miércoles, septiembre 20, 2017
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Dicen que lo es pero no lo es

Dicen que lo es pero no lo es

Como sabéis la mayoría de los que estáis leyendo este artículo, España pasa por tiempos difíciles aunque si miramos unos pocos años atrás tampoco no se puede decir que el país fuera de maravilla. Nos encontramos ante una situación política absurda, una situación en la que parece que la democracia no funciona, o no funciona como debería, y eso no lo digo yo, lo dicen los partidos de forma indirecta, cuando nos dicen que no son capaces de ponerse de acuerdo y que mejor se vote otra vez. ¿Acaso hemos votado mal los españoles? ¿Volver a votar porque un grupo reducido de gente no sabe ponerse de acuerdo?

Si es verdad que el hecho de votar es un acto democrático, pero votar hasta que salga el resultado deseado por alguna de las partes interesadas, no sé si es lo que se puede llamar exactamente democracia. Y con eso no es que quiera que se pongan los políticos de acuerdo para lograr una suerte de estabilidad o gobernabilidad o como decía Monedero en un seminario en Venezuela: como si ahora el problema es la gente que está ingobernable.

La voluntad de la gente se expresó el 20 de Diciembre y que hoy no haya un gobierno que represente una mayoría de la población del Reino de España, es una clara afirmación de lo que se decía en las calles y plazas del movimiento 15-M. “Lo llaman democracia, pero no lo es”. En teoría vivimos en una democracia representativa y no creo que votar una vez cada cuatro años pueda reflejar la voluntad de un pueblo y sentirse representada al mismo tiempo. Tampoco lo es hacer votar lo mismo dos veces, porque unos pocos no saben, o no quieren ponerse de acuerdo. Democracia a mi forma de ver (porque hay muchas formas de ver) es hacer el pueblo partícipe de la política. Y creo que ahora mismo el pueblo español no tiene muchas oportunidades ni espacios donde participar en política y cuando lo hace, parece que no lo hace bien. Esto no es democracia señores.

Desde lo más humilde del pueblo Español soplan vientos de cambio. Un viento sutil que empezó el 15 de mayo de 2011 y que ahora se ha convertido en un huracán imparable. Unas rachas de viento que arrasan todas las viejas formas de hacer política. Formas de hacer que se creían sólidas e invulnerables. Un nuevo partido ha emergido del anhelo de las gentes de ir hacia un cambio real, devolver la democracia al pueblo y resignificar a lo que llamamos democracia.

Podemos está siendo una revolución en la política española y eso no me lo puede negar nadie. La política ya no se entiende como un grupo de personas que tienen que administrar cifras en una suerte de empresa llamada España. Las emociones y los sentimientos han vuelto en la política, ya no vale eso de unos políticos totalmente grises a los que votamos una vez cada cuatro años y que después esperemos que solucionen nuestros problemas. Ahora la política puede volver a la gente. La política vuelve a representar a la gente y eso de forma inevitable mueve emociones y sentimientos, algo que es muy humano.

Se está humanizando la política. Los días en que la política se hacía sin su gente han llegado a su fin y, de forma inevitable, los partidos tendrán que hacer política de una forma en la que los romanos creían que la vida y el alma se aspiraban cuando se inhala el aire para respirar. Estos nuevos vientos van cargados de vida, hay que respirar todos de este aire de forma libre, igual y fraternal.

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