Jueves, Julio 20, 2017
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La transición española, el Mediterráneo y los años 70

Gabriel Magalhães: Lo que la Unión Soviética nos dio, la China Popular nos ha quitado.”

 

El presente artículo pretende divulgar el capítulo titulado: “El dominó de la Europa del sur” del libro España en el diván de Enric Juliana. El bisturí de la verdad de los hechos como utensilio que todo cirujano de la historia debería utilizar. Como diría John H. Elliott, hechos + la arqueología= cierta imparcialidad.

 

En Abril de 1974, en Portugal, los jóvenes capitanes de la armada y el ejército portugués estaban hartos de las guerras coloniales. El teniente coronel Otelo Saraiva de Carvalho, jefe del comando de vigilancia revolucionaria, intentó implantar un gobierno militar directamente conectado con las asambleas de fábricas, de barrio y de universidad. Por poco la revolución no acaba en guerra civil. Después de la sucia faena de Chile, Henry Kissinger, secretario de Estado del Gobierno de EEUU, quería proceder a una invasión del país. Esta actitud belicista se encontró con el embajador Frank Carlucci, que convenció al presidente Gerald Ford que era peligroso repetir lo de Allende en Europa. Carlucci proponía apoyar a las fuerzas moderadas de la revolución(Mario Soares, protegido por el Partido Socialdemócrata Alemán). Carlucci tenía experiencia y había estado presente en la liquidación del líder nacionalista Lumumba, amigo del Che Guevara, en el antiguo Congo belga en 1961. Para llevar a cabo tal operación, se sabía que la dictadura española podía estar interesada en ganar puntos ante los norteamericanos. Carlos Arias Navarro habría comunicado a Kissinger la disposición española. Investigadores portugueses sostienen que fue Franco quien al final se opuso argumentando que era mejor esperar porque el pueblo portugués se agruparía alrededor de los militares revolucionarios si se sentía agredido por los españoles.[1] En verano de 1975, el panorama estaba verdaderamente complicado, los socialistas tenían un 38% de los votos en las elecciones constituyentes, pero los comunistas y los militares de izquierdas presionaban en la calle para mantener el gobierno revolucionario del teniente coronel Vasco Gonçalves.

 

Estaba en juego el flanco sur de la OTAN, en España, Franco estiraba la pata firmando penas de muerte y entre huelgas sobre un fondo de contestación estudiantil. El destino del rey aún no estaba claro. El Partido Comunista Italiano superaba el 30% de votos. En 1976, Aldo Moro, el líder de la Democracia Cristiana le daba vueltas a neutralizar el avance del PCI invitándoles a una coalición. (De hecho, en 1978, este sería asesinado por las Brigadas Rojas). En 1974, en Grecia, la dictadura de los coroneles caía por protestas estudiantiles y el episodio de Chipre. Yugoslavia comenzaba a ser inquietante, por estar entre el bloque soviético y Occidente. El régimen “no alineado” se acercaba a la fase crítica ante el envejecimiento del mariscal Tito.

 

A mediados de los setenta, como dice Juliana en el capítulo que estoy siguiendo, bullía. En Libia un líder mesiánico prometía a los árabes la construcción del Estado de masas, sentado sobre la mayor bolsa de petróleo de la región. El Mediterráneo volvía a ser el centro del mundo. El miedo al comunismo y la posibilidad de expansión soviética por el Mediterráneo, sobrevolaban acechantes la situación.

 

Volviendo a Portugal, la Revolución de Abril comenzó con un libro y una canción. El libro se titulaba Portugal y el futuro y llevaba la firma de un alto mando militar, el mariscal Spínola, quien estaba disconforme con la petrificación de la dictadura salazarista. La canción se llamaba Grandola, vila morena, y era un jovial himno a la libertad y la fraternidad. Fue una bella revolución y el mundo se emocionó con la imagen de los claveles en la boca de los fusiles. Mario Soares fue el vencedor del proceso, para mayor satisfacción de Willy Brand, gran patriarca de la socialdemocracia alemana.

 

Seis años después, el otro protegido de Brand, Felipe González, alcanzaba un triunfo histórico en las terceras elecciones legislativas españolas. En 1985, España y Portugal entraban en la CEE y el comunismo se alejaba del Mediterráneo. En Italia, el PCI(totalmente alejado de Moscú y con crecientes vínculos con la Internacional Socialista) iniciaba un lento declive, mientras el socialista Bettino Craxi, en estrecha alianza con un empresario de Milán llamado Silvio Berlusconi, empezaba una carrera que acabaría en los fiscales anticorrupción. En Grecia, la democracia lenta de Karamanlis iba a ir asentándose. También acabaría bajo el manto protector de la CEE. Su posición geopolítica es demasiado valiosa: cierra el avispero de los Balcanes por abajo, tiene El Pireo(uno de los principales puertos del Mediterráneo), contiene a turcos y eslavos… Nunca se le dijo que no a Grecia, hasta que en 2010 se descubrió que el gobierno, junto a Goldman Sachs, había falseado las cuentas y en Bruselas miraban a otra parte. Carlucci estaba satisfecho. La URSS se batía en retirada.

 

(Mirar el acta desclasificada para ver lo que le dijo Gerald Ford a Mao Zedong en 2 de diciembre de 1975 en Pekín).

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Enric Juliana: “La suave luz oriental de la posición de la milenaria China respecto a la Transición Española ayuda a distinguir entre claridad y sombra, dibuja volúmenes y envuelve la penumbra de un insondable misterio. Pero, eso sí, nos deja claro que el tránsito de España a la democracia fue uno de los episodios importantes del reequilibrio de fuerzas en el mundo, en un contexto que iba más allá de nuestras fronteras y abarcaba todo el flanco sur de la Organización del Tratado del Atlántico Norte. Nunca debíamos haber perdido de vista el contexto. La transición ni fue un milagro operado exclusivamente por las élites españolas ni fue una bajada de pantalones de los partidos de izquierdas y de los sectores populares politizados. Fue una compleja sucesión de movimientos en el interior de una coyuntura internacional de alta tensión”.

 

 

[1] Carlucci VS. Kissinger-Os EUA e a Revoluçao portuguesa

Roc Solà
Història a la Autònoma de Barcelona. L'Enric Parellada em va obligar a crear un blog i des de llavors porto La Trivial al cor.
https://rocsola.wordpress.com

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