Lunes, Julio 24, 2017
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El humor de Maquiavelo

La comedia más famosa de Maquiavelo, la Mandrágora, muy probablemente, fue escrita, representada y publicada en 1518. El autor coloca la acción en 1504, en pleno régimen republicano, y en ella, Nicia, un viejo abogado, quiere tener un hijo sea como sea de su joven esposa, Lucrecia. El joven Calímaco, enamorado de Lucrecia y aconsejado por Ligurio, se hace pasar por médico, y le dice a Nicia que su mujer quedará embarazada si bebe una poción preparada con una planta milagrosa, la mandrágora. Sin embargo, hay un problema: la primera persona que pase la noche con una mujer que haya bebido la poción de mandrágora, morirá. Por tanto, concluye el falso médico, Lucrecia, para salvar la vida de Nicia, tendrá que irse a la cama con un desconocido, que no será otro que Calímaco, esta vez con un nuevo disfraz. Nicia acepta sin dudarlo y pide al fraile de un convento cercano, Timoteo, que convenza a Lucrecia para cometer adulterio.

[La picaresca]

El momento en el que hacen disfrazar a Ligurio de pícaro da información sobre la relación de la sociedad con la pobreza en el siglo XVI. Esta figura era, según Pérez de Herrera, el lado oscuro de la refutación del trabajo mientras que la pobreza era la vertiente más luminosa de este ideal evangélico. Mientras unos esperaban la subsistencia a través de la caridad, otros la conseguían mediante la mentira o la fuerza. Normalmente estos pícaros, como vemos, se asocian a la pobreza y ésta se hacía perceptible a simple vista en una sociedad donde la culminación del ascenso social era ennoblecerse y una característica del noble era la ostentación. Por tanto, a simple vista se podían distinguir las clases sociales integradas o no en la sociedad del siglo XVI. De hecho, el mismo Ligurio se viste de manera paupérrima y pone una mueca para parecer pobre. El texto de Bennassar también da un ejemplo donde un padre ciega a sus hijos con hierro candente para provocar lástima. Por otra parte, la picaresca hace burla del honor y lo concibe, junto con las posibilidades de fortuna y cultura, subordinados al nacimiento, por lo que los excluye de la sociedad. Además el comercio está impregnado de desprecio por el prejuicio aristocrático.

[El purgatorio y la confesión]

La Mandrágora es una comedia de tonos oscuros. De sus personajes, el más oscuro es el fraile: una sórdida mezcla de hipocresía y cinismo. Es particularmente célebre la escena en la que el fraile Timoteo incita a la virtuosa esposa a que deje sus escrúpulos de lado. Este personaje pone de relieve la concepción de la existencia humana ligada invariablemente al pecado del siglo XVI. Como ya sabemos, el lugar donde se desarrolla la obra es la ciudad. Esta localización está estrechamente relacionada a las órdenes mendicantes y también a una religiosidad concreta. Los mendicantes subsistían mediante la limosna y no a través del diezmo o las impuestos de tipo feudal. Con el gran movimiento de urbanización comenzado en el siglo XI, se afirma un nuevo mundo urbano con valores y comportamientos inéditos. El placer del intercambio comercial e intelectual; el precio del trabajo, el tiempo y el dinero más exactamente calculados; la búsqueda de la seguridad y la comodidad en los nuevos códigos de vivienda, alimentación y vestido. Como dice Le Goff, los mendicantes favorecen y legitiman la nueva sociedad urbana. Sobre todo lo más esencial, como la actividad de los universitarios y el trabajo de los mercaderes. También tienen influencia en otros ámbitos, como por ejemplo, la novedad de la confesión que se liga con la aparición de una conciencia individual, el desarrollo del examen de conciencia y la sofisticación de la casuística moral, es decir, el razonamiento basado en casos concretos. En la obra de Maquiavelo, Timoteo es el fraile con quien se confiesan los habitantes de la ciudad. Un buena ilustración de esto es una escena donde el fraile Timoteo habla con una señora anónima y ésta le pregunta si su difunto marido estará en el purgatorio y si el turco atacaría la ciudad ese año. Cabe destacar el miedo al turco y el papel del purgatorio en la religiosidad de la época. Cabe destacar el miedo al turco y el papel del purgatorio en la religiosidad de la época. Para muchos pecadores, el purgatorio representa la esperanza. Un tercer reino en el que pueden redimirse entre el juicio individual que sigue a la muerte y el juicio final. Por ello, el personaje Calímaco dice que “lo peor que te puede pasar es morir e ir al infierno!”. En cuanto a las epidemias, hay que decir que siguen existiendo pero pierden virulencia, por ejemplo la Peste Atlántica de finales del siglo XVI, pero por otro lado, hay mecanismos para combatir sus efectos. Nicia exclama en un momento: “Disentería!( En el original: cascasangre)” como expresión de enojo, pero expresado de forma espontánea, permite entender el papel de la epidemia en el imaginario de la sociedad del siglo XVI.

[Alta y baja cultura]

Existía en la Italia del siglo XVI, los más heterogéneos ambientes, una tendencia a reducir la religión a una realidad puramente mundana, a un vínculo moral y político. Esta tendencia está expresada en lenguajes diversos, que parten de presupuestos muy diversos. Y, sin embargo, en este caso quizás podremos entrever una convergencia parcial entre los ambientes más avanzados de la alta cultura y los grupos populares de tendencia radical. Ginzburg plantea que el hecho de que la cultura de las clases subalternas de la Europa preindustrial sea una cultura casi exclusivamente oral hace que no deje huellas. De aquí que, con su estudio de Menocchio, se pueda plantear el hecho de que las raíces de gran parte la alta cultura medieval y postmedieval sean populares. El siguiente período, marcado por la contrarreforma, se define por una distinción cada vez más delimitada entre la cultura de las clases dominantes y la cultura artesana y campesina. Coincide con una acentuación de las diferencias sociales impulsadas por la revolución de los precios y, en este contexto, también encontramos la intensificación de los procesos de brujería y el rígido control de grupos marginales como los vagabundos. Así pues, como afirma P. Burke, todos los integrantes de la alta cultura podían participar de la cultura popular, pero nunca a la inversa. Esta polarización de culturas es retratada por Maquiavelo en su estilo de escritura sarcástico y grosero, que el ser redactado en latín, la lengua de la alta cultura, muestra una confluencia de corrientes doctos y corrientes populares; mezcla entre la cultura escrita y la cultura oral en clave de humor. Este recurso se ve ejemplificado con más claridad cuando Calímaco dice: “Nam causae sterilitatis sunt: ​​aut in semine, aut in matriz, aut in strumenti Seminario, aut in virga, aut in causa extrínseca.” O cuando Mister Nicia exclama: “Pota di san Puccio! “Pota significa vulva, por tanto en esta exclamación popular obscena une una parte del sexo femenino con un nombre de santo en masculino haciendo también en este caso una caricatura de la relación entre la cultura laica y la religiosa. Para ponerlo como Delumeau, la mentalidad de la época cada vez concibe más las distinciones morales, religiosas y sociales en términos de espacio. Cada vez se pierden más las zonas de contacto entre los integrantes de la cultura de élite y los de la cultura popular. No por nada, en la obra, Calímaco afirmaría que “ningún artesano pone el pie en mi casa.”

[Jerarquía social]

En el mundo rural, sobre todo en Europa del este se desarrolló una particular evolución hacia una segunda servidumbre. Pero no estamos hablando tanto de la condición en el mundo rural como del mundo urbano. El hecho de que Siro sea tratado explícitamente de criado o sirviente doméstico tiene más que ver con la distinción de clases sociales, como por ejemplo, también Mister Nicia cuando exclama: “Si hubiera sabido que no tendría hijos, me hubiera casado con una campesina!”, dirigiéndose a Lucrecia. Esta distribución jerárquica era considerada natural y justa, en base a la dignidad de las tareas o privilegios de cada uno. No obstante, esto no impedía percibir las diferencias materiales entre las personas. Por tanto, más allá de la condición jurídica característica del antiguo régimen, había también, según Claude Seyssel, una distinción en lo que en Francia se llamaba tercer estado. Este autor menciona el “pueblo grande”, burguesía mercantil, y el “pueblo pequeño”, los trabajadores manuales. A pesar de esta división, la sociedad tenía una movilidad social, como explica Delumeau, la burguesía quería ennoblecerse y la nobleza también incorporó ciertos valores de la burguesía, como la predilección por las ciudades o el deseo de instruirse. Por otra parte, la burguesía al aspirar a ennoblecerse, fue asimilando valores como el deseo de aparentar o el desprecio por el trabajo manual.

[Conclusión]

El presente trabajo ha sido conformado a partir de los textos trabajados en clase, la lectura apasionada del libro de Maquiavelo y el uso de bibliografía complementaria de varios autores. Lo que me ha hecho decantarse por este autor ha sido el uso del sarcasmo y la ironía. Pero más allá del estilo, creo que el estudio de, por ejemplo, el papel del purgatorio en la religiosidad de la época o la distanciación entre cultura popular y cultura de élite, desde la literatura da otra perspectiva para futuras investigaciones como historiador. Como conclusión, me gustaría hacer mención de la publicación, en 1511, del libro de Erasmo de Rotterdam: Elogio de la locura. Hay que mencionarlo por los puntos de contacto con la punzante crítica que hace Maquiavelo de la vida monacal a través del personaje de Timoteo. El libro de Erasmo es una crítica de la vida de los monjes atacando la pereza o la avaricia de éstos. Se considera acertado el uso de la sátira por que los lectores podían reír sin cuestionar seriamente sus creencias. La obra de Erasmo inspiró más obras satíricas como la de Rabelais, en la que se puede ver el carnaval como crítica del poder. En este punto, se puede hacer mención de Johan Huizinga cuando, en Homo Ludens, habla de qué manera el juego está íntimamente ligado a la cultura. Huizinga dice que la cultura en sus primeras fases es totalmente lúdica, pero que ido evolucionando hasta llegar a las esferas de lo sagrado, de ahí que los ritos y ceremonias de los pueblos tienen impregnadas estas funciones lúdicas. Por eso que Carlo Ginzburg se pueda plantear que las raíces de gran parte la alta cultura medieval y postmedieval sean populares. Y también por eso, tanto Maquiavelo, como Dante, Petrarca y Montaigne, escribieron sobre la libertad intelectual y la expresión individual con cierto escepticismo hacia el mensaje cristiano, que representa las esferas de lo sagrado.

Roc Solà
Història a la Autònoma de Barcelona. L'Enric Parellada em va obligar a crear un blog i des de llavors porto La Trivial al cor.
https://rocsola.wordpress.com

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