jueves, septiembre 21, 2017

POLONIA Y LA CRISIS DE LOS REFUGIADOS

Albert Badosa Roldós

Desde el advenimiento de la crisis de los refugiados y su trato a los medios de comunicación europeos que en Polonia ha habido una fuerte reacción social. Así pues, buena parte de la sociedad (y política) polaca gira alrededor de eslóganes como “Stop Islamizacji Europy” (no a la islamización de Europa). La lectura fácil de la Europa Occidental al ver tics extremistas en Polonia es que es un país conservador y “de derechas”, y que los afectan los movimientos de extrema derecha que afectan otros países europeos. Hay, pero, cosas que fallan en esta lectura. Una primera curiosidad es que Polonia no tiene refugiados y tiene una de las tasas de inmigración extra-europea más bajas de la Unión (a excepción de ucranianos y vietnamitas). Para entender este discurso reaccionario y de odio desde una perspectiva más lúcida que la que tienen los medios de la Europa Occidental tenemos que radiografiar un poco el país eslavo.

Para empezar, intentaremos entender el sistema de partidos polaco, muy joven pero muy robusto. Después repasaremos los datos básicos sobre la crisis de los refugiados y acontecimientos de la historia polaca para entender qué pasa. Finalmente nos aferraremos a las briznas de esperanza que nos ofrece la sociedad polaca con el movimiento del Lunes Negro.

 

LA POLÍTICA POLACA: DESDE El EQUILIBRIO BIPARTIDISTA A LAS ELECCIONES DEL 2015

Desde el hundimiento del régimen comunista (conocido como PRL en Polonia –“República Popular Polaca”) la política polaca ha sido inestable hasta el año 2005, cuando aparece el bipartidismo de la mano de dos partidos de derechas, el PISO y el PO, que arrinconan el tradicional partido socialista heredero de los antiguos comunistas (SLD). Desde entonces, el bipartidismo se hace fuerte y ambos partidos de derechas se alternan en el gobierno hasta hoy día. Los socialdemócratas, que habían gobernado intermitentemente desde finales de los ’90 hasta el 2005, quedan en minoría en el parlamento.

¿Cuáles son estos tres partidos y que significan para los polacos?

PiS – Partido ultraconservador que gobierna actualmente con mayoría absoluta. Literalmente, “Ley y Justicia”. Fue creado el 2001, aglutinando sectores de un espacio democristiano, conservador, católico, ultraconservador y ultracatólico, con toques antieuropeos, patriotas y ultranacionalistas. Forma parte de partidos internacionales democristianos y conservadores. Es uno de los dos partidos del sistema bipartidista polaco (iniciado el 2005). Es un partido joven pero consolidado, con votantes de todas las clases sociales y con un fuerte programa social relacionado con los valores cristianos y la acción de la Iglesia que penetra a los votantes de clase baja. Está muy vinculado con la Iglesia católica polaca, de dónde saca y con quien comparte poder. Esta simbiosis afecta en la ultraconservadurismo de la política del partido, artífice de las prohibiciones totales del aborto del 2016, entre otros. El discurso actual del partido ha remarcado el antieuropeísmo y la xenofobia, con posiciones anti-inmigración (a pesar de que Polonia tiene sólo alrededor de un 3% de inmigrantes). Fomentan el patriotismo y el concepto de la derecha polaca “defiende nacional”. Los discursos violentos son una tónica general en algunos de sus representantes. Su fuerza, pues, rae en la ultranacionalismo (que abarca la xenofobia, la islamofobia y la antieuropeísmo) y la ultraconservadurismo disfrazado de catolicismo (que abarca los programas ultraconservadores y las fuertes políticas sociales). También se lo ha considerado populista bastantes golpes (cómo con su política de dar dinero para cada bebé).

Estas políticas son las que han hecho que desde fuera se lo identifique como uno de los partidos de la extrema derecha europea en auge, y que Polonia sea citada junto con Hungría, Francia, Finlandia, Holanda y últimamente Alemania.

Tenemos que destacar los gemelos Kaczyński, Lech y Jarosław, para acabar de entender el partido. Se dice que ellos, con gran carisma, son realmente quienes tienen todo el poder del partido. Lech, uno de los gemelos, murió en el accidente de avión que mató casi todo el gobierno polaco el 10 de abril del 2010. Evidentemente el partido lo usó de mil y una maneras contra la oposición y en favor suyo, y las teorías conspiradoras han proliferado todavía más que las de Ángel Acebes por la 11-M. Desde entonces, se llama que Jarosław Kaczyński es quien gobierna el PiS y el país con mano de hierro.

PO – Literalmente “Plataforma Cívica”. Este es el segundo partido que conforma el bipartidismo polaco. Es un partido de derechas de cariz liberal y europeísta. Su política económica se define como liberal o neoliberal, defendiendo la creación de impuestos más transversales para poder eliminar y la privatización de entes públicos (numerosos en la Polonia post-“comunista”). En cuanto al aspecto social, pero, adoptan una posición conservadora. Aun así, son considerados una fuerza progresista en Polonia, y reciben más apoyo entre los jóvenes. El partido incluye antiguos miembros de partidos hegemónicos en 90, como Solidaridad o la Unión por la Libertad. Ganaron y gobernaron a partir de las elecciones de 2007 (después de los escándalos de corrupción del PiS) y 2011, pero el segundo mandato estuvo marcado por varios escándalos de corrupción que los relegó a un pobre 2n lugar a las últimas elecciones de 2015.

SLD – Partido socialdemócrata heredero del Partido Comunista Polaco (literalmente Alianza de la Izquierda Democrática). Se mantuvo fuerte desde la caída de la República Popular Polaca, llegando a mandar entre 1993 y 1997 y después entre 2001 y 2005, e incluso ganando con el 41% de los votos las elecciones del 2001. Entre 1995 y 2005 el presidente del país fue el socialista Aleksander Kwaśniewski. Con un electorado cada vez más envejecido de nostálgicos del “comunismo” y con una imagen de partido viejo y del establishment que no consigue cautivar los jóvenes (de tendencia conservadora) el partido osciló alrededor del 10% de los votos a partir del 2005 (con un bipartidismo ya consolidado) hasta el fracaso de no entrar al parlamento a las elecciones de 2015.

 

Elecciones de 2015

Las elecciones parlamentarias del 2015 dejan un resultado inaudito: en primer lugar mayoría absoluta del PiS y mantenimiento del bipartidismo, en segundo lugar la entrada con fuerza de un partido político de derechas, reaccionario y populista, y en tercer lugar, la desaparición total de la izquierda del parlamento por primera vez a la historia reciente de Polonia. Así, la socialdemocracia heredera del comunismo que había gobernado 10 años hace no menos de dos décadas no entra al parlamento, ni tampoco el nuevo movimiento “Juntos”, inspirado en los movimientos políticos puesto-15M como Podemos (se presentaban en coalición).

Con todo esto, el nuevo gobierno con mayoría absoluta hace un giro antieuropeísta (sólo en el discurso, las ayudas europeas son muy importantes) y ultraconservador, a la vez que fomenta el discurso del odio y el ultranacionalismo. Detrás una primera ministra de perfil social, al gobierno encontramos el ministro de defensa y otros personajes que asistieron a la manifestación de la extrema derecha más grande de la Europa de después de la caída del muro: unas 50.000 personas en Varsovia el 11 de noviembre de 2015. En esta manifestación, después de la ceremonia de celebración del Día de la Independencia, asistió el presidente del país, Andrzej Duda, también del PiS, y algunos miembros del gobierno.

En la obra de gobierno desde el 2015 destaca la reforma educativa, de cariz confesional y patriótico, el intento de prohibición del aborto, la erosión de la libertad de prensa denunciada por organismos internacionales o medidas populistas como la de dar dinero por cada hijo que se tenga.

 

POLONIA Y LA EXTREMA DERECHA, El ISLAM Y LOS REFUGIADOS

Polonia es un país donde la inmigración conforma sólo el 0,3% de la población, siendo el país con menos inmigración porcentual de la Unión Europea. El 80% de los inmigrantes que van a Polonia quieren continuar hacia el oeste, y también el 80% lo son por motivos económicos. De estos, la gran mayoría vienen de Rusia (entre ellos muchos chechenos) y de Ucrania, y también tenemos que destacar Vietnam (por las antiguas relaciones entre los gobiernos comunistas de ambos países). De personas procedentes de países como Siria, Afganistán o Eritrea hay alrededor de 1000 según datos oficiales.

Con la crisis de los refugiados, la Unión Europea impuso el año pasado la acogida de una pequeñísima fracción de refugiados a cada país europeo. Muchos países del este se negaron, pero no en caso de Polonia (donde sí que hubo el rechazo de ciertos sectores de la política). En Polonia sólo le tocaban 5082 refugiados, cosa que representa el 0,013% de la población polaca (la segunda cifra más baja –después del 0,12 de Bulgaria- y empatada con Hungría y Croacia).

Polonia sólo tiene 11 centros para refugiados con unas 2000 plazas, 1500 de las cuales ya están ocupadas, a pesar de que hay cierta organización y protocolos en este caso. El que cubre la ayuda polaca, pero, es poco (además de techo y comer), puesto que sólo se da unos 30€ para ropa y unos 20€ para pasar el mes. Aun así, la Unión Europea da en los estados miembros dinero para los refugiados (unos 64 millones de euros para Polonia hasta el 2020).

De los refugiados que tocan en Polonia, se tiene constancia que se ha aceptado 150 y que se está a la espera de 3 grupos de 300 personas a llegar los próximos meses o años. Polonia ha declarado haber gastado 3 millones de euros en ayudas a refugiados sirios (Chequia 7, Hungría 5 y Eslovaquia 4,5), mientras que Gran Bretaña y Noruega han declarado casi 3.000 millones. De todos los inmigrantes recibidos el 2016, sólo 38 recibieron el estatus de refugiado (1 refugiado por cada millón de polacos). Es evidente en toda Europa que no se está haciendo nada ante la crisis de los refugiados, y en la Europa del Este todavía menos.

Ante todo esto, y a pesar de todos estos datos (que demuestran que Polonia es uno de los países de Europa con menos inmigrantes y menos musulmanes), una parte considerable de la sociedad polaca ha reaccionado con xenofobia, racismo y islamofobia ante las informaciones de los medios de comunicación. Cómo se puede explicar?

  1. Ideología dominante conservadora y nacionalista, que domina el discurso político mayoritario.
  2. Sistema político que apoya e incluso fomenta (en el caso del PiS sobretodo) la xenofobia, el racismo y la islamofobia, así como el ultranacionalismo, el patriotismo, el ultracatolicismo y el ultraconservadurismo.
  3. Estigma nacional histórica polaca. La visión de la historia de Polonia es la de un pueblo muy derrotado y perjudicado, cosa que de alguna manera da derecho o justifica el odio a los otros, no sólo a los vecinos (como los alemanes o los rusos) sino al concepto del ”otro”.
  4. Ultracatolicisme, que incluye la idea del catolicismo como religión de la nación polaca y signo de identidad de los polacos. Esto es especialmente influyente en el islamofobia.

Estos 4 puntos son un tipo de retrato de una parte del que es Polonia. Se podría hacer un doctorado sobre esto, pero no es éste el propósito del artículo, simplemente he intentado explicar la posición de Polonia hacia la crisis los refugiados y la reacción de lo que ahora se llama “la sociedad civil” teniendo en cuenta mi experiencia al haber vivido un año.

 

LA ESPERANZA: MOVIMIENTO LUNES NEGRO

El 2016 empezó el movimiento Lunes Negro. El movimiento retomaba una serie de manifestaciones en contra de los proyectos de ley del gobierno polaco (surgido de las elecciones del 25 de octubre del 2015). Estos proyectos de ley pretendían prohibir y multar el aborto, incluso en casos de malformación o violación. Muchísimas mujeres polacas se levantaron contra este “infierno
para las mujeres” (uno de los eslóganes de la campaña) y organizaron protestas a la mayoría de ciudades polacas, que duraron todo el 2016 (en algunas ciudades había concentraciones cada domingo). Esto se concretó el 3 de octubre de 2016, el llamado lunes negro (czarny poniedziałek, en polaco), un día en que se convocó una huelga general de todas las mujeres polacas y manifestaciones masivas además de 50 ciudades del país. Vestidas de negro y acompañadas de muchos hombres, familias enteras, hijas, madres y abuelas vestidas de negro salieron la calle un día de lluvias a protestar por sus derechos.

Esta protesta masiva, inspirada en la huelga de mujeres en Islandia el 1975 (también denominada Lunes Negro) sacudió el país, y finalmente el gobierno paralizó la reforma. Este fenómeno ha sido uno de los más numerosos de la historia de Polonia y rompe la idea de una Polonia poco activa socialmente y conformista. Es aire fresco por todos aquellos quienes quieren cambio y para las generaciones jóvenes de polacos. Será interesante seguir la sociedad polaca los siguientes años qué queda de este pequeño retrato que hemos intentado esbozar.

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