Domingo, Julio 23, 2017
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“Narcos”, cinismo o plomo

Esperemos que no me quiebren por lo que les voy a intentar contar

Recién vimos como la serie de Neflix empezaba a aparecer anunciada por todas partes. En las paradas de los autobuses, empezaba a verse la cara de Pablo Emilio Escobar Gaviria(bueno en realidad del actor brasileño Wagner Moura). Pues bien, son los anuncios de la segunda temporada de “Narcos”, una serie sobre narcotraficantes que narcotrafican con narcóticos, con coca quiero decir. La primera temporada, ágil, adictiva como la coca, cuenta como el archiconocido narcotraficante levanta su imperio en los años 70. Y empieza muy fuerte: la presentación de escenas originales, el cuadro completo de la política mundial del momento, Regan y la relación de EEUU con América Latina. Sigue con los problemas de salud que la cocaína generan, la violencia necesaria para establecer las lealtades entre los narcos. Aquí hay que detenerse para observar bien de cerca.

Pudiera parecer que la serie fuera crítica en todos los sentidos, que no cree un héroe ni un monstruo, que no coloque a los EEUU como país salvador, y que por tanto sea prácticamente un documento histórico de lo que pasó. No es así, veamos por qué. Bien. Narcos se reviste del cinismo “del que lo muestra todo y dice que explica las cosas tal como son”. Pero solo es algo de aspecto, de estética canalla. Podríamos llamar también a esta actitud, como la llama Jorge Alemán, el escepticismo lúcido, el que muestra las cosas de manera cínica, como diciendo: ”es malo, pero es lo menos malo de lo posible”, cuando

narcos_tv_series-320030424-largeen realidad encubre algo de cobardía moral e incluso unos intereses. Sin embargo, este cinismo que expresa media distancia con todo, sin tomar partido, es en el fondo también una visión. Ejemplos, ejemplos: al principio de la serie aparece un poco de historia, y Pinochet es alguien que cierra laboratorios y fusila a sus trabajadores. Alguien que combate el narcotráfico. No hay mentiras, solo media distancia. Más ejemplos: en un capítulo que sale un cura se nos dice que “parece un cura normal pero en realidad es un malvado cura comunista de la teología de la liberación”. El cinismo desaparece, y señala perfectamente qué es lo malo. Miente con el ropaje de la verdad. Como dice Slavoj Zizek: “Todos los cínicos tienen un secreto profundo, una creencia escondida que, para ellos, cuenta de verdad”.

“Narcos” está narrada en el estilo de serie policíaca clásica, tiene a Murphy como narrador omnipresente(un agente de la DEA). Con esta técnica narrativa Escobar siempre tiene un halo de lejanía, de que no se le puede alcanzar y favorece así el efecto de que le vamos pisando los talones. De ahí que cada capítulo sea tan adictivo como tenso.

Así pues, a parte del uso de palabras como “malparido”, ”gonorrea”, tengo que decir que hay varios elementos que hacen que valga la pena ver la serie. En mi caso particular se ha desarrollado una devoción creciente por el fabuloso agente Peña, Javier Peña(interpretado por Pedro Pascal), que debo decir algún que otro amigo ha desarrollado secretamente y en paralelo. Asimismo, y para ser directos, les recomendaría ver la serie solo por un motivo: descifrar si de verdad no era posible que Wagner Moura no podía subir de peso para interpretar a Escobar, y evitar de este modo tener que ponerse una barriga postiza que le obliga a desplazarse como si tuviera más problemas de movilidad que el hijo que podría salir del matrimonio entre Stephen Hawking y una fregona.

 

 

 

Roc Solà
Història a la Autònoma de Barcelona. L'Enric Parellada em va obligar a crear un blog i des de llavors porto La Trivial al cor.
https://rocsola.wordpress.com

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