domingo, noviembre 19, 2017
La trivial > Opinión y Ensayo > ALABANZA A LA MEDIOCRIDAD

ALABANZA A LA MEDIOCRIDAD

ALABANZA A LA MEDIOCRIDAD

Por Julia Aguiar 

 

Hace ya una semana de las elecciones estadounidenses y todavía se reflejan los resultados en todo tipo de espacios: desde los virtuales, intentando menguar el estado de sorpresa y shock con todo tipo de gifs o memes hasta manteniéndonos informados de los últimos movimientos, cambios y propuestas en la formación del nuevo gobierno americano, llegando todo esto también a los espacios estudiantiles, el bar, el trabajo o las cenas de familia, con, al menos, ese comentario entre silencios de “Pues ha ganado Trump” y su seguida o no continuidad del tema dependiendo del conocimiento de la actualidad. 

 

A muchos aún les sorprende. ¿Cómo ha podido salir elegido alguien de quien, a través de los medios de comunicación, hemos escuchado de todo sobre su persona? Y es que todo el mundo sabría al menos comentar uno o dos casos controvertidos en lo referente a nuestro conocidísimo personaje Donald Trump: Que si su mujer fue actriz porno, que si construirá un muro en México o que si hace años se decantaba por las mujercitas jóvenes. Hay para elegir.

Sin embargo, y para intentar solucionar esta pregunta, tendremos que posicionarnos también en el otro lado. ¿Qué ocurría con Hilary?¿Qué hizo que todas esas encuestas que la declaraban vencedora y primera presidenta de la tierra de las oportunidades fallara?

 

Pues bien, para intentar poner respuesta a todas estas incógnitas que ahora el mundo tiene en mente, comenzaremos por hacer un breve repaso a las propuestas reales de ambos.

 

Si consultamos la página oficial del ahora presidente de Estados Unidos, descubrimos que sí, que es cierto que apuesta por la construcción de un muro en México y porque, además, el nombrado país lo pague. A Hillary en este sentido la encontramos más moderada, aunque menos concreta a la hora de establecer cómo y quiénes de los inmigrantes sin papeles sí hubieran sido legalizados.

Respecto a relaciones internacionales, que son en las que al final países como Europa se ven involucrados, corrió la idea de que Hillary y Rusia no eran muy buenos amigos, siendo beneficiario en este punto la diferente posición de Trump respecto a Putin, lo que quizá pueda evitar futuros conflictos con el país pero que, sin embargo, podrían crecer con Corea del Norte. En cuanto a tratados como el conocidísimo TTIP, ambos candidatos mantenían que, de momento, se concebía como un tratado muerto dados los problemas económicos en Europa, claro que, nunca se sabe.

 

Ahora bien ¿Y en lo referente a mujeres?¿Por qué se decantaron por alguien a quien salpica tanta polémica mujeriega? Probablemente, y como se vio reflejado en medios como Common Dreams, The Huffington Post o The Guardian, porque no se veían identificadas con ella, porque no trataba los problemas reales respecto a las diferencias económicas de las mujeres y cuestiones de oportunidades laborales respecto a la raza.

 

De todas formas, y habiendo ya plasmados estos datos, diré que lo presentado previamente no es en absoluto el objeto de este artículo, pues lo primero que haré será dejarlos a parte, para, más bien, no centrarme en por qué salió uno u otro, si no a dónde está yendo a parar una sociedad que acepta como candidatos a personajes como los anteriores, y, con esto, no sólo minimizarlo al panorama estadounidense, si no al plano europeo: Austria y el FPÖ, siendo éstos euroescépticos y anti inmigración. O la salida del Reino Unido de Europa cuando la situación se pone difícil en vez de demostrar unidad. O Alemania y el rechazo a aquellos que necesitan asilo (Aunque sí es verdad que el reparto podría ser más equitativo y podríamos ayudar un poco, que aquí, en España, ni idea del tema…) y, siendo este artículo de procedencia española, la devolución al poder de un partido del que no sé qué más hace falta para demostrar que es culpable de corrupción, así como de medidas que pueden dañar mucho a la sociedad, como es la salida de la filosofía obligatoria en las escuelas, la implantación de reválidas que nadie conoce cuando la selectividad funcionaba y el apoyo al auge de contratos laborales temporales y basura.

En términos menores, también tenemos el crecimiento del bullying, el gusto a la vaguería o la generalización del “Pan y circo” en conocidísimos programas de, por ejemplo, Telecinco que mueven masas. Y es que comienza a faltar de manera alarmante ver un futuro en ti mismo, en perseguir una meta. La creación de una felicidad no basada en la felicidad típicamente impuesta. La empatía con otros.

¿Qué está pasando con todo aquello?¿No somos, en teoría, una sociedad en pleno progreso?

Pues sí y no. La apuesta por la ciencia y el desarrollo tecnológico está siendo clave en nuestras vidas, eso sí es una ley irrefutable. Es algo continuo, algo que nos ayuda y nos hace la vida más fácil: Ahora meterse a ciencias es un éxito seguro, sí. Una ingeniería, idiomas y la vida casi solucionada. ¿Pero a qué precio estamos pagando este avance?¿No estamos olvidando el factor crítico, el tener cabeza, el juzgar y pensar sobre el mundo? Es decir, ¿No estamos olvidando las humanidades y las ciencias sociales tanto en su aportación al pensamiento, a la crítica, a la verdadera formación de una identidad y unas ideas de pensamiento?

Mi profesor de filosofía solía recibir todos los años la misma pregunta: “Profe, y esto… ¿Para qué?” y él, todos los años, respondía “¡Para que no te engañen!”.

Para que no te engañen. Para que no nos engañen.

 

Porque ¿Qué mueve al mundo ahora, de manera general?

Probablemente, como primera ley y en pocas palabras, el beneficio propio sobre la empatía. ¿O es que, por ejemplo, aquellos que votaron a Trump pensaban en los mexicanos sin papeles que limpian váteres sin que para ellos sea un problema, mientras que cualquiera de los otros ni pese a estar pagado con un sueldo considerablemente bueno, lo haría? Y eso sin hablar de la crecida de conflictos entre población extranjera y los auto denominados ‘estadounidenses de pura cepa’, sobre todo en las escuelas, de donde mama el futuro de todos, y donde una crecida del sentimiento racista no haría más que, en mi opinión, mandarnos muchos pasos atrás en esta idea de “progreso” generalizado.

Aunque esto no se limita a un territorio: ¿Piensan en Reino Unido aquellos que decidieron salir que quizás la unidad europea se demuestre en los momentos difíciles?¿Qué Europa estamos mostrando al mundo? Todos podemos tener problemas, y si no que se lo digan a los refugiados. Hoy les toca huir a ellos, pero mañana puede que a nosotros, y viendo las dificultades que encuentran para poder vivir con unos derechos universales mínimos…

 

Otro problema es la masiva influencia de los medios de comunicación y la falta de criterio propio, de contrastes. Ahora tanto la población ya crecida como la más joven le dicen cualquier cosa, y se la cree palabra por palabra, y, en ese sentido, las nuevas tecnologías y la rapidez de la llegada de noticias es un problema. Por ello, siempre que se pueda estaría bien coger varios periódicos, creer la excepción y no la norma, recoger perspectivas sobre una noticia que nos interese pero de la cual no tengamos claro el enfoque verdadero. Fomentar el recapacitar.

 

Y eso sin hablar del gusto por plataformas como Youtube, Twitter o Instagram, las cuales pueden ser útiles, y lo son en muchos sentidos, pero en las cuales no deja de ganar (al menos esto, en población joven pero que algún día será futuro) su uso infructuoso, pues sólo hace falta ver algunos youtubers cuyo contenido no suele ser más que ni siquiera una crítica con conocimiento mínimo, mal uso del lenguaje o chistes hacia determinados grupos sociales.

Ante ello, siempre me pregunto si conocerán el alcance y el reflejo que tienen sus ideas en las personas que les ven a diario, en cómo están influyendo en su pensamiento (¡Muchos ahora hasta quieren ser youtubers, no sé qué les ven de bueno con tanta excentricidad y el desarrollo fácil de algunos!) y cómo sería mejor llevar siempre buenos valores, promover la vuelta a pensar por el otro, a aceptar a toda persona y dejar de lado banalidades que no hacen más que robar tiempo una vez se sobrepasa la barrera del entretenimiento.

Por último, y otro aspecto a destacar respecto a Youtube y los medios de comunicación, es la venta de estereotipos, actividad que ha ocasionado hasta muertes por haber generado problemas de salud. Yo, al menos, estoy harta de ver a mujeres ligeras de ropa bailando en videoclips donde por poco no vemos sus partes íntimas en un cuerpo categorizado que no todas tenemos. Estoy harta de ir de compras y no ver más que individuos, tanto hombres como mujeres que forman parte de una falsa perfección, así como de no tener oportunidad de ver una película sin que los protagonistas cumplan también estos cánones, haciéndome a mí misma (Y seguro que a muchos) despreciarme cuando en realidad lo precioso de la existencia es que somos únicos tal y como somos y deberíamos querernos así, pues no hay más que un tú, un yo… Y no tanta foto de chica perfecta con mil retweets o ese chico en calzoncillos marcando unos pectorales que tan sólo nos gustan por convicciones sociales.

Esto me lleva también directamente a la necesitada falta de escucha, y en ello me incluyo la primera. Cuántas cosas nos callamos, cuántos problemas tenemos y no los comunicamos, pues no hay gente que escuche tranquilamente. Siempre, siempre se antepone el “yo” y lo que la otra persona quiera contarnos sobre ella misma. Aunque, realmente, no hay que tomar este síntoma como negativo, erróneo o egoísta, si no como muestra de que el otro también necesita ser escuchado. Y lo vemos también todos los días en lugares como redes sociales, donde los selfies  muestran cierta inseguridad escondida, o encontramos cuentas de Twitter donde bajando en el perfil sólo encontramos referencias a la persona propia. No digo que este planteamiento sea algo universal, pues también tiene que ver con la idea errónea de plantear el individuo por encima de otros, faltando así empatía, pero todo el mundo necesita ser escuchado. Todos necesitamos un abrazo, un oído que no sólo nos oiga hablar, aunque también necesitamos escuchar. Hacer sentir bien al otro, eliminar prejuicios.

 

Pero es que la cosa no acaba aquí, y aunque sea un cambio drástico en la continuidad de la lectura, ¿Por qué tendemos, en términos generales y sobre todo, de nuevo en referencia a mi entorno social de jóvenes, a la pereza?¿Por qué preferimos el no hacer nada? ¡Cuántos hemos sido en el colegio aquellos que callaron haberse preparado un examen, o hemos sido aquellos que juzgaban de raros si levantábamos siempre la mano!. O, a la llegada  a la universidad, cuántos eran aquellos que seguían perdidos…

Esto, lectores, es triste. Es triste porque implica que la gente ha dejado de soñar, ha dejado de proponerse metas para llegar a un propósito que haga que se muevan y se levanten del sofá. Dime, ¿Por qué planeas luchar más allá de en una batalla de videojuegos? ¡Muévete! Busca tus metas, tus aportaciones. Cambia lo que no es justo, lo que no tiene sentido en nuestros pasos, ¡Haz de verdad ir hacia delante! ¡Organízate, piensa!.Tienes una vida llena de oportunidades, de conocimiento, de acción. No dudes en que puedes cambiar el mundo, por mucho que te digan que no hay trabajo o que hoy en día la vida está complicada. ¡No les hagas caso, pues son justo ellos los que ya han perdido sus metas! Cree y se creará, todo esfuerzo tiene su recompensa, y qué hay más bonito que la recompensa sea reconducir hacia unos valores que de verdad significan la verdadera convivencia, la verdadera felicidad.

 

Frente a la discrepancia entre el mundo científico y tecnológico y la muerte de las humanidades y ciencias sociales en cuanto a formación de pensamiento, me declaro diferente. No creo que en el futuro vayamos a encontrar una mayor visión de las primeras materias nombradas antes, si no que será tarea de las segundas, en conjunto y de manera organizada, la reconversión de la sociedad para que ésta vuelva a basarse en conceptos que ojalá no se olviden, como la empatía, la concienciación social, la información, la crítica… El ser humano, la Humanidad y hacia dónde vamos.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *