jueves, noviembre 23, 2017
La trivial > Sin categoría > ¿Cómo apretarle las tuercas al Régimen? Mirando a Navarra y a la República Catalana de los Comunes

¿Cómo apretarle las tuercas al Régimen? Mirando a Navarra y a la República Catalana de los Comunes

¿Cómo apretarle las tuercas al Régimen? Mirando a Navarra y a la República Catalana de los Comunes

A casi un mes de las elecciones, dramático Waterloo para el cambio político, empezamos a vislumbrar movimientos y reflexiones políticas a ambos lados del tablero para responder al clásico “¿qué hacer?”.

El PP por su parte ya ha empezado sus maniobras de cara a encarrilarse hacia la gran coalición cediendo de momento en temas sacrosantos como la reforma constitucional, bandera del PSOE durante la campaña. Aunque las recientes votaciones para elegir la mesa del congreso apuntan a un gobierno en minoría del PP con apoyos tácticos de otros partidos para legislar lo mínimamente necesario (léase presupuestos generales del estado).

 

Pero, ¿qué hay del bando del cambio?

Creo que es interesante leer los resultados en el País Vasco, Cataluña y Navarra porque a corto plazo pueden ejercer de brújula para una nueva estrategia del bloque del cambio popular y democrático.

 

Confluencias vale, pero ¿qué confluencias?

Más allá del metafísico debate sobre si las confluencias suman, restan o todo lo contrario es evidente que no todas las confluencias funcionan y ello se debe a que depende de qué tipo de articulación tome la confluencia. En Cataluña tenemos un buen listado de cómo hacer confluencias y como no hacerlas. La respuesta obvia es que las confluencias municipalistas a lo Barcelona en Comú funcionan mientras que las que son a lo Catalunya Sí Que Es Pot fracasan estrepitosamente.

¿Significa eso que el traslado de la confluencia de un nivel a otro caduca por alguna razón? La respuesta a la luz de los dos éxitos consecutivos de En Comú Podem es rotundamente que no.

Lo que ocurre es que en un caso hay unos ingredientes y en el otro faltan. Y es que la confluencia activada en modo sopa de siglas y pactada por arriba antes de unas elecciones, sean autonómicas o generales, está claro que no funciona.

Mientras que las confluencias articuladas en base a la Unidad Popular y Ciudadana y conformadas por abajo tienen éxito. Un gran acierto del documento estratégico de la Asamblea de Vista Alegre por cierto.

Visto lo visto, entre muchos otros factores podemos llegar a la conclusión que Unidos Podemos ha pecado de lo mismo que Cataluña Sí Que Es Pot. Aun así optimismo de la voluntad, es posible aun transformar esta confluencia en algo similar a En Comú Podem pero a nivel estatal.

Viendo todos los resultados electorales en su conjunto desde 2014 creo que es razonable afirmar que cuando Podemos ha seguido una lógica estratégica de entenderse a sí mismo como herramienta para la Unidad Popular, y no como fin en sí, es cuando ha tenido más éxito.

Así pues, morir de éxito, para dejar paso a espacios más amplios y participativos podría ser uno de los caminos a seguir. En Cataluña por lo menos parece bastante claro. Dicho esto, pasemos a otro tema. Tenemos claro el tipo de confluencia, pero ¿la hoja de ruta también?

 

Nuevas dicotomías sobre la mesa

El panorama a nivel del estado español parece bastante estancado para el bloque del cambio político y además con la grave amenaza de cerrar el ciclo abierto por el 15 M. Pero la constatación de que en Cataluña, País Vasco y Navarra existe ya un sentido común diferente y la oportunidad de vertebrar sólidas mayorías sociales y políticas para el cambio ofrece, en mi opinión, una oportunidad para reabrir la ventana de oportunidad y picar sobre las grietas del régimen.

En Cataluña es evidente que tenemos una mayoría de la población que desea un cambio social y nacional. Y aunque tengamos que tomar las elecciones generales como una especie de sondeo, no fiable al 100%, de cara a unas probablemente próximas elecciones autonómicas podemos afirmar que tenemos asentada firmemente una hegemonía del deseo del cambio.

Esta hegemonía toma una forma plural, sobre todo al ver En Comú Podem seguida por Esquerra Republicana, y sería más plural aún al contar con la CUP. Lo cual nos permite aventurar la hipótesis de ganar la Generalitat catalana a partir de la unidad en la acción de esa pluralidad de fuerzas que muy bien podrían obtener una mayoría en el Parlament.

No sabemos a día de hoy si la CUP compartiría esta estrategia, aunque hemos visto ejemplos municipales positivos como el de la alianza en Badalona, y si ERC apostaría por ello dejando de lado su socio de Junts pel Sí, Convergència. Pero es evidente que nosotros tenemos que movernos también para hacer esta hipótesis posible. En este sentido hay que dotar al catalanismo popular de una estrategia política que vaya más allá del mero referéndum, para evitar una Cameronada, por decirlo de algún modo.

Hacer un salto adelante requeriría tomar cartas en el proceso soberanista y en uno de los dos bandos que tenemos a día de hoy. Los soberanistas populares, por el cambio político y social, frente al soberanismo de las oligarquías que a día de hoy no tienen ni hoja de ruta para el proceso constituyente ni ganas de un país nuevo y socialmente justo.

Si somos mayoría y podemos encender un proyecto constituyente catalán, ¿por qué no vincularlo con el objetivo de conseguir una República Catalana de los Comunes?

Así podríamos desplazar totalmente a Convergència y como efecto colateral deseado animar a procesos constituyentes en el resto del estado que pongan en tensión otra vez a las elites y al bipartidismo.

 

La vía navarra del cambio

Pero este planteamiento para Cataluña creo que es extrapolable también para el País Vasco y Navarra donde tenemos un ejemplo muy interesante que valdría tener en mente. Allí por ejemplo las elecciones municipales del 24 de mayo de 2015 coincidieron con las autonómicas. Las distintas fuerzas de izquierda eligieron pivotar sobre el eje nacional popular navarro que sirvió para echar a la candidatura aliada del PP, Unión del Pueblo Navarro, e investir a Uxue Barcos como primera presidenta soberanista y progresista de Navarra. Allí Podemos vio, acertadamente, a EH Bildu y Geroa Bai como actores políticos amigos con los que compartir un proyecto de cambio. De hecho la alianza de Podemos pasando por Geroa Bai, Bildu e Izquierda-Ezquerra consiguió el 47’5% de los votos y la mayoría de escaños del parlamento navarro. Un éxito al juntar por fin el eje nacional con el eje social.

La proximidad de elecciones en Cataluña y País Vasco junto con la posibilidad real de ganar la Generalitat y la Lehendakaritza en base a esta vía navarra debería ser una opción a contemplar para sacudir de nuevo el tablero frente al “laissez faire” de los acontecimientos. Sin miedo a las rupturas democráticas y entendiendo la posibilidad de rearticular los conflictos nacionales para materializar los diferentes procesos constituyentes que tenemos pendientes. Foto: Grafiti de Logan y Joe en Sevilla.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *