martes, noviembre 21, 2017
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Anotaciones de un ayudante de cocinero (6)

Estos últimos días he leído la prosa breve de Guy de Maupassant. La verdad, no sé muy bien cómo empezar a contar lo que me han parecido sus textos aunque me han gustado. La primera vez que leí a Maupassant fue en una antología de autores de narrativa breve, un cuento pues corto y rápido de leer y a su vez cargado de dogmas morales que el autor se encarga de poner en duda. Al leer Cuentos esenciales, una recopilación de buena parte de sus cuentos, uno siente algo parecido a lo de entonces: Maupassant es alguien que a través de sus personajes describe un entorno en el que todo se rige por unas normas no escritas que todo el mundo tiene asumidas y asimiladas. Y por supuesto que estas normas se rompen en sus relatos, como pasaba en la realidad de aquel entonces. Es Maupassant pues quien intenta transmitir las ambigüedades de las personas en el intento de ocultar el traspaso de lo políticamente correcto. Dichas normas entendidas como el adulterio, la paternidad y maternidad ilegítima, el robo, el asesinato, la pobreza, el abandono de niños y bueno, más un largo etcétera. A mi modo de ver lo que Maupassant consiguió plasmar en sus relatos fue que no hay una fórmula fija para entender qué sería lo correcto en cada situación traspasada la frontera de lo moral y lo popularmente aceptado por la masa.

¡Uy, cuestionó lo moral, oh, qué sabio el ayudante de cocinero! ¿Y qué escritor bueno no lo hizo?

Bueno no sé responder a esta pregunta, pero en cuanto a lo moral lo que consiguió Maupassant no fue solo el hecho en sí de ponerlo en cuestión. El escritor francés utilizó un método de narración que repitió en muchos de sus relatos y es desde allí el enfoque crítico a la sociedad, es en el estilo en el que confió su singularidad. Me explico: en muchos de sus relatos las historias las empiezan dos personajes que dialogan. Sea cuál sea el tema que se trate a continuación, uno de los personajes le dice al otro que tiene una historia que contar referente a lo que en ese momento hablen. Entonces se cuenta la historia.

Este recurso de la narración le permitió al autor contar historias desde la tercera persona pero desde dentro. Y a su vez conseguía algo que creo muy relevante: lo popular, lo ocurrido en el vecindario, lo cercano, lo del interior, está al uso del debate colectivo, del cotilleo. El pueblo opina y crea, gracias a contarse las historias de los demás entre las gentes que no se ven afectadas por tales, una moralidad que se pone en el tablero de juego, de manifiesto en el campo de lo común, de lo comunitario, de la comunidad.

A mi entender sto es una de las características más relevantes de la narrativa breve de Maupassant. Al margen de sus historias y sus argumentos, léelos tú, lo que consigue crear es un entorno que le dá voz al pueblo, al colectivo. Pero no como algo positivo, algo puro o virgen, sino todo lo contrario, como esa voz escurridiza que crea rumores y opiniones y se cuela en el imaginario de la gente. Ese sujeto colectivo corrupto y que corrompe, gracias a apoyarse en esa moralidad absurda que se predica, pero que no se respeta.

Los cuentos de Maupassant son una buena lectura, claro que sí, pero lo que creo interesante es esta perspectiva desde fuera pero desde dentro. La tercera persona narrativa desde el punto de vista de un personaje. La voz del pueblo que se pudre y se corrompe a sí mismo y simultáneamente se cree perfecto.

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