Jueves, Julio 20, 2017
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Max Aub y el reloj parado en el destierro

La guerra de 1914 movilizó a muchas de las gentes que habitaban en los países en conflicto hacia la emigración. Hijo de madre francesa y padre alemán, Max Aub pisó por primera vez España a los 11 años de vida. Valencia fue entonces su nuevo hogar. La Guerra Civil española lo devolvió de nuevo a Francia, en donde lo detuvieron por comunista, o eso dicen. La verdad es precisamente lo contrario porque nunca fue comunista. Militante del PSOE buena parte de su vida, decía que para nada era comunista, pero que sin embargo se consideraba a sí mismo lejos del anticomunista. A pesar de ello es una hipótesis dudosa la de que en Francia le negaran el visado cuando entonces el partido comunista de allí no era un partido minoritario. Hasta diez comunistas formaban parte del gobierno gracias a sus cinco millones de votantes aproximadamente. Más adelante pudo volver a España, esa vez para residir en Madrid, lugar del que de nuevo volvería a padecer el exilio para embarcarse hacia México. Allí pasó la mayor parte de su vida adulta (1942-1969) y también allí fue donde plasmó a papel sus máximas preocupaciones a través de la literatura. Se tardó en reconocerle el legado literario hasta que con su venida a España, a finales de los años sesenta, trató con diversas editoriales y concedió algunas entrevistas a periodistas. En la primavera de 1972 murió en México; siempre dijo que prefería morir en cualquier lugar, antes que en España, mientras Franco estuviera al mando del estado. Asimismo lo que nos quedó de él es muchísimo en pro de la cultura y la tradición literaria española. Aparte de un maestro de la escritura y la creación literaria, es Max Aub, sobre todo, un testimonio ejemplar del exilio mexicano en tiempos de la dictadura franquista. Por eso en las siguientes líneas se intenta hacer un breve recorrido por lo que fueron y son sus textos referentes al exilio; lo que aquí se pretende es recordar, de manera muy sencilla, cómo Max Aub contribuyó a que la vida del colectivo republicano exiliado no se perdiera en el olvido.

Análisis de las distintas perspectivas sobre el exilio desarrolladas por Max Aub

La cotidianeidad del colectivo exiliado en los relatos de Max Aub recrea varias funciones. En primer lugar informa de la situación de un colectivo caracterizado por su dispersión y, en segundo lugar, amplía la visión que hay sobre la realidad ya que explica el punto de vista de los derrotados, por descontado no tan conocido. Por eso, dichas voces se manifiestan ocultas debido al régimen franquista que controla la memoria de la sociedad. Al tratar los hechos desde una perspectiva que el régimen franquista pretendía ocultar, más allá de lo estético, los relatos de Max Aub sobre el exilio son de mucha trascendencia por su carácter memorialista.

Dentro de los relatos destinados a cómo vivían y cuáles eran las obsesiones de los exiliados en México podemos diferenciar dos grupos. Uno está formado por los cuentos centrados en un sólo personaje cuya vida se está desgranando ante el ojo del lector. Por ejemplo “Entierro de un gran editor” y “El testamento” entre otros, en donde las dificultades que se presentan en la existencia de un exiliado devienen una constante en los relatos de este grupo. Así, Gabriel Solá (personaje) ejemplifica cómo pierde en el exilio los principios que lo llevaron a este, o bien Remigio Salas (personaje) que asumirá hasta el final de su vida el compromiso con la defensa de la causa republicana. Por otro lado, en “De cómo Julián Calvo se arruinó por segunda vez” ejemplifica su protagonista la falta de adaptación en el exilio y en “Reverte de Huelva” se puede apreciar el poder corruptor y condicionaodor de la guerra.

El segundo grupo de relatos son narraciones ambientales. Estas se publicaron en la línea de las novelas que el autor dedicó a la recreación de la guerra civil, como “La merced”, “Un atentado” o “La verdadera historia de la muerte de Francisco Franco”. A través de muchos personajes que aparecen en escena muestra el día a día de los exiliados en México. De hecho, uno de los recursos que se repite en estos relatos, como si fuera un patrón, es la cantidad de diálogos digresivos que utiliza el autor para tratar sobre diversos temas. Por eso aquí consigue hacer que el mundo se construya mediante las múltiples voces de los personajes.

Así es cómo se produce una fragmentación en la producción literaria de Max Aub, en donde el perspectivismo es el modo más fiel de contar su vida en el exilio, ya sea de manera biográfica o ficticia. La amplia perspectiva de la realidad que nos muestran los relatos de Max Aub se consigue a través de historias que nos cuentan las dificultades existenciales de los exiliados mediante la voz de muchos personajes aparecidos en escena.

Libertad

En ambos tipos de relato es bastante común un espacio de reunión colectiva que permita el debate, la discusión y el diálogo. Habitualmente este es un café. De este modo, allí se organizaban tertulias para mantener vivo el vínculo de los exiliados; hablaban sobre España, de su deseado regreso, de temas políticos, etc. Sin embargo no podemos olvidar que estos cafés tienen un significado simbólico. Hay que entender este escenario como un lugar de reunión, el cual se opone a la política del gobierno de Franco, el cual prohibía la reunión de las gentes, pero también hay que entenderlo como una manera de dar identidad y crear cadenas de equivalencias en el grupo exiliado. En primer lugar porque el dictador español no permitía el agrupamiento de personas de manera libre, así que aquí se manifiesta la libertad para que las personas hablen sin miedo en los espacios del exilio. En segundo lugar por el simple hecho de que los exiliados puedan coincidir en un mismo sitio; une y crea sentimiento de identidad a un grupo caracterizado por su dispersión.

La vida y las tertulias en los cafés cambió el modo y el hábito de comportamiento del ambiente mexicano. En “La verdadera historia de la muerte de Francisco Franco”, que trata sobre un mesero mexicano que no entiende el comportamiento y la actitud de los exiliados que inundan su local, el hecho de que los españoles vayan a los cafés, irónicamente, llega a ser comparado con una nueva conquista. El relato plantea la poca importancia de la lucha política de los exiliados. Esto significa un distanciamiento de la realidad de la que formaban parte. La focalización de la historia en el punto de vista del mesero hace que esta vez sean los exiliados los observados y no al revés.

Obsesionados en luchas internas y con el recuerdo de España, no plantean ninguna medida eficaz para derrocar el gobierno franquista. Sus esfuerzos son evocar el pasado, buscar explicaciones a la derrota de la guerra y plantear su futuro tras el fin de la dictadura. Así pues el mesero mexicano cuestiona la pasividad de los españoles; se pregunta porqué no aprovechan el tiempo que utilizan en hablar para planear cómo acabar con la dictadura. Al final el mesero va a España a matar a Franco con la esperanza de que los españoles dejen de ir a su café, pero cuando regresa se los encuentra de nuevo allí, hablando de cómo le irá mejor el futuro a España ahora que Franco ha muerto.

Los exiliados, en definitiva, los desterrados, acaban siendo hombres sin patria. El relato facilita cómo llegar a entender que la condición de exiliado no es transitoria, sino que quien se ve obligado a abandonar su tierra queda dramáticamente marcado por la experiencia. Y además del destierro, el exilio también implica el destiempo; se podrá regresar a la tierra originaria, pero, al volver, jamás se podrá recuperar todo el tiempo pasado en otro país. Todo el tiempo desposeído.

Nostalgia

Quienes tenían esperanza en la vuelta, para enfrontarse a la realidad en la que se encontraban, conservaron las costumbres y las formas de vida españolas, convencidos de que la pérdida de estas conduciría a su olvido. La obsesión en los relatos de Max Aub por el pasado se ejemplifica en “Reverte de Huelva”. Allí se evidencia que la realidad actual de aquel entonces, poco tiene que ver con el pasado. Es la imposibilidad de pasar de página. Lo viejo no termina de morir y lo nuevo no termina de nacer.

Le pasa lo mismo a Julián Calvo (personaje), quien por sus actitudes deja bien clara la nula adaptación al país que lo acogió. Por eso, el relato narra más bien una actitud que una historia; la inadaptación a las rutinas del nuevo país de un exiliado. Por ello hay muchos textos en el que el pasado español tiene un papel fundamental.

Lealtad

Max Aub alude a los principios de sus personajes, hecho que le sirve para dar a ver cómo esos ideales y valores que les han causado el exilio, se oponen al modo de vivir que tienen en México. Sin embargo, de palabra se mantienen fieles a esos valores aunque en sus haceres ya no existan. Asimismo, demuestra el autor, mediante la comparación entre ideales y acciones, las contradicciones de sus personajes. Julián Calvo (personaje), comunista convencido, es un patrón en su nueva vida mexicana. Y de aquellos de los que tratan a sus obreros con superioridad y los somete a la austeridad. Cosa que se muestra con evidencia cuando sus conocidos, adaptados en el exilio, le dicen que asimile el cambio de una vez y deje de vivir obsesionado con el pasado.

“La merced”, por otro lado, evidencia cómo esa modificación en el desarrollo vital no siempre es percibida por quien la padece. No obstante esta actitud puede ser analizada como una forma de traición, puesta de manifiesto a través de falsas denuncias. En contraposición, tanto en “El remate” como en “El testamento” queda intacto el compromiso antifranquista de los protagonistas. El cual coincide plenamente con el de Max Aub, quien dijo que mientras durara el gobierno de Franco no quería morir en España.

Enfrentamiento

El carácter grupal de los exiliados no esconde los conflictos internos entre las diversas agrupaciones políticas republicanas. Esos enfrentamientos, pues, contribuyeron a instalar el pesimismo en los exiliados e incapacitar cualquier acción contra el régimen de Franco. En “La verdadera historia de la muerte de Francisco Franco” y “Reverte de Huelva” se critica que los exiliados están más preocupados en solucionar sus propios problemas internos que de organizar una plataforma eficaz de lucha política. En estos cuentos se insiste en la mala relación de los colectivos exiliados y se describe la división de las mesas en el café según su afiliación política.

La pasividad de los exiliados, la incapacidad de ponerse de acuerdo y el desconocimiento de lo que se está viviendo en España, confirma el síndrome del reloj parado. No es posible observar España mediante el filtro del pasado puesto que los exiliados están incapacitados para vivir el presente de su país natal desde el otro lado del Atlántico. También por eso Max Aub criticó tan dura y verazmente el PCE sobre sus métodos excluyentes.

Memoria

La intención de sus relatos fue la de no dejar perder en el olvido todos los horrores vividos en el destierro. Su día a día en el exilio era una realidad condenada al olvido, el cual intentó combatir mediante su literatura. En los cuentos comentados se manifiesta a través del comportamiento de los personajes y narradores el pasado, la falta de adaptación y el deseo de regreso.

Los relatos maxaubianos sobre el exilio, pues, son una crónica de las vidas del colectivo español exiliado en México. De hecho, Max Aub no quería que las vidas que el régimen de Franco había borrado del mapa pasaran al olvido. Insisto, quiso registrar con sus textos las vidas del colectivo republicano desterrado en México y cómo tuvieron que adaptar su intención de vivir debido a la evolución social y política.

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