sábado, noviembre 25, 2017
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No somos novios ni nada. Sobre las “no relaciones”

¿Cuando terminamos con una “no relación”, da lugar a una “no separación”? (Un buen par de noes por lo que parece). Pero tened paciencia, estoy hablando de un problema real.

A decir verdad, es una cosa más bien complicada. En estos tiempos de citas online, ligues ocasionales, desencanto general con las relaciones monogámicas y la buena compañía, definir el estatus o el nombre de una relación es como resolver un crucigrama de pocas definiciones. El resultado parece poco fiable, indescifrable como mínimo. Tiramos adelante “no relaciones” que nunca se definen(un enigma de verdad), no se las puede etiquetar fácilmente y cuesta mucho describirlas de manera adecuada delante de tus amigos. (“Te presento a X, es mi… bueno… eso)

Tan divertido como fatigoso. Y aun así tendemos a evitar la cuestión de la definición como la peste. Nada de etiquetas. Esto sucede porque las “no relaciones” parecen adaptarse mucho mejor al contexto de nuestras vidas imprevisibles, viajantes, inestables y presentes. Y también, para las mujeres, parece que se adapten a sus nuevos roles. Las mujeres jóvenes que trabajan y tienen independencia no tienen más necesidad del soporte económico y social de los hombres. Parecería que no hubiera lugar para un novio en el sistema emotivo de una mujer independiente.

Proyectos, miles de proyectos, el trabajo, la vida social… ¿cómo podría haber espacio para una pareja de verdad?

Estamos acostumbrados a las pruebas de un mes gratis, ¿Por qué no adoptar la misma lógica para la parte sentimental de nuestra vida? Con Tinder y Badoo hemos aceptado totalmente el hecho que la lógica económica pueda funcionar para las relaciones sentimentales. Aunque, quien critique Tinder por su superficialidad, no entiende, que en realidad, es eficiente. Ves el perfil de alguien y puedes decidir libremente si profundizar o pasar de largo. Rápido, indoloro, fácil.

Si queremos ser productivos, no podemos estrechar vínculos. Debemos continuar optimizando, y ¿cómo exprimir al máximo nuestra vida cuando no se está preparado al cambio? ¿Cuándo no se está preparado a imaginar que la próxima conquista-trofeo sexy está detrás de la esquina? No nos podemos permitir estancarnos, el dinero tiene que estar siempre en movimiento, tú también. Te estás perdiendo algo importante y, lo peor de todo: te vas a arrepentir. Así pues, la cosa funciona más o menos así: ”Si no definimos nuestra relación, entonces no habrá tampoco una verdadera separación”.

Y aun así, ¿las “no relaciones” mantienen su promesa? ¿Las historias de amor funcionan de verdad de esta manera? ¿Se puede evitar amar, con tal de no perder, de no sufrir?

Cuando pasamos meses con una persona, practicamos sexo(probablemente mucho, una característica imprescindible de las “no relaciones”), miramos películas, probablemente con helado, nos contamos historias de buenas noches, que probablemente nos emocionan… aunque no consideremos esa persona nuestra pareja, ninguno es inmune a sentir cositas. A lo mejor no será amor, o “amor”, pero algún sentimiento hay. ¡Qué inconveniente!

Los sentimientos para la mayor parte de las “no relaciones” son cadenas a ignorar. Pero, cuando una “no relación” termina, es imposible continuar fingiendo que no ha existido nunca.

El fenómeno de la “no separación” comienza con la negación, rechazas sentirte como si de una separación oficial se tratara. Parecería bastante ridículo. Pero allí estás, tumbado en la cama con un nudo en el estómago. Triste, confuso y melancólico. Tratabas de cerrarle la puerta a los sentimientos en las narices, pero se deslizan por debajo de la puerta. ¡Maldición!

“Bueno, pero no habría durado, ¿verdad?” dicen los amigos. “Ya… era difícil, claro, entre esto, lo otro…” respondes irresoluto, tibio. No tienes una “ex”, pero si experimentas el luto. Bloqueas cada irrupción de la autopregunta: “¿Y si sí hubiera funcionado?”. La resignación se manifiesta. “Me irá bien un tiempo para mí” dices.

Pudiera parecer que el motivo de la precariedad actual del amor fueran la cobardía o una especie de sensación de “no querer perderse nada”. Pero Byung Chul Han va un poco más allá, en su libro “La agonía del Eros”, trae a colación el narcisismo de la sociedad en la que vivimos. Un narcisismo que solo ve el mundo exterior como una extensión de uno mismo. No se percibe la alteridad, de ahí que se hable de “necesito tiempo para conocerme a mí mismo”, pero el ser narcisista se ahoga en sí mismo. Eso tiene que ver con el hecho de que “la depresión es una enfermedad narcisista”. Por ese motivo el amor es lo contrario de depresión.

Ante esto, Alain Badiou destaca el regreso del matrimonio de conveniencia. Las “no relaciones”. Meetic ofrece “amor sin azar”(uno de sus eslóganes reales). Amor sin riesgo. Amor sin alteridad. ¿Y saben qué quiere decir el amor? Significa que hay que aceptar que la existencia de otra persona se convierta en nuestra preocupación. Y esto solo lo entiende alguien enamorado.

 

Roc Solà

Història a la Autònoma de Barcelona. L’Enric Parellada em va obligar a crear un blog i des de llavors porto La Trivial al cor.

https://rocsola.wordpress.com

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