Jueves, Julio 20, 2017
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Café Society, crítica

Café Society, crítica

 

Narrada con su voz, pero más pausada, más abuelito. Tiene un toque de evolución generacional al ver al joven Eisenberg(Bobby) como alter ego ventrílocuo de Woody Allen, y este, a su vez, tiene una presencia exterior que supervisa de manera informal el transcurso de la obra. En algunos momentos parece como si Bobby y Vonnie fueran los ancestros de Alvy Singer y Annie Hall.

Va de turista por New York, como hiciera por París o Barcelona. Tiene imágenes de Manhattan pasadas al digital por Vittorio Storaro, encargado de la imagen. Actualiza su ciudad. Barniza Los Angeles con una iluminación cálida y más parecida a un edén hispanizante que a la realidad. Caracteriza el club que dirige Bobby más por el placer casi infantil de describir los diferentes retratos de los intelectuales, empresarios, aristócratas y artistas que se reúnen en el Café que por necesidades de la trama.

Tiene un encanto hermético, Woody Allen está componiendo un invernadero con sus temas. Parece que Allen ha puesto su polifacética personalidad dentro del palacio de cristal de sus películas, pero no ha hecho reformas de ampliación en el edificio por un largo período. Las películas del director Neoyorkino parece que suceden dentro de un mundo creado por él hace ya mucho tiempo; con sus personajes de toda la vida: el intelectual demasiado racional para enfrentarse a las pasiones más bajas de la dimensión humana, la pareja de toda la vida que no se soporta y aun así se quiere, el gauche boy que madura en un hombre desilusionado y con un matrimonio infeliz o la chica seductora y encantadora (y sorprendentemente más salada que en Crepúsculo) aunque un poco pasiva.

En definitiva, la historia es fresca y ligera. Está preciosamente filmada. Tiene todas las referencias del ‘Universo Allen’. No es Zelig ni Días de radio, pero entra muy bien. Es fina. Como un espectáculo relatado. Muestra una historia de amor que no llega a florecer por motivos terrenales. Hay resignación, una cierta frustración.

Y claro, en una frase se menciona a Adolf Hitler.

Roc Solà
Història a la Autònoma de Barcelona. L'Enric Parellada em va obligar a crear un blog i des de llavors porto La Trivial al cor.
https://rocsola.wordpress.com

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