martes, noviembre 21, 2017
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Anotaciones de un ayudante de cocinero (4)

(No contiene spoilers).

Esta semana he visto Crisis in six scenes, la primera (y última seguramente) serie del GRANDÍSIMO, MAGNÍFICO, FABULOSO, INCOMPARABLE, SINGULAR, FENOMENAL, EXCELSO Y ÚNICO Woody Allen; quien frente a su película más reciente Café Society, a pesar de que fuese de mi agrado, a mi entender el director de Nueva York ha sido capaz de aportar ciertos elementos dispuestos a distinguirse de toda su anterior obra, hecho que me parece muy relevante.
Creo que Allen encarna en toda su obra una posible definición de qué entender por posmodernismo. A menudo sus películas (quien haya leído sus relatos breves, que los incluya también en la siguiente descripción) son protagonizadas por personajes a quienes les surge un problema que no consiguen comprender. Para producir este efecto se apoya o bien en el amor o bien en cuestionarse los juicios de valores morales, o bien en ambos. Los cuales pone en escena a través del amor frustrado, el desengaño amoroso, el asesinato, la mentira, el robo y un largo etcétera. En suma, los personajes detectan dicho problema e intentan combatirlo, resolverlo o bien solucionarlo a lo largo de toda la trama, pero nunca lo consiguen. Es aquí donde está el acento posmoderno. Un sujeto que intenta enfrentarse a un conflicto que se le presenta, a sabiendas de que jamás conseguirá superarlo y aún así lo intenta y lo intenta inútilmente una y otra vez hasta la desesperación. El individuo posmoderno funciona a través de un sujeto que está destinado al fracaso. Alguien que intenta combatir sus problemas y que nunca los consigue solucionar. La lista de ejemplos que salen en las películas de Woody Allen respecto a estas características es muy larga: Annie Hall, Medianoche en París, Vicky Cristina Barcelona, Café Society, Septiembre, A Roma con amor, Si la cosa funciona. Bueno, en definitiva, creo que todas, al fin y al cabo podría seguir. Lo que me gusta y me llama la atención de la serie, pues, es que consigue superar dichos rasgos.

La serie va sobre cómo reacciona una familia conservadora al tener que convivir con una revolucionaria anticapitalista quien no se cansa de repetir que el gobierno tiene que cambiar porque mandan las oligarquías. Tampoco quiero entrar mucho en el argumento de la serie, para eso que se vea. Lo interesante de la serie es el antagonismo entre los personajes que representan Woody Allen y Miley Cyrus. Para mí ambos hacen un gran papel. En suma, si hay que ser breve, lo que me gusta más de la serie es que los personajes a quienes les corresponde la heroicidad son mujeres y, si mi desafortunado lector me lo permite, gente negra también.

Hay dos escenas que me parecen fundamentales para comprender por qué me ha gustado esta serie. Una en la que aparece una lista de libros y cómo el resto de personajes reaccionan respecto a ella. La otra cuando un personaje va a vender un guion de una serie televisiva a una cadena; el cual va sobre unos seres primitivos que viven en una caverna y de repente llega un ser primitivo evolucionado, de otra especie, en la caverna y cómo los primitivos actúan frente a eso.

Ambas escenas encarnan en sí dos de los hechos más trascendentales del argumento: el tiempo político cambiará gracias a la fuerza de los débiles o no cambirá y crítica feroz al pensamiento neoliberal, fascista y conservador.

Pd: Creo que a Woody Allen hubiera votado a Bernie Sanders.

(Texto dedicado a Roc Solà González, un gramsciano ambidiestro).

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