Jueves, Julio 20, 2017
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Cartago y Roma

Fue en España donde mi generación aprendió que uno puede tener razón y ser derrotado, que la fuerza puede destruir el alma, y que a veces el coraje no obtiene recompensa. – Albert Camus

Damnatio memoria

La definición de amnistía en la RAE es: perdón de cierto tipo de delitos, que extingue la responsabilidad de sus autores. Amnistía en griego quiere decir olvido y es curioso que la palabra amnistía venga de la misma familia que la palabra amnesia. En la historiografía clásica, la historia era visto como un género literario en el cual, muchos historiadores, ayudados por otras disciplinas como la oratoria, la retórica, la épica o la lírica, escribían las fuentes de los acontecimientos históricos. Antiguamente, la historia de la cultura era más oral que escrita, y para dar verosimilitud al relato, muchas veces el autor se servía de artifices literarios o manipulaba intencionadamente la historia para fines políticos, dando así una imagen creíble que pudiese impresionar a aquellos ciudadanos en favor de las decisiones políticas de las asambleas polis o del poder estatal. Mucha de la información que nos ha llegado se pone en tela de juicio a causa de que es sesgada o no es del todo creíble muchas veces. Cuando el historiador analiza las fuentes, siempre debe de leer las fuentes de una manera crítica y poniendo en duda todo aquello que pueda ser inverosímil, pero sin caer en la crítica desde los ojos actuales a los hechos pasados. La creación de un relato histórico no es lo mismo que la creación de una memoria colectiva. Mientras que la creación de un canon histórico viene acompañado por la visión que las infraestructuras de poder quieren que tome un cierto acontecimiento, la memoria colectiva se construye a través del recuerdo de las gentes que han vivido determinado hecho. El problema muchas veces de la memoria histórica es que la memoria es frágil y que las personas a veces recordamos ciertas cosas y nos olvidamos de otras. Todo el mundo tiene derecho al olvido, al anonimato y también tiene derecho al recuerdo, más aún cuando se trata de experiencias traumáticas en el ámbito personal o colectivo.

La guerra civil es una forma heterodoxa de hacer la guerra, ya que la gran mayoría de guerras son entre naciones o países enfrentados (sean por los motivos que sean) y en estos conflictos la mayoría de veces se produce la deshumanización a los enemigos por mecanismos varios.Sin embargo, la guerra civil no debe necesariamente ser así. Muchas veces, una guerra civil es presentada como una lucha de clases en el momento más crítico de dicha lucha, cuando las condiciones materiales son tales que una clase decide tomar las armas para combatir la estructura de estado establecida, sea mediante una revolución o un golpe de estado. Un ejemplo de ello sería la guerra de los Ochi o el Bellum Sociale (91 – 87 aC), un episodio de la historia de la Roma republicana poco conocido en el que la ciudad de Roma se enfrentó a sus aliados itálicos que pedían ser reconocidos como ciudadanos romanos. Lo que sabemos hoy de esta guerra es poco y la información de las fuentes es sesgada y solo tenemos una visión de los hechos, la canónica. Para las fuentes romanas, dicha guerra no fue una guerra civil o una revuelta, fue un Tumultus, un pequeño disturbio. Pero así como en la mayoría de guerras hay una deshumanización de los oponentes, en los casos de la guerra civil son más delicados, porque los mismos bandos forman parte de la misma organización política y social, es decir, forman parte del mismo credo social. Sin embargo, para que exista dicho conflicto debe de existir una heterogeneidad de elementos que sea capaz de crear un “nosotros” y un “ellos” que decidan ,mediante la violencia, resolver sus problemas. Cuando se produce un conflicto así, se rompe el sistema y las leyes. La política democrática en los estados modernos, a imagen de los estados liberales, trata de resolver estos problemas mediante las instituciones y las asambleas nacionales de cada país para evitar el conflicto social, pero cuando las dinámicas de poder quiebran, las leyes anteriores se reemplazan extraordinariamente por nuevas leyes y poderes, que sustituyen por completo a los previos, y las estructuras gubernamentales toman un carácter más autoritario por la naturaleza del conflicto. La mayoría de veces se crean dos sujetos opuestos con interpretaciones antagónicas y es difícil poder definir estos sujetos porque son heterogeneos y a veces irreconciliables.

En la historia de los conflictos bélicos, la historiografía toma una importancia vital, ya que se encarga de construir aquel relato que ,en un futuro, cuando se quiera entender una sociedad o estudiar dicho conflicto, se deberá consultar para entender qué y cómo fue ese determinado enfrentamiento. La historia difícilmente puede ser neutral, porque aquellos que la escriben tienen una determinada ideología y las lecturas que han realizado determinan su forma de pensar y de entender el conflicto. Puede existir la voluntad de crear una historia neutral y poder explicar aquellos hechos sin la voluntad de difamar o de menospreciar, esto es, simplemente, explicar los hechos desde una perspectiva cierta y sin que el autor necesariamente simpatice con determinado bando. En una guerra civil puede existir dos versiones de un determinado hecho y aquel que vence en el conflicto se asegura de que su versión sea la canónica y la que pase a formularse para ser estudiada y aprobada. Esta versión se cristaliza en las estructuras de poder que hacen crear memoriales y días festivos donde se celebra el hecho en sí (sea victoria o derrota).Así es como la historia pasa a ser parte de la política. También se pueden crean unos símbolos en honor a los caídos y estos pasan a formar parte de la cultura popular del colectivo social. En determinados casos, se puede llegar a manipular la historia mediante la coerción y la eliminación de todo rasgo histórico de los vencidos mediante métodos represivos, de tal manera que aquella versión hegemónica de un conflicto no deje indicio o lugar para reconciliar los dos bandos.

Tratar una guerra es una tarea difícil, porque cuando se trata un conflicto así, se está tratando sobre la muerte de muchas personas y debería de existir el decoro y el respeto sobre la muerte de aquellas personas más desfavorecidas o inocentes al margen del conflicto. Entonces es cuando también se crea la memoria colectiva. Cada ser humano tiene memoria y esta determina cómo es la persona. La memoria puede fallar, porque algunas veces puede resultar no del todo creíble o se decide olvidar ciertos recuerdos. Cuando hay una memoria colectiva es que hay un recuerdo conjunto, una memoria compartida por los individuos, y esta versión dista de la visión oficial y es producto de las investigaciones. Hay diferencia entre la memoria colectiva y la historia porque no es lo mismo un relato histórico que el canon histórico. El estudio de la narración de la memoria popular es dificil de conocer verdaderamente y saber diferenciarlo de la ficción, muchas veces utilizada para eludir la censura. La construcción de una memoria es la coherencia y la ordenación de unos hechos, es la articulación de unos acontecimientos colectivos con el pasado reciente. El proceso de recordar es voluntario, por lo que la salud de la memoria colectiva solo mejora con los memoriales, vitales y que deben de ser ofrecidos por las instituciones con el fin de mantener la memoria. La comunidad muchas veces no recuerda y es el estado quien realiza una selección de aquello que debe de recordarse, la memoria en cuanto a construcción simbólica sustituye a los recuerdos personales y colectivos.

Duelo a garrotazos

La guerra civil española es el punto de inflexión de la historia de España contemporánea y representa un punto y a parte en la historia social y politica del país, dejando así dos modelos y dos ideologías enfrentadas para siempre. Es, además, el efecto de numerosas causas que suceden en el pasado y tienen su resolución con el conflicto. Gabriel Jackson, como otros historiadores, defienden la postura de que la guerra civil no tiene sus orígenes con el fracaso de las reformas durante el período de la II República española, sino que se trata de conflictos más profundos y arraigados en la política y la historia española, como el absolutismo del siglo XIX y la Restauración borbónica. España, hasta 1936, era un país lleno de contradicciones y de una situación política tensa: Muchos de los problemas fundamentales como la reforma agraria, la distribución de la tierra y también las desigualdades sociales que en buena medida la II República española no pudo solucionar, fueron el caldo de cultivo de la aparición de ideologías revolucionarias que abiertamente declaraban la guerra al modelo político y económico de país. La CNT, sindicato anarquista que en el inicio de la guerra civil tenía un millón de afiliados, ya en su aparición y un año antes en la Setmana tràgica en el año 1909, planteba la organización sindicalista de aquellos trabajadores y sectores sociales más desfavorecidos proponiendo un nuevo modelo, el anarquismo. Lenin, en el Congreso efectuado en Moscú de la III Internacional comunista, centró su interés diciendo que aquellos países donde era más probable una revolución socialista serían Ucrania, Italia y España. Curiosamente, estos tres países han sido donde más influencia anarquista existe a causa de ser países donde la revolución industrial llegó más tarde y por su carácter económico más agrario con una débil pequeña burguesía y una oligarquía conservadora fuerte. Son, por lo tanto, países que podríamos denominar de la periferia europea y países capitalistas poco desarrollados. Así, donde según los postulados del marxismo, Kautsky, Rosa Luxemburgo y Lenin, que formaban parte en la II Internacional el núcleo intelectual más revolucionario, alejados de las ideas reformistas y socialdemócratas, consideraban que aquellos países más propensos a la revolución socialista eran donde habían las desigualdades más enormes, donde las condiciones materiales eran propias de países industrializados y los primeros focos de lucha obrera, como Francia, Reino Unido, Bélgica o Alemania. Sucedió todo lo contrario: La revolución triunfó donde no se pensaba que sería el hecho determinante, en países con un carácter más agrario y donde el capitalismo no se había desarrollado lo suficiente. La industrialización no creó una sociedad homogenea entre obreros y la burguesía que controlaba los medios de producción, hizo lo contrario, una sociedad más heterogenea con capas intermedias entre trabajadores desposeidos de propiedad hasta quienes controlan los medios de producción.

La guerra civil española se presenta como un conflicto bélico y a la vez como revolución. Hay un ímpetu revolucionario en el sector republicano y en el nacional y en ambos lados es aplastado. El fascismo fue un movimiento de auge en los años 30 en Europa. En España fue débil y vino de la ideología de la Falange. Ramiro Ledesma, Onésomo Redondo y José Antonio Primo de Rivera fueron sus ideólogos y escribían en la revista la Conquista del Estado, donde diseñaban un modelo de país nuevo inspirado en el fascio italiano, alejado del modelo burgués y acomodado, criticando al comunismo como depravación de los ideales europeos y salvando la patria de la intervención extranjera. La falange tiene sus orígenes en la pequeña burguesía y fue durante antes de la guerra, un movimiento minoritario con líderes del mundo universitario. Dará su gran salto a la política con la entrada de diputados fascistas de la mano de la CEDA. El franquismo no fue fascismo, porque el franquismo fue un movimiento conservador, tradicionalista y militarista, alejado a los postulados ideológicos del fascismo, que se presentaba como revolucionario, reaccionario, laico y antimilitarista. El franquismo usó la falange como vehiculo para expander su política y unir a los militares con los sectores civiles que daban apoyo a Franco. Y es entrada la guerra civil cuando el fascismo en España se va diluyendo por la muerte de Ledesma y Primo de Rivera, con los que desaparece el caracter fascista que quedaba en el movimiento. Mas tarde, el franquismo usará los símbolos y lemas de la Falange como propios.

En la parte republicana se vivía un climax revolucionario y la guerra civil para muchos combatientes se presentó como el momento para hacer la revolución. Las estructuras políticas de la República se volvieron aún más radicales: la entrada de ministros anarquistas como García Oliver y Frederica Montseny, la unión entre el PSOE de Largo Caballero con el PCE, el asesoriamiento militar y político de líderes comunistas vinculados con la III Internacional, el régimen de Stalin en la Unión Soviética… La idea del frente popular que ganó las elecciones de febrero de bebe de un gobierno mixto con ideas muy dispares pero de un carácter claramente izquierdista, anti-fascista y anti-burgués. El partido de Izquierda republicana, que era la izquierda progresista pero no revolucionaria, también toma un rumbo cada vez más izquierdista. En los partidos y sindicatos de izquierda hay una radicalización , así como la hay en las organizaciones y partidos de derecha. En definitiva,en el tablero político hay un giro hacia los extremos. Se produce una situación de violencia que desemboca en un conflicto abierto entre estos dos modelos, pero en la parte republicana es además una revolución. El POUM (Partido Obrero de Unificación Marxista), tachado por muchos de trotskista cuando en realidad era un partido que históricamente recogía dentro de él a muchas ideologías vinculadas al marxismo y a la izquierda, fue un canalizador de este movimiento revolucionario. Así fue también el PSUC o el PCE, al vincularse con el PSOE y pasar a ser partidos con un peso en el gobierno. Estos partidos, además, presentaron como prioridad ganar la guerra para poder realizar la revolución en España. El POUM en cambio, consideraba que era necesario hacer la revolución y ganar la guerra al mismo tiempo, es decir, expropiando fábricas y terrenos para poder constituir la dictadura del proletariado al mismo momento que se combate en el frente. Esta idea era similar a la de la CNT y la FAI, las organizaciones anarquistas más importantes y el sindicato más fuerte del momento. La CNT ,que tenía ministros en el gobierno republicano, veía de malas maneras su colaboración con la República a causa de hechos como Casas Viejas y la la Revolución de octubre en 1934 en Asturias. Por eso se produce un giro en la guerra con los hechos de mayo de 1937, cuando POUM y la CNT deciden tomar el edificio de Teléfonica en Barcelona y se atrincheran y debe de participar el ejército con los tanques rusos para desalojar el edificio.

George Orwell, cuyo nombre real era Eric Arthur Blair, que fue voluntario de las Brigadas Internacionales, vinculado al trotskismo y al POUM, recoge en la novela Homenaje a Cataluña muchas de sus vivencias durante la revolución y la guerra. André Malraux, en su libro L’Espoir, hace tambien un relato vivido de la Barcelona revolucionaria y de cómo el pueblo de la ciudad condal levantó barricadas para defender la República del golpe de estado. La participación extranjera en el conflicto tuvo repercusiones internacionales cuando la Sociedad de Naciones ,para evitar que la guerra se propagase por Europa, prohibió ayuda por parte de las democracias occidentales en la parte republicana, llegando incluso a dividir las aguas internacionales próximas a España y habiendo situaciones de bloqueo por parte de barcos franceses y británicos en las costas españolas. Aquellos voluntarios que querían luchar en España debían de hacerlo en la clandestinidad y muchos cuando volvieron de España derrotados, estuvieron con penas de cárcel por su participación. La República solo tenía la ayuda de la Unión Soviética y México, que se basó sobre todo en la recogida de exiliados al final de la guerra y el envío de algún material militar de mal funcionamiento y anticuado. La Unión Soviética planteó la idea de los frentes populares que después de la Segunda guerra mundial exportará a los países ocupados de la Europa del este. España fue un campo de pruebas por las potencias de su tiempo, que decidieron poner en marcha tanto tácticas militares como políticas. Muchos historiadores situan ya la guerra civil española (esto es, el año 1936) como el inicio de la Segunda guerra mundial. Lo que sí que es cierto, es que ,ya en el año 1933, con la subida del nazismo en el poder y con la invasión japonesa en Manchuria, el mundo va al rumbo de la polarización de las potencias que desembocan finalmente en el 1939 con el conflicto total. En España, las izquierdas tenían puesta su esperanza en otra revolución socialista después de Rusia y el fascismo tenía la esperanza de constituir allí una nueva Italia. Ambas cosas no sucedieron y Franco ,que poco a poco había ido tomando más importancia dentro del ejército regular, acabaría siendo el Caudillo y el adalid del anti-comunismo vinculado con las democracias occidentales que preferían un dictador militarista que no una Rusia española próxima a la Europa occidental. Es curioso que en el exilio y la huída de muchos republicanos españoles, el gobierno del frente de izquierdas francés, actuara con sus homólogos españoles de manera ruín deportándolos en las playas del sur de Francia.

Así como la República tuvo problemas para abastecerse de material y la situación internacional fue crítica ya en los inicios del golpe, los militares tenían la ayuda de aviones alemanes para el transporte de tropas de Marruecos a Andalucia y la ayuda de la marina italiana que se dedicó a castigar la dividida marina española y a impedir que el ejército republicano pudiese cortar el cerco. Fue decisiva la ayuda alemana e italiana al ejército nacional, y hoy se pone en duda la capacidad militar nacional si no hubiese tenido dicha ayuda. Al finalizar la guerra, Franco, como gran vencedor en el conflicto, asenta las bases de un nuevo modelo que será conocido más tarde como el primer franquismo o el autarquismo. Este período de estancamiento económico y la pérdida de sus colaboradores después de la Segunda guerra mundial, hizo dismunuir la producción a niveles anteriores de la guerra, marcada por una hambruna y la inmigración interior de las zonas más agrarias del país a las zonas más urbanizadas. El franquismo también se sirvió de métodos represivos y militares para la persecución de adversarios políticos en el interior y en el exterior del país, como la prohibición cultural y política.

A modo de conclusión

El 30 de enero del año 1938, en la plaza próxima de la iglesia Sant Felip de Neri en Barcelona, cayó un artefacto explosivo de uno de los aviones italianos que bombardeaban regularmente la ciudad (1). Hubo 42 víctimas mortales en el momento, la mayoría niños que se habían refugiado allí. No se sabe la cifra exacta de las muertes, pero se detalla la aparición de cuerpos desmembrados así como de muchos brazos y manos. Se estipula que a parte de las 42 bajas confirmadas podrían ser más y un centenar de heridos. Hoy, en el año 2015, no ha habido ningún gobierno democrático después de la Transición que haya culpado y perseguido los crímines de guerra y del franquismo como en Italia y en Alemania después de guerra mundial sí que se hizo. Leía el otro día en las noticias que Albert Rivera no estaba interesado en debates sobre la memoria histórica y no pensaba retirar los honores vigentes a la figura de Francisco Franco (2). Un país que no piensa históricamente y no tiene en cuenta su historia, es un país perdido y no hay nada que lo defina. Desde aquí quiero decir que ambas partes, tanto los republicanos como los nacionales, cometieron crímenes de guerra y que deben de ser estudiados y perseguidos como crímenes contra la humanidad. Pero el gobierno de España no quiere acusar al franquismo, que es la base de este régimen, y que ha causado tantas muertes que nos ha convertido en el segundo país con más fosas comunes, solo superado por Camboya.(3)

En el principio de este artículo, hablaba de la importancia de la memoria histórica, porque es algo que define un pueblo, es parte de su legado cultural y marca el futuro de los acontecimientos. Salvador Allende, en la casa de la Moneda de Santiago de Chile, antes de su caída, hizo su último discurso en el cual decía: la historia es nuestra y la hacen los pueblos. Si amnistía es olvidar, si olvidamos quienes somos, no seremos nadie. Al contrario, hay que ser valientes para llegar a ser individuos libres y ciudadanos nuevos del modelo político y social que queremos para nuestro país. La historia de España es triste, porque siempre acaba mal. Es más triste aún cuando hay familias que no pueden desenterrar a sus parientes de las cunetas y el hecho de que España es un pais que sigue perpetuando un sistema donde no condena los errores del pasado y por esto están determinados a repetirse.

Bibliografía

JACKSON, Gabriel (1965): La República española y la guerra civil (1936 – 1939), Princenton University Press, Mexico, D.F., 1967.

THOMAS, Hugh (1976): La guerra civil española, Debolsillo, Barcelona, 2011.

Notas a pie de página

(1): 75 aniversari del bombardeig de la Plaça Sant Felip Neri, revista Sapiens: http://blogs.sapiens.cat/historiadebarcelonaalaxarxa/2013/02/01/75-aniversari-del-bombardeig-de-la-placa-sant-felip-neri/
(2): El no del PP y la abstención de C’s evitan que se quite a Franco la medalla de oro de Calatayua, el diario.es: http://www.eldiario.es/aragon/politica/PP-abstencion-Cs-Franco-Calatayud_0_446906147.html
Rivera dice que C’s no apoyó quitar la medalla de Calatayud a Franco por no abrir debates “sobre memoria histórica”: http://www.eldiario.es/aragon/politica/Rivera-Cs-Calatayud-Franco-historica_0_448305351.html
(3): Acto contra la impunidad de los crímenes del franquismo, el País, http://politica.elpais.com/politica/2015/01/14/actualidad/1421202524_320633.html

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