mi objetivo como presidenta del gobierno sería crear una sociedad mejorada, más justa y más humana. Para ello, antes de tomar una decisión considero que hay que ser humilde, empático y asumir que no todos piensan como uno mismo, y así poder hallar la clave que ayude a saber y convencer mediante la palabra que esa persona está completamente equivocada, de nada sirve imponer algo si a los cuatro años alguien lo va a volver a implantar. Así no se avanza ni se progresa. Asumamos que “lo existente no agota las posibilidades de lo real”, y, como diría el ilustre y presente Galeano “no debemos olvidar el poder de las palabras”.

No me gustaría acabar este artículo sin antes hacer un paralelismo con un tema que me parece muy relevante y estrechamente relacionado con esto, y es el análisis del poder que tiene la comunicación de masas y la estructura social que nos imponen los grandes poderes en nuestro modelo de vida. Esto es lo que algunos marxistas llamaron “pseudocultura” ya que era un disfraz de cultura, pero que no aportaba nada, ya que todo se mueve y rige por intereses económicos –como el caso de los toros, que aquellos que están a favor lo justifican con el capital que su práctica ofrece- . Decía Karl Polanyi en La Gran Transformación que “una economía de mercado genera una sociedad de mercado”. ¿Acaso los medios no tienen el poder suficiente para abrirle los ojos a la sociedad y vean que la tauromaquia no es cultura?; claro que sí, los medios dirigidos por grandes élites son quienes deparan nuestro rol de vida-las modas, la música, los prototipos del momento…-pero parece ser que importan más todos los intereses que la práctica de la tauromaquia conlleva. Cuánta falta nos haría un Craxio en lugar de los medios que sí haga despertar a la sociedad, tal y como lo hizo con Espartaco.

Por todo esto, los marxistas apelaban a la “pseudocultura”, la cual aparenta ser inocente y esconde grandes caprichos detrás. Lo primero que se me viene a la cabeza es cuando nos quieren vender un producto y el argumento es que destinarán un euro de ese producto para combatir el hambre. ¿Cuáles son sus objetivos: combatir el hambre o que compres el producto? Mediante la emoción están mercantilizando algo como es la solidaridad.

2 thoughts on “Si yo fuera presidenta…¿prohibiría la tauromaquia?

  1. El ejemplo de quitar la burka a las mujeres musulmanas no es equiparable, toda vez que es esa sociedad en casi todos sus habitantes, hombres y mujeres que así lo aceptan, como otras cosas que para los occidentales es absurdo como es que tampoco las mujeres puedan conducir un automóvil, pero es que estamos en occidente no en el oriente, en España el 75% de la sociedad no aceta las corridas de toros, solo un 9.7% de toda España les interesa, así pues es posible eliminarlas por consenso, y es que el tema de fondo no es de enfrentar a quienes les guste o no, es el hecho solo de que la tauromaquia engendra violencia per sé, hay maltrato animal en la tauromaquia, no solo en el ruedo, desde las mismas dehesas y sus tentaderos, no es como dicen que viven como reyes 4 o 5 años, cuando muchos siendo bebes de 9 meses a un año son masacrados en escuelas taurinas, becerradas y para entrenamiento de novilleros.

    De por si, la ley de protección animal habla de prohibición al matratar y matar animales, no es concebible que se den excepciones siendo los toros animales también, mamíferos superiores con un sistema límbico completamente desarrollado lo que los dota de sentir dolor, y es que no solo sufren los toros, vemos caballos destripados, con costillas rotas al momento de ir el picador, caballos a los que se les corta las cuerdas bucales y se les tapan los ojos para que no sepan qué pasa y el público no se escandalice si éstos relinchan de dolor.

    No es cosa de capricho, es de conmiseración de seres vivos sintientes usados como costales en una época donde la moral social no acepta ese trato a los animales.

    Si las prohibiciones no existieran, las leyes no lo harían, recordemos que desde los mismos mandamientos se instauran prohibiciones para los creyentes, en un orden social se requieren prohibiciones o estaríamos en una total anarquía en caso que no existieran.

    http://www.simplelogica.com/iop/iop15014-Aficion_a_los_toros_y_abolición_de_las_corridas.asp

  2. El ejemplo de quitar la burka a las mujeres musulmanas no es equiparable, toda vez que es esa sociedad en casi todos sus habitantes, hombres y mujeres que así lo aceptan, como otras cosas que para los occidentales es absurdo como es que tampoco las mujeres puedan conducir un automóvil, pero es que estamos en occidente no en el oriente, en España el 75% de la sociedad no aceta las corridas de toros, solo un 9.7% de toda España les interesa, así pues es posible eliminarlas por consenso, y es que el tema de fondo no es de enfrentar a quienes les guste o no, es el hecho solo de que la tauromaquia engendra violencia per sé, hay maltrato animal en la tauromaquia, no solo en el ruedo, desde las mismas dehesas y sus tentaderos, no es como dicen que viven como reyes 4 o 5 años, cuando muchos siendo bebes de 9 meses a un año son masacrados en escuelas taurinas, becerradas y para entrenamiento de novilleros.

    De por si, la ley de protección animal habla de prohibición al matratar y matar animales, no es concebible que se den excepciones siendo los toros animales también, mamíferos superiores con un sistema límbico completamente desarrollado lo que los dota de sentir dolor, y es que no solo sufren los toros, vemos caballos destripados, con costillas rotas al momento de ir el picador, caballos a los que se les corta las cuerdas bucales y se les tapan los ojos para que no sepan qué pasa y el público no se escandalice si éstos relinchan de dolor.

    No es cosa de capricho, es de conmiseración de seres vivos sintientes usados como costales en una época donde la moral social no acepta ese trato a los animales.

    Si las prohibiciones no existieran, las leyes no lo harían, recordemos que desde los mismos mandamientos se instauran prohibiciones para los creyentes, en un orden social se requieren prohibiciones o estaríamos en una total anarquía en caso que no existieran.

    http://www.simplelogica.com/iop/iop15014-Aficion_a_los_toros_y_abolición_de_las_corridas.asp

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