Jueves, Julio 20, 2017
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Lo que el Dr. Harari me dijo de Grecia

Estos días Grecia está siendo el centro de atención de todo el mundo por el enfrentamiento entre la democracia soberana y la economía financiera global. En este artículo le damos la mirada pausada que ofrece la macrohistoria. Un ángulo de observación diferente de la actualidad. 

 La contradicción es la raíz de todo movimiento y de toda manifestación vital. Georg Wihelm Friedrich Hegel

Me contó Yuval Noah Harari, en un capítulo de su libro De animales a Dioses, que toda cultura se encuentra en flujo constante, es decir, que sus valores, normas y creencias pueden transformarse. Estos cambios pueden darse en respuesta a mutaciones en su ambiente o mediante la interacción con culturas vecinas. Asimismo, dichas culturas pueden experimentar transiciones por su dinámica interna, por sus contradicciones intrínsecas, que dirían los marxistas. El hecho de conciliar tales contradicciones, algo que las culturas intentan constantemente, impulsa el cambio.

El Dr. Harari me puso dos ejemplos para que lo entendiera mejor. En la Europa medieval, la nobleza admitía a la vez el cristianismo y la caballería. Por la mañana, en la iglesia, creían en la humildad, la paz, las castidad y rechazaban la lujuria y la opulencia. Luego, por la tarde, en un banquete en el castillo del señor, fluía el vino como si de agua se tratara, se contaban anécdotas libidinosas y se ensalzaba la violencia para defender el honor. La contradicción trajo consigo las cruzadas con las que los caballeros podían mostrar valentía militar y devoción religiosa a la vez. También se crearon las órdenes de Templarios y Hospitalarios como manera de mezclar los ideales caballerescos y los cristianos. Los relatos del rey Arturo y el Santo Grial muestran como igualmente el arte y la literatura fueron responsables en este proceso.

El segundo ejemplo es el orden político desde la Revolución francesa. La gente del mundo ha ido convenciéndose gradualmente de que la libertad y la igualdad son valores fundamentales. Sin embargo, hay algo de incompatibilidad entre ellos. Para conseguir la igualdad se recortan las libertades de los más ricos mientras que, el hecho de pretender garantizar la libertad a todo el mundo es poco más que un timo a la igualdad. La política norteamericana gira aparentemente también en esa contradicción. Los demócratas quieren aumentar los impuestos para poder financiar la sanidad pública, sin embargo esto transgrede la libertad individual de gastar el dinero en lo que se quiera. Alguien podría preferir no comprar un seguro sanitario para hacer que sus hijos vayan a la Universidad. En el otro lado, los republicanos quieren maximizar la libertad aunque esto signifique que muchos norteamericanos no puedan ir al médico.

Para terminar su exposición, el profesor de la Universidad Hebrea de Jerusalén, me dio una última información. Igual que el mundo medieval no logró casar la caballería y el cristianismo, el mundo moderno no logra casar la libertad y la igualdad. No obstante, lejos de ser un defecto, estas contradicciones son los motores de la cultura humana, responsables de la creatividad y dinamismo de nuestra especie. Se me ocurre, a modo de ejemplo de contradicción como motor de la creatividad, la frase de Bertolt Brecht cuando escribió que Qué era el robo de un banco en comparación con fundar uno. De hecho, sin esta disonancia cognitiva, este tener creencias contradictorias y estar dividido por valores incompatibles, probablemente, no hubiera sido posible mantener ninguna cultura humana.

Al terminar la lección, me puse pensativo. De repente todos los medios empezaban a hablar de Grecia, del ultimátum de la troica, de la irresponsabilidad del gobierno griego de Syriza, de la falta de democracia en Europa, del sinsentido de un referéndum sobre el rumbo de un país, etc. Lo que más me hizo meditar fueron las críticas al referéndum sobre si acatar o no las medidas económicas de la troica. Me vino a la cabeza que Marx ya se planteó, en El 18 de brumario de Luis Bonaparte, la cuestión de si se puede pedir que un pueblo cambie el curso de la historia en una consulta o en unas elecciones plebiscitarias respondiendo afirmativa o negativamente sobre una cuestión que desconoce. Pero Tsipras ya ha manifestado que puede dejar el gobierno si la resolución es ‘Si’ mientras que si es ‘No’, entonces tendrán más fuerza para negociar. Realmente no veo intención destructiva para con la Unión Europea en la voluntad de consultar al pueblo, ni tan solo creo que pueda cambiar el rumbo del país más allá de fortalecer o debilitar al gobierno. Paul Krugman, premio nobel de economía en 2008, escribía que las implicaciones políticas de un voto afirmativo serían muy preocupantes. La troica ejecutó claramente la Corleone inversa, esto es, le hicieron a Tsipras una oferta que no iba a poder aceptar, y presumiblemente lo hicieron a sabiendas. Así que el ultimátum fue, en efecto, un movimiento para reemplazar el gobierno griego. Incluso si no te gusta Syriza, tiene que ser preocupante para cualquier persona que cree en los ideales europeos. Contradicciones y más contradicciones. Joseph Stiglitz, premio nobel de economía en 2001, apuntaba que el futuro de Europa y del euro depende ahora de si los líderes políticos de la eurozona pueden, o no, combinar una pizca de pensamiento económico con un sentido visionario de, y una preocupación por, la solidaridad europea. Probablemente empecemos a encontrar la respuesta a esta pregunta existencial durante las próximas semanas. El mismo Stiglitz ha manifestado, junto con muchos expertos, que el diseño fiscal de la Unión Europea ha sido defectuoso desde su nacimiento. Tiene contradicciones intrínsecas ya que sabemos que la estructura de la moneda única promueve la divergencia, no la convergencia: a medida que el capital y las personas con talento dejan las economías afectadas por la crisis, estos países se vuelven menos capaces de pagar sus deudas. Entonces, ¿por qué ha funcionado hasta ahora?

Para responder debo remitirme a cuando Jared Diamond se preguntaba qué debía hacer una élite para conseguir el apoyo popular al tiempo que seguía manteniendo una forma de vida más cómoda que el pueblo llano. Llegó a la conclusión que los cleptócratas han recurrido históricamente a distintas soluciones: hacer felices a las masas mediante la redistribución de parte de los tributos recibidos; utilizar el monopolio de la fuerza para promover la felicidad, manteniendo el orden público; construir una ideología o religión que justifique la cleptocracia. Cuando estos métodos no tienen resultados exitosos se dan casos de impugnación de gran parte de lo existente. Cuando los cleptócratas no quieren redistribuir parte de los tributos recibidos, aparece el descontento. Cuando la ideología que sustenta un orden determinado empieza a no dar respuesta a los problemas de la sociedad surgen las incertezas.

¿No será que la situación helena está haciendo aflorar la contradicción cultural entre la democracia soberana y la economía financiera global? El mundo medieval intentó anudar el cristianismo y la caballería, después de 1789 la pugna política se ha dividido entre la defensa de la igualdad o de la libertad y ahora Grecia ha puesto de manifiesto las contradicciones a las que se tendrá que enfrentar el siglo XXI. Un siglo en el que, desgraciadamente, aún hay niños pobres, que como diría Eduardo Galeano, son los que más sufren la contradicción entre una cultura que manda a consumir y una realidad que lo prohíbe.

Roc Solà
Història a la Autònoma de Barcelona. L'Enric Parellada em va obligar a crear un blog i des de llavors porto La Trivial al cor.
https://rocsola.wordpress.com

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