lunes, noviembre 20, 2017
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Eduardo Galeano en mi vida

Eduardo Galeano en mi vida

por Roc Solà

 

El 13 de abril de 2015 moría Eduardo Galeano. Más de un año sin él me parece demasiado. La verdad es que no sabía cómo escribir este pequeño homenaje pero “—¿Qué es lo que más te gustaba de él?”— me preguntaba mi crítica de estilo. Pregunta necesaria. Difícil describir lo cercano. Pues la respuesta inmediata a esa pregunta: Su voz. Su tono. La voz de Galeano es algo que ya está en mi vida hasta el final porque era una voz grave y tranquila que no se cansó nunca de decir que otro mundo era posible. Allí por el mayo de 2011, el padre de un amigo mío me conminó a ver un programa de la televisión de Catalunya llamado Singulars. Un hombre, cerca de los setenta, hablaba con sosiego sobre las movilizaciones de las plazas. El 15M. La paz de sus palabras, con diminutivos, con belleza, me atrapó. Ahora entiendo que la tranquilidad de Galeano es la tranquilidad del que dice la verdad. Hay ideas suyas que no se han despegado de mí desde que se lo escuché ahorita recién. “Al fin y al cabo, somos lo que hacemos para cambiar lo que somos”. Siempre he pensado que la literatura es un poco el marketing de la filosofía.  Y el marketing nunca ha dejado de ser contar historias a la gente. “Los científicos dicen que estamos hechos de átomos, pero a mí un pajarito me contó que estamos hechos de historias.”

 

Se inició en el periodismo a los catorce años, publicando dibujos y caricaturas políticas que firmaba como Gius. Posteriormente fue jefe de redacción del semanario Marcha y director del diario Época. En 1973 se marchó de Uruguay—porque, según él no le gustaba estar preso— a Argentina, donde fundó la revista Crisis, y en 1976 continuó su exilio en España— porque, también como él decía, no le gustaba estar muerto.

 

Regresó a Uruguay en 1985, cuando Julio María Sanguinetti asumió la presidencia del país por medio de elecciones democráticas. Posteriormente fundó y dirigió su propia editorial (El Chanchito), publicando a la vez una columna semanal en el diario mexicano La Jornada

 

Su obra, traducida a mas de veinte lenguas, es una radiografía de América Latina. En 1971 el escritor había redactado, entre litros, océanos de café, Las venas abiertas de América Latina. Una cosa es un niño y la otra un enano. Mentían quienes decían que el subdesarrollo era una etapa del desarrollo. En realidad el subdesarrollo es consecuencia del desarrollo ajeno. Esas son las tesis principales de su libro más famoso planteadas en 1971. Hace 45 años. Ha tenido más de treinta ediciones.

 

En Memoria del fuego, Eduardo Galeano lleva a cabo una revisión de la historia de Latinoamérica desde el descubrimiento hasta nuestros días, con el propósito de enfrentarse a la “usurpación de la memoria” que él denuncia en la historia oficial. La obra es un mosaico hecho de historias— átomos para él— sin demasiada grasa. Él siempre contaba que le gustaba hacer sudar a los textos, que perdieran las palabras de más.

 

 

Su última publicación, ya póstuma, se titula El cazador de historias. La escribió a mano, como todas las demás, y cuidó cada uno de sus detalles, eligiendo incluso la portada y las ilustraciones. En este libro Galeano habla de su parte más íntima y de momentos inolvidables, como su encuentro con Salvador Allende antes de morir o sus intercambios literarios con Carlos Onetti, así como de su compañera Helena, a quien dedica el libro.

 

Otra cosa que recordaré siempre es un video, que se puede encontrar en Youtube, en el que se escucha a Galeano hablar con un grupo de jóvenes indignados en Barcelona. Les cuenta su versión del mundo, entre bromas, entre historias, y al final, con la sencillez que lo ha envuelto siempre, casi como un halo beatífico, se va agarrado del brazo de Helena mientras va desapareciendo la imagen. Ahora ya camina por el viento.

 

“Ellos son dos por error que la noche corrige”.

 

 

Roc Solà
Història a la Autònoma de Barcelona. L'Enric Parellada em va obligar a crear un blog i des de llavors porto La Trivial al cor.
https://rocsola.wordpress.com

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