Viernes, Julio 21, 2017
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Guerra político lingüística

Por Alex Olalde Loureda

Los símbolos y el vocabulario en la política de las redes y de los platós de televisión en los que vivimos se están convirtiendo en la piedra angular sobre la que todos los politólogos, e incluso los equipos de marketing, se están centrando. Por eso hay que saber jugar a ese juego y recuperar los símbolos y el vocabulario para utilizarlo a tu favor, es esta batalla la que seguramente determine quién consigue crear una mayoría social entorno a su proyecto y quién no.

En uno de los programas de “Salvados” se hablaba de la ‘Clase Media’ y esto es un claro ejemplo de cómo mediante unas palabras pueden hacer mucho a favor de articular mayorías sociales. Los poderes económicos y los gobiernos han conseguido que ya casi nadie se considere ‘Clase trabajadora’. Esto en un primer momento se antoja un mero problema lingüístico, pero en realidad es una concepción ideológica del estrato social que se vive. Los denominados ‘obreros’ tenían un sentimiento de solidaridad unos con otros y querían progresar para llegar a ser realmente una ‘Clase Media’ en la que pudieran vivir bien y sin pasar hambre, pero para eso deberían quitarse de encima todos los elementos que les explotan y que no les dejan subir en el ascensor social. En términos marxistas, la clase trabajadora tenía ‘conciencia de clase’.

Muy hábilmente los poderes económicos, a través de la mass media y de otros medios, fueron inculcando la idea en esta Clase Baja que ya no lo era y que, en realidad, era ya la llamada Clase Media. Esto también contribuyó con los créditos que han ahogado el sistema financiero… La enorme diferencia es que la Clase Media, en lugar de querer avanzar y ascender, les interesa más mantenerse en esa clase y mientras todo siga igual, seguirán. Con este pequeño cambio los obreros explotados por 700€ se han olvidado de la conciencia de clase, se han olvidado de la solidaridad y de la lucha por sus derechos… Ahora sólo persiguen mantener algo que en realidad no tienen, algo que en realidad es un humo que se les ha vendido de manera muy hábil. También se han encargado de tratar a la clase trabajadora como un elemento residual y marginal, del que nadie quiere pertenecer, por ello esas cifras de que el 70% de los españoles se considere Clase Media cuando es alrededor del 45-50%. Ese 20-25% restante son gente, en realidad obreros, que con la estrategia de la Clase Media nunca se plantearán cambiar las cosas. Los gobernantes y los explotadores pueden estar tranquilos con esta Clase Media.

Va quedando cada vez más claro que quien gane el lenguaje ganará la mayoría social, y sí, eso es una nueva forma de populismo, tenemos que entender el momento instituyente que vivimos ahora mismo como un momento populista. La izquierda española tradicionalmente ha tenido una clara tendencia a perder esta batalla de lo lingüístico, así ha regalado a la derecha conceptos tan hegemónicos como el de la bandera del país, el concepto de patria o simplemente la Constitución Española. Si se va a otros países donde la izquierda tiene más fuerza, se puede observar que esos conceptos aplicados a su país los disputan con la derecha, sin embargo aquí se han cedido a la derecha.

El concepto de patria en España da un poco de miedo a la izquierda más tradicional; cuando te refieres a tu país como patria, te miran ya con la típica cara que se le pondría a alguien de derechas. Se ha asignado al valor de patria algo inmaterial y algo banal, sólo se asocia patria con nacionalismo español y no con el patriotismo auténtico. Cuando Podemos habla de patria, lo está haciendo en el sentido más propio de la palabra y constituye la patria como el orgullo hacia la calidad de vida en el país. En palabras de Pablo Iglesias, ‘sentirse orgulloso, cuando vas a EEUU, de que tu patria tiene la mejor sanidad pública y muchos más derechos sociales’. También se está rompiendo poco a poco el estereotipo de patriota, un patriota no es aquel que viste con polos con la bandera y paga sus impuestos en Suiza. Un patriota es el que ayuda a su país pagando impuestos y colaborando con el avance de la sociedad. Este es el concepto que se aplicó originalmente, cuando en la Asamblea Nacional de Francia, en el 1789, los partidarios de la revolución eran los ‘patriotas’. Ejemplo de recuperación de conceptos y de símbolos.

El siguiente tema del que quiero hablar me da incluso algo de pena, dado que me declaro republicano desde muy, muy temprana edad. Lo cierto es que la tendencia de la izquierda española de regalar símbolos a la derecha no se queda en el tema de la patria, sigue con algo que une y que representa tanto a una mayoría social como es la bandera nacional de un país. Aunque no guste a amplios sectores de la izquierda (ni siquiera a mí), lo cierto es que la bandera republicana no conforma entorno a sí una mayoría social y la única bandera capaz de hacerlo en España, aunque nos duela, es la constitucional del 78, por eso deberíamos empezar a plantearnos el tema de recuperar ese símbolo.

Estos han sido unos pocos de tantos ejemplos que podríamos poner de lo importante que es hoy en día ganar la batalla en lo lingüístico y en la apropiación de símbolos. Debemos ganarla para ocupar la codiciada ‘centralidad del tablero’ y poder aprovecharnos realmente del momento instituyente para articular la mayoría social en torno a un proyecto de país.

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