jueves, septiembre 21, 2017
La trivial > Feminismo > Sentémonos en la cocina y hablemos

Sentémonos en la cocina y hablemos

Sentémonos en la cocina y hablemos

Por Fran Pinilla

 

El género es un producto histórico. Soy hombre porque alguien decidió que así se llamaría el homo sapiens sapiens con cable suelto. Y de la costilla de él, porque siempre les ha gustado que a partir de él salga todo lo demás, denominarían al homo sapiens sapiens con la instalación bien hecha, o séase, la mujer. Partiendo de que la creación del género es nuestra invención cultural, todo lo demás cobra sentido.

Los argumentos de que ser feminista, ingerir comida vegana y comprar productos “eco” están de moda y que solo son boberías de snobs con mucho tiempo libre y sin preocupaciones importantes, personalmente, me hastían. El feminismo no es simplemente la búsqueda de igualdad, es la búsqueda de la liberación de la mujer dentro del patriarcado que existe. Y sí, se llama feminismo porque es el género femenino el que está oprimido. El resto de argumentos hastiantes los puedo englobar en una sola palabra: medioambiente. Y para más información acerca de porqué estos hábitos, invito a que veáis este documental y os pongáis en situación: Cowspiracy: El secreto de la sostenibilidad

Creo firmemente que la palabra es la inercia que mueve el mundo (comunicativo) y nos estigmatiza en seres determinados que actuamos con el otro y con la otra de una manera concreta y separada y según el contexto. “Cuide sus ideas, se convierten en palabras; cuide sus palabras, se convierten en acciones; cuide sus acciones se convierten en hábitos; cuide sus hábitos, se convierten en su carácter; cuide su carácter porque será su destino” Meryl Streep en La Dama de Hierro(2011). No me merece la pena aplicar la economía del lenguaje si a raíz de no decir todos y todas, me estoy cargando a más de la mitad de la población. La ambigüedad del género gramatical es una realidad tan legítima como desconocida, para la mayoría.

Tenemos el machismo tan estigmatizado en nosotros y  también en ellas, que no nos damos cuenta de la generalidad que goza el hombre cuando se utiliza el lenguaje. Y tampoco el esfuerzo sobrehumano que hace la mujer en cada conversación desde que esta aprende a hablar. Cuando nos referimos a un hombre, nos referimos a él con el género gramatical masculino, como es lo normal. Sin embargo, cuando nos referimos a un conjunto de personas, hombres y mujeres, utilizamos también el género gramatical masculino, “los niños y todos los presentes escucharon los golpes”. ¿Aparece el género femenino en algún lado? ¿Alguien imagina alguna mujer y/o niña cuando intenta crear la imagen de esta frase en su mente? Invisibilizamos a las mujeres desde el instante en que abrimos nuestra boca.

Hemos creado un mundo de palabras de libertad vestidas con machismo intravenoso. Comemos papel capitalista y respiramos gas nocivo. Nuestra felicidad depende de que nos envíen un mensaje de buenos días. Nos compadecemos de los familiares afectados cuando ocurre un atentado en Europa mientras que en Oriente ocurren a diario. Y todo ello lo hacemos mientras pedimos perdón por no haberle dado los buenos días a nuestra chica y le decimos que es la mujer más importante de nuestra vida por detrás de nuestra madre. Porque ella sí nos lava la ropa.

 

 twitter: @Fran__Pinilla
 instagram: @fran__pinilla

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *